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La salud del cabello también puede reflejar el estado del organismo
 
El pelo, un espejo del cuerpo
Acostumbrados a concebir a nuestro pelo casi como un accesorio, olvidamos que su importancia va más allá de lo estético y que también necesita cuidados especiales. Además, dicen algunos, pueden “verse” a través de él algunos padecimientos específicamente relacionados con la salud del sistema digestivo.
 
Carla González C.

Lavar, peinar, tinturar, alisar, ondular, cortar, agregar extensiones, hacer mechas, rayos, poner cremas, gel y un largo etcétera es a lo que se ve expuesto diariamente el pelo de muchos hombres y mujeres quienes en busca de una mejor apariencia física, exponen muchas veces a su cabello a difíciles pruebas que no pasan inadvertidas.

Pero más allá de la estética, el pelo también tiene mucha relación con la salud del resto del cuerpo y es así como a través de su estado se puede conocer un poco más allá, en este caso, cómo se está comportando nuestro interior, concretamente nuestro estómago y todos los órganos relacionados con él.

De esta manera, el pelo se vuelve – al igual que otras partes del cuerpo como los ojos y la piel – en una guía para ver en qué condiciones está nuestro organismo, siendo cada detalle (sequedad, exceso de grasa, caspa, caída profusa, etcétera), un elemento de suma importancia incluso para diagnosticar algunos padecimientos o alertar de manera preventiva la llegada de dolencias o enfermedades.
 
Los profesionales del Centro de Medicina Cuántica argentino CENMEC cuentan acerca del pelo que ciertas investigaciones científicas “han demostrado que el desequilibrio entre minerales provoca gran variedad de síntomas a nivel orgánico y psicológico” en las personas.

La endocrinóloga argentina, doctora María Alejandra Rodríguez, menciona que “el pelo es de mucha utilidad hoy en día para la ciencia”, esto pues tal como otros exámenes de rutina como los de sangre u orina, el cabello “es también una muestra de nuestro cuerpo que puede ser útil en el diagnóstico y seguimiento del tratamiento de enfermedades”.

Es entonces a través del análisis del cabello donde se pueden ver, entre otras cosas, “la composición de la dieta. Lo que uno come se fija en el cabello y éste puede examinarse y deducir muchas cosas”, comenta la médico argentina.

En este contexto, la especialista indica que “el pelo está hecho de una proteína llamada alfa queratina y los cambios que hacemos las personas con lo que comemos se reflejan aquí mejor que en cualquier otro tejido. Incluso, se pueden conocer variaciones estacionales de la dieta. El análisis del pelo abre una total nueva visión para resolver los problemas específicos al reconocer la individualidad bioquímica de los seres humanos”, asegura.

Muéstrame tu pelo

La psicopedagoga y terapeuta en medicina mapuche, Ximena Pardo, coincide con lo anterior y comenta que efectivamente “a través del pelo se pueden incluso diagnosticar ciertas enfermedades que tienen directa relación con el sistema digestivo y la absorción de los nutrientes”.

Entonces, afirma que problemas tan comunes como la caída del cabello tendrían su génesis en factores relacionados con el sistema nervioso, las emociones o con una mala alimentación e hidratación. “Si no consumimos los nutrientes necesarios, no tomamos agua o nuestro cuerpo está necesitando una alta ingesta de nutrientes y uno no se los está dando, entonces el organismo los sacará del pelo”, advierte.

Además, hace hincapié en que nuestro cuerpo “está cubierto de pelo” y por lo tanto, debemos considerarlo como un gran aporte para nuestra protección. “Desde el punto de vista de los pueblos originarios, el cabello es la conexión que tenemos con dios, es nuestro protector áurico y en otras culturas, las mujeres lo llevan trenzado o cubierto y eso es justamente por la importancia que se le atribuye”, sostiene.

Por otro lado, comenta que su importancia también coincide con la presencia de 2 de los chakras principales, “el de la tierra (centro de la pelvis) que está cubierto de vellos y el que está en la parte superior de la cabeza (conexión con la divinidad) que también está cubierto de cabello. Es en definitiva una manifestación de nuestra relación con el entorno”, menciona.
 
Oler, tocar, mirar

Ximena Pardo cuenta que para saber cómo se encuentra la salud del organismo a través del cabello, éste puede ser sometido a un examen exhaustivo, donde los sentidos del olfato, la vista y el tacto cobran mucha importancia.

“El pelo se puede oler. De él sale un cierto aroma que luego de un acucioso trabajo uno puede determinar exactamente a qué corresponde”, cuenta la terapeuta quien además menciona que la idea es indagar en las zonas donde se concentran los olores, siendo éstas debajo de la nuca, la coronilla y tras las orejas.

Con respecto al aroma, dice que lo primero que se debe descartar son los olores que provienen de sustancias artificiales. Es por eso que el champú, los perfumes, tinturas, cremas, gel, lacas, etcétera quedan anulados. Aquí sólo importa, asegura, “las secreciones que emite el cuerpo”.
 
 
Es así como afirma que los aromas que más pueden distinguirse en el cabello y el cuero cabelludo son los olores ácidos (que implican un mal funcionamiento de los órganos), maderosos, dulces y uno muy específico que Ximena lo califica como “olor a manzana”, característico de las personas que padecen diabetes.
 
“Si una persona tiene una caída del cabello precoz es porque hay algo relacionado con el estómago; ahí debe haber algo que esté funcionando inadecuadamente, quizás una mala nutrición”, afirma Ximena Pardo.

En cuanto a la vista y el tacto, la terapeuta indica que todo lo que podamos ver y tocar en el pelo es importante; el grosor de éste, su fragilidad, si está muy seco o muy graso e incluso si tiene mucho volumen (frizz) o si está demasiado aplastado serán buenos indicadores para un diagnóstico.

Debemos ponernos en la buena con lo estético

La gran cantidad de productos químicos que nos echamos (algunos más que otros) en la cabeza, van pasando la cuenta no sólo en la estética del cabello, sino también en la salud de éste y del resto del cuerpo.

Actualmente, el champú, las tinturas y los diversos tratamientos que se realizan para cambiar el estado natural del pelo (también lo que comemos repercute) tienen incidencia en la salud de éste. Lo malo es que estamos expuestos diariamente a estos productos, muchos de ellos utilizados como una necesidad para la higiene.

Al respecto, Ximena Pardo afirma que “hoy te dicen que puedes usar de todo y eso al mercado le conviene… le conviene que uno se enferme y sea dependiente de un producto o fármaco. Lo cierto es que constantemente estamos taponeando con elementos químicos al chakra que es por donde entra la energía”.
 
Para Ximena, “mientras más natural sea tratado el cabello, mejor” y por lo tanto algunas recomendaciones son no lavárselo todos los días, utilizar productos lo más naturales posibles y por sobre todo, comer sano y consumir agua.

Según cuenta la terapeuta, el desequilibrio en el que vivimos y del cual se puede saber a través de lo que evidencia nuestro cabello es cada vez patente. “Todo lo que hacemos en este caso con nuestro pelo y con la estética en general nos va alejando cada vez más de nuestra realidad y de lo que realmente somos”, dice.

Así, asegura que los cambios a los cuales sometemos nuestro cuerpo “son en el fondo para ocultar quienes somos. Es el caso de las canas por ejemplo, la gran mayoría de las mujeres pasa años tapándolas con tintura, cuando en realidad uno debería aceptarse y abuenarse con lo estético porque al final uno absorbe todo lo que se echa encima. La piel sufre un shock porque después de todo es el pelo y la piel son la puerta de entrada y el lugar de conexión con el entorno”.

“Todo esto tiene que ver con el empoderamiento de un espacio personal. En la medida en que uno se quiere y se hace amigo de lo que es, se empodera de este espacio que en este caso es el cabello y lo toma desde el punto de vista en que cada uno lo quiere tomar”, concluye.

Existen champús fabricados en base a hierbas que resultan muy útiles para la salud del cabello. Algunos de ellos son:

Ortiga: fortalece el cabello y lo remineraliza. Se encarga de armonizar el sistema nervioso.
Manzanilla: antinflamatorio, buen iluminador.
Caléndula: suave regenerador de la piel.
Lavanda: relajante y repelente de energías e infecciones.
Quillay: limpiador y abrillantador. Permite mantener el color del pelo (canas más blancas).

Nogal: oscurece el cabello.

Punto Vital Junio 2012 ©
 
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