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La obesidad causa cambios estéticos que afectan más allá de la belleza
 
El cuerpo pide ayuda desde afuera
Sabiendo que la obesidad no es un problema estético, sino una enfermedad ya considerada pandemia, es necesario alzar la voz para que principalmente aquellos que no toman conciencia, cambien su estilo de vida. Es aquí donde la apariencia cobra importancia como primer y más evidente signo de alerta.
 
Carla González C.
 

Al parecer - y pesar de que el tema va más allá de ser o no bello – es importante de vez en cuando mostrar cómo la obesidad afecta al cuerpo, esto para que aquellos que insisten en tener malas conductas alimenticias, ser sedentario y no cuidarse “por dentro”, puedan ver cómo cambia su apariencia y desde allí lograr que comprendan el estado en que se encuentra su organismo.

Entonces, mencionar cómo el cuerpo adopta formas poco sanas, suma patologías que estéticamente tendrán manifestaciones y se convierte en un “traje” incómodo incluso para desplazarse, de alguna forma puede hacerle sentido a algunas personas quienes viéndose desde el exterior podrán tomar conciencia de su interior y así comenzar a hacer cambios en pro de su salud.

Así lo indica la doctora Eliana Reyes, médico cirujano, especialista en nutrición clínica y directora de un  equipo multidisciplinario dedicado a la obesidad (www.obesidad.cl), quien ejemplifica lo anterior contando que en el caso de las adolescentes y la ingesta de alcohol, el sólo hecho de mencionarles que éste engorda y por ende provoca celulitis, bastará para que muchas jóvenes dejen de lado el exceso en su consumo (la misma indicación, pero haciendo alusión a lo negativo para órganos como el hígado no es considerada por estas pacientes).

En cuanto a las manifestaciones corporales que produce esta enfermedad, la especialista afirma que tener piel de naranja y el abdomen abultado no son las únicas señales, pues hay muchas otras expresiones que la gente debiera considerar y que van desde el cambio en la fisonomía de la cara, hasta el exceso de vello en las mujeres y carencia de pelo en los hombres.

Al respecto, dice que “al engordar, se rellena la zona de la bola de bichet (grasa ubicada en los pómulos) y ésta al crecer cambia la estructura facial haciendo que los ojos adopten una apariencia achinada”, típica en quienes padecen de obesidad.

 

Tener “guatita” no es el único signo del sobrepeso. Existen también otras manifestaciones que adopta el cuerpo como un llamado de atención acerca de cómo se encuentra el organismo de una persona obesa.

 

El cambio producido en la cara se acrecienta aún más por la retención de líquido y en ese sentido, la doctora Reyes menciona que es en las mañanas donde se produce mayormente este fenómeno que logra que tanto la cara y los ojos se hinchen aún más.

Además, agrega, “se retiene líquido en piernas y manos, por lo tanto y sobre todo en el verano, se vasodilatan las arterias y venas produciendo edemas en donde prácticamente se marcan los pliegues, lo que se ve bastante poco estético y poco cómodo, pues se trata de una persona a quien – por ejemplo - se le incrustan las sandalias y eso realmente molesta”, sostiene.

En esta misma línea, la médico cirujano menciona que “la gordura y la transpiración favorecen la formación de hongos en todos los pliegues, lo que va produciendo enrojecimiento, secreciones y mal olor”. Con esto, afirma que todos estos hongos que se gestarán entre los dedos de los pies y pliegues cutáneos, provocarán un oscurecimiento de la piel, también muy característico en estos pacientes.

Otros cambios típicos en el cuerpo de los obesos son el engrosamiento del cuello (la doble “papada”); el aumento en el tamaño de las mamas en las mujeres, lo que las obliga a cambiar su forma de vestir y a adoptar una nueva postura dañando con esto la columna vertebral y la ptosis abdominal o caída del abdomen en forma de delantal, lugar donde también se forman hongos.

 

Mujeres velludas; hombres calvos
 

Otro cambio importante que se produce a nivel corporal en todas aquellas personas que tienen kilos de más – exceso sobre el 50% del peso ideal y sostenido en el tiempo por más de seis meses – es el que produce el cambio hormonal, el que se ve reflejado en el caso de las mujeres por el exceso de vellosidad (hirsutismo) en la cara, entre los pechos y en la línea del ombligo.

En los varones el cambio es al revés, es decir, se provoca una caída del pelo tanto en la cabeza (alopecia) como en la zona del torso y además se presentan cuadros de ginecomastia o crecimiento de la mama.

 
     

En relación a qué es lo que potencia estos cambios, la especialista en nutrición clínica señala que existen nutrientes, alimentos y conductas que resultan un factor importante en la mantención de un peso inadecuado. Algunos de ellos son “los alimentos ricos en sodio que potencian la retención de líquidos y todo lo relacionado a altas calorías que favorecerán el exceso de grasa”.

A pesar de lo anterior y específicamente relacionado con la celulitis, la doctora Reyes dice que “no hay un alimento en especial que la haga aparecer, a pesar de que se dicen muchas cosas acerca de la cafeína, las bebidas gaseosas, etcétera. Eso es un mito, pues todo depende más bien de la calidad de la piel”, explica.

 

Una ayuda estética
 

Pese a que existen muchos especialistas que dicen que los masajes y en general los tratamientos estéticos que dicen ir en ayuda de la obesidad no son muy recomendados, esto por no tener sustento científico que avale sus resultados, son muchas las personas que recurren a ellos en busca de una ayuda complementaria a su tratamiento médico.

En ese sentido la esteticista de Masajes Profesionales, (www.masajesprofesionales.cl) Jeannette Gassiot, afirma que a las terapias nutricionales, el apoyo psicológico y al inicio de una vida más saludable, “se puede trabajar con masajes corporales, tratamientos para celulitis, de reducción, reafirmantes y tonificantes”. Con ellos, afirma, “se pueden ver buenos resultados, siempre y cuando él o la paciente deseen cambiar”.

 

La esteticista de Masajes Profesionales menciona que existen dos tipos de cuerpo, el de “pera” (obesidad ginoide) el que posee características como “glúteos y  muslos protuberantes, pero con la parte superior del cuerpo fina y delgada” y el de “manzana” (obesidad androide), con acumulación de grasa en el abdomen en concordancia con una parte superior ancha y maciza”.

 

Para la realización de estos tratamientos, la esteticista comenta que existen productos naturales que contribuyen en estos buenos resultados. Algunos de ellos son:

Centella asiática: favorece el drenaje linfático.

Algas: ayudan a regular el peso, sea este excesivo o muy bajo. Además ayudan a disolver las grasas.

Ruscus: arbusto que posee propiedades vasoconstrictoras y antiedematosas.

Alantoína: estimula la cicatrización de las heridas y acelera la regeneración celular.

Baba de caracol: muy rica en alantoína, alto poder regenerador.

Bisabolol: principio activo que se encuentra en los aceites de la camomilla. Calma la piel y evita la inflamación.

Aceite de madademia: proveniente de las nueces prensadas del árbol que se absorbe fácilmente en la piel y genera una sensación aterciopelada blanda. Sirve también para la prevención de estrías.

Para que realmente estos tratamientos den resultado, Jeannette Gassiot sentencia que es necesario que la persona cambie sus hábitos, pues este trabajo consta sólo del 50% por parte del masajista, siendo la otra mitad responsabilidad directa del paciente. “Ningún tratamiento es milagroso, ya que si vas a realizar un masaje reductivo y luego te vas a comer una hamburguesa, no servirá de mucho”, asevera.


Punto Vital Agosto 2010 ©
 
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