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El propóleo no sólo se utiliza para prevenir y tratar resfríos
 
Curación de heridas al natural
Procurar la limpieza de una herida es fundamental para que ésta no se infecte y dañe aún más la salud de la piel. Para conseguir este objetivo está – además del agua -  el jabón, el alcohol y otros productos que a veces pueden ocasionar dolor y otras incomodidades. En ese sentido el propóleo tiene mucho que decir al respecto.
 
Carla González C.
 

Hacerse un corte en un dedo, padecer de escaras, tener una quemadura en la piel o una úlcera varicosa no es nada agradable, pues todas estas heridas – algunas más que otras – causan dolor e incomodidad, sobre todo si permanecen en el tiempo y además se complican a causa de una infección u otro tipo de complicaciones.

Es por eso que tratar este tipo de problemas es sumamente importante y para eso además de existir un sinnúmero de productos que ayudan a cicatrizar y en general a cuidar estas lesiones, hay otro que seguramente muchos conocen, pero que se identifica directamente con la prevención y tratamiento de resfríos.

Hablamos del propóleo, uno de los productos quizás más destacados dentro de los que trabajan las abejas y que es definida – en este caso por Rosaura Farré, docente de la Universidad de Valencia (España) - como “una resina cérea, de composición compleja y consistencia viscosa que la abejas elaboran a partir de partículas resinosas de diferentes vegetales y que utilizan en la construcción, reparación y protección de la colmena”.

El microbiólogo industrial de alimentos y creador de Apiherbal (www.apiherbal.cl), Enrique Saldías, menciona que el propóleo al ser un producto compuesto de distintos elementos (dependiendo del lugar donde las abejas hayan hecho su recolección), todo lo que pueda elaborarse a partir de él será diferente, pero admite que a pesar de aquello, son tan impresionantes sus propiedades que de igual forma se obtendrán buenos resultados.

 

Enrique Saldías comenta que dentro de los productos de la colmena que poseen propiedades cicatrizantes, el propóleo no es el único, pues la miel también es capaz de contribuir en la curación de una herida.

 

Por otro lado, Luz Sotomayor – de Apícola del Alba – comparte con Punto Vital un estudio publicado en 2003 por la revista de Ciencias Médica La Habana y que pertenece al estudio acerca de cómo influyó la crema de propóleo en 414 pacientes con afecciones bucofaciales del Hospital General “Ciro Redondo García” de Artemisa (La Habana, Cuba).

En aquella investigación, se aplicó en esos pacientes una crema de propóleo creada en el mismo centro de salud, en donde se pudieron observar “resultados alentadores”, pues durante el tratamiento no se observaron “reacciones adversas y se comprobó, al igual que en otros estudios, que es un producto con propiedades analgésicas, cicatrizantes y antiinflamatorias”.

De esta manera, la crema de propóleo permitió la recuperación de heridas de manera satisfactoria en personas que necesitaban cubrir lesiones, reparar fracturas nasales y sanar úlceras bucales y queilitis actínica de labios.

 
No hay dolor
 

Otra de las cualidades que posee el propóleo, específicamente en lo que respecta al tratamiento de heridas, es que al contrario del alcohol, esta “maravilla de la naturaleza” también impide que las curaciones se realicen sin el más mínimo dolor o ardor, algo que sin duda es de importancia a la hora de hacer cualquier tipo de curación.

En cuanto a qué sustancia o elemento específico es el causante de estas propiedades, el dueño de Apiherbal comenta que al menos en su caso no conoce “publicaciones en donde se le atribuya a tal o cual componente (o marcador en el caso de un análisis químico) las características de cicatrizante. Desconozco cuál de las sustancias constituye o forma parte del propóleo en ese sentido”, confiesa.

 
 

Según el artículo “El própolis y la salud” de la Facultad de Farmacia de la Universidad de Valencia, “junto con las propiedades bactericidas y antiinflamatorias, el propóleo presenta efectos anestésicos tópicos y favorece la cicatrización, ya que estimula la regeneración epitelial y la microcirculación”. Por esta razón, dicen, “se utiliza, muchas veces junto a la miel y en forma de apósitos o vendajes oclusivos, en el tratamiento de heridas y lesiones ulcerosas de diferente etiología, incluso para la lepra”.

 

Por otro lado, Saldías afirma que a todas las cualidades anteriores, además se suma la capacidad del propóleo de funcionar como un buen analgésico. Esto puede apreciarse claramente en quemaduras donde sostiene, “la pomada de propóleo actúa sobre la quemadura y si es reciente, no se producirán ampollas. Además la disminución del dolor es evidente”, asegura.

En esta misma línea, menciona que los efectos de la pomada de propóleo serán aún más rápidos en niños, adolescentes y deportistas. En ellos, sostiene, la cicatrización es mucho más eficiente que por ejemplo, en adultos mayores a quienes el paso de los años va incidiendo en la calidad de la piel y por lo tanto también de su regeneración.

En cuanto a las versiones en que se puede encontrar el propóleo “cura heridas”, Enrique Saldías dice que también existe el spray y el gel, pero que para estos fines podría resultar poco beneficioso, ya que son elaborados con alcohol y a pesar de su eficacia, algunas personas menos tolerantes al dolor podrían presentar complicaciones.

Al respecto dice que “si estamos hablando de tejido vivo, no podemos aplicar una solución alcohólica de propóleo porque el dolor será tremendo. El alcohol es para limpiar alrededor de la herida”, manifiesta.

En conclusión, asegura que estas pomadas servirían para “quemaduras, úlceras varicosas, heridas, escaras, cortes, entre otros”. Al mismo tiempo hace hincapié en que este producto de la colmena “no borra cicatrices”, sino más bien permite la curación del tejido dañado.

 
Otros uso de la resina
 

En relación a la manera correcta de tratar algún tipo de herida en la piel, el dueño de Apiherbal comenta que tampoco hay que dejarlo todo en manos del propóleo, esto pues el buen cuidado de una lesión también es necesario para conseguir buenos resultados.

Así, indica que lo que se debe hacer es limpiar bien la zona dañada – esto puede realizarse con suero fisiológico y de manera suave – y no raspar la herida ni remover vasos sanguíneos que están cicatrizando.

Por otro lado, comenta que el propóleo tiene aún más posibilidades de uso, algunos tan comunes como el spray utilizado en encías (en casos de gingivitis) y las gotas que se usan en garganta y amígdalas (amigdalitis purulenta) y quizás menos conocidos como la resina directa para cerrar cortes; el propóleo disuelto en agua para tratar sinusitis y conjuntivitis; los jabones para el aseo íntimo femenino y los supositorios creados en base a la resina, especiales para tratamientos de próstata.

 

Punto Vital Septiembre 2010 ©
 
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