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La piel es el principal contacto que tenemos con el medio ambiente
 
Cuando los problemas los tenemos con el exterior
Alergias, acné, psoriasis, alopecia, vitíligo, rosácea. Ésas son algunas de las enfermedades que afectan directamente a la piel y que pueden causar desde una molestia hasta serios problemas emocionales. ¿Será que nuestra epidermis nos quiere decir algo a través de ellas?
 
Carla González C.
 

Dicen que los ojos son “el espejo del alma” y puede que sea cierto, pero hay también otra parte del cuerpo que es tan importante como la anterior y que también tiene la virtud de reflejar todo lo que ocurre en nuestro interior.

Hablamos de la piel, el órgano más grande que tiene el ser humano y que no sólo funciona como un verdadero escudo, protegiéndonos de cualquier amenaza proveniente desde el exterior, sino que además evidencia qué es lo que pasa en nuestro interior, sacando a relucir de diversas maneras todas las emociones que a veces tanto nos cuesta exteriorizar.

Es por eso que toda manifestación que se vislumbre en el cuerpo “por fuera” debe ser atendida y no sólo con fármacos, cremas o intervenciones de todo tipo, sino que también con una revisión de nuestro interior. Saber qué es lo que sentimos y por qué lo sentimos es sumamente importante para conocer el origen de nuestros padecimientos físicos.
 

El dermatólogo costarricense, doctor José Tabush menciona que “la piel funciona como un escudo protector frente a un mundo al que estamos expuestos de forma continua. En su ayuda acude el sistema inmunológico, que tiene la capacidad de reconocer a aquellas sustancias nocivas para el organismo y cuyo contacto puede provocar una respuesta cutánea”.

Según explica el médico dermatólogo, Rodolfo Klein, “en todos los libros de dermatología se menciona que la piel en su inicio, cuando estamos en el periodo embrionario, tiene una relación muy cercana con el sistema nervioso. Por lo tanto muchas células – que forman parte de este sistema – tienen también sus derivados en la piel y por ende se trata de un órgano que manifiesta no sólo lo que pasa a nivel del sistema nervioso sino que también y como decían los antiguos, actúa como un reflejo del alma”.

Para el especialista la piel no sólo es un espejo de las emociones del ser humano sino que además lo es de “todo lo que sucede al interior del organismo”. Y para ejemplificarlo, el doctor Klein hace mención a padecimientos como el renal (piel se vuelve grisácea), el hepático (piel amarillenta), las alzas de presión (piel enrojecida), entre otros.

En el caso de las emociones, el dermatólogo afirma que en nuestro organismo también funcionan el sistema simpático y el parasimpático, los que entre otras cosas, “controlan los vasos sanguíneos, la presión, la vasodilatación y vasoconstricción”, por eso se explicarían las pieles pálidas frente a un susto o enrojecidas al momento de sentir ira o vergüenza.

En esta misma línea, asevera que se ha estudiado que “cuando una persona está sometida a una situación de estrés prolongado, éste afecta a todo su organismo; desde la forma en la que absorbe los alimentos, provocando un déficit en la nutrición y por ende, alteraciones en la piel”.

Emociones, ¿la causa final?

Para el doctor Klein – quien sostiene que hay estudios que avalan estas aseveraciones – “los estados anímicos tienen una relación directa con todo el funcionamiento del organismo”, lo que puede funcionar también al revés, es decir, el costo emocional que puede causar el tener una enfermedad también repercute directamente en la salud.

Al respecto afirma que así como “el estrés empeora una serie de enfermedades”, también hay padecimientos como el acné “que generan problemas psicológicos y eso o empeora este estado o fomenta la aparición de otras enfermedades relacionadas con el estrés. La relación en ese sentido es bilateral”, manifiesta.

Por otro lado y frente a la posibilidad de que sean emociones específicas las que causen patologías en este caso dermatológicas, el médico dice que “no hay una emoción directa a enfermedades puntuales, sino más bien se trata de estados anímicos” más prolongados.
 

En ese sentido, menciona que “se sabe que como causa única, no es el estrés el que provoca la caída del pelo, sino por ejemplo, una alteración de la inmunidad en el cual se aceleraron anticuerpos contra el cabello. En el caso del vitíligo, esta alteración inmunológica hizo que se generara una reacción contra los melanosomas que son los que dan el color a la piel y en la psoriasis, tampoco es sólo el estrés, sino toda una reacción química que provoca una alteración que junto con un déficit de la vitamina D provocará este daño”, explica.

Para la naturópata Macarena Carrasco en cambio, las emociones son – tal como lo menciona la terapia de flores de bach - “el origen de la enfermedad” y la piel, al ser “el envoltorio que nos conecta con el exterior”, es entonces la vía que tienen esas emociones para exteriorizarse.

Según cuenta Macarena, “generalmente, las emociones que se asocian a problemas a la piel, tienen que ver con una intolerancia, una sobreprotección o una sobre exposición al exterior y de cómo la persona se enfrenta y se desenvuelve en el medio”.

Es por eso que dice que un claro ejemplo de esta intolerancia son las alergias y al respecto, menciona que para saber a qué es lo que se tiene aquel resquemor, se debe verificar en qué lugar se tienen los síntomas, pues según explica, “cada parte del cuerpo se desenvuelve y contribuye en la vida de una manera distinta”.
 

En las alergias que afectan a la piel, Macarena Carrasco enfatiza en que más allá de lo visible, quien la padece debe saber en qué momento las señales se hacen patentes, en qué partes del cuerpo, en qué estación del año y en qué momento emocional de la vida se desarrollan. Todos estos antecedentes, dice, son relevantes.

“Cuando uno no tiene mayores sobresaltos, le va bien en el trabajo, está bien con su familia, no le falta dinero y se siente feliz, no le duele nada”, en cambio sostiene que basta una complicación para que a las personas comiencen a sentirse cansadas, nerviosas y con diversos dolores.

Es por eso que afirma que el factor emocional incide en muchas enfermedades – quizás en todas – siendo aquellos estados anímicos considerados negativos (ira, tristeza, cansancio, etcétera), un claro desequilibrio en la salud.
 
El cuerpo necesita “sacar fuera”

La naturópata dice convencida que otro factor importante de tener en cuenta es la contención que muchas personas le otorgan a sus sentimientos. Entonces, dice que en patologías como el acné, la alopecia y el vitíligo hay una emoción guardada que querámoslo o no, debe salir por algún lado y qué mejor que la piel como medio para expresarlas.

“Esto es muy común en la adolescencia, es decir, tienes a un joven inquieto o a uno muy introvertido”, dice y añade que en el segundo caso se da más el tema de las molestas espinillas, las que a su vez generan en muchos de ellos, inseguridad, baja autoestima, timidez, etcétera.

Lo importante, recalca, es que el problema no se soluciona sólo con medicamentos, cremas u otros procedimientos, pues lo importante es además agregar el autoanálisis, saber qué es lo que nos sucede y cuáles pueden ser las razones por las que esas emociones pueden estar afectando en este caso la salud de la piel.
 

Para la naturópata Macarena Carrasco, existen situaciones estresantes de gran magnitud que logran que la piel reaccione de manera violenta. Algunos casos de pérdida total del pelo en todo el cuerpo y el rápido encanecimiento del cabello son algunos ejemplos de aquello.

Para Macarena, los padecimientos que afectan a nuestra piel se asocian generalmente con “emociones relacionadas con la inseguridad y el miedo”. Es por eso que asegura que “si nos tomáramos más tiempo en darnos cuenta de nuestros sentimientos, nuestra vida sería distinta”.

Lo malo, agrega, “es que muy pocos se detienen a auto observarse y preguntarse ¿por qué estoy así? Después de todo si uno quiere saber el por qué de sus padecimientos debe mirar hacia atrás y ver qué es lo que hizo para estar de tal forma hoy”, asegura.

Según sus palabras, estamos insertos en una rutina muy sistematizada, entonces al momento de perturbarse – ya sea por el fallecimiento de un familiar, la pérdida del trabajo u otro problema – la persona queda sin saber qué hacer, esto porque “la sociedad nos enseña a guardar lo que sentimos, a no expresarnos, no llorar porque parecemos débiles y a no reírnos mucho porque parecemos tontos”. Entonces ahí la piel toma protagonismo.
 

El poco tiempo de atención perjudica al paciente
Con alrededor de 15 minutos de atención por paciente, los especialistas de la atención médica tradicional intentan realizar una revisión y diagnósticos certeros en pos de la salud de la persona, cosa que no se consigue tan a menudo y en tan poco tiempo.

Al respecto, el doctor Rodolfo Klein afirma que “lamentablemente, los pacientes se están transformando en un número. Entonces, cuando llega a la consulta y se tienen cinco minutos para atenderlos, se estará en este caso tratando a un grano y no a una persona”, sostiene.

En ese sentido, el dermatólogo dice que esta área de la medicina resulta muy importante, pues no sólo trabaja en lo que le compete directamente, sino también en la pesquisa precoz de otras enfermedades (el síndrome metabólico uno de ellos) que a través de las manifestaciones que se observan en la piel, se pueden tratar a tiempo.
 
Punto Vital Noviembre 2011 ©
 
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