Alimentación En Forma Cuerpo y Mente Salud Estética Sexualidad Emprendedores Suscríbase
+ ESTETICA

 
 
Protéjase del temido “pie de atleta”
La micosis en los pies –más conocido como “pie de atleta”- es una infección bacteriana que no discrimina edad, sexo ni estrato social y cuyo riesgo de contagio aumenta en los meses de verano. Quienes la padecen (según la Clínica Mayo de EEUU un 70% de la población está destinada a tener “pie de atleta” una vez en su vida), suelen sentir reparo a la hora de enseñar sus pies y se refugian, incluso en verano, bajo gruesos calcetines y tupidos zapatos. Un verdadero calvario si tenemos en cuenta que, en esta época, la temperatura en Chile ronda los 35°.
 
Equipo Redacción Punto Vital
 

Según datos de la Sociedad Chilena de Dermatología y Venereología, en Chile, gran parte de las consultas médicas dermatológicas se deben a hongos en los pies y, de estos casos, entre un 38 y un 48% no buscan ni siguen tratamientos, debido a los problemas de autoestima que les produce tener esta enfermedad, comúnmente asociada –de manera errónea- a la falta de limpieza.

¿Tengo “pie de atleta”?
No resulta difícil identificar la presencia de hongos en los pies. Aunque al principio no hay signos clínicos, estos van apareciendo paulatinamente. Según una Campaña de Pie de Atleta desarrollada por varias farmacias españolas, algunas de estas señales son:

  • Sudoración
  • Cambio de coloración de piel y uñas
  • Mal olor
  • Pies macerados
  • Prurito. Sensación de quemazón
  • Dolor, grietas, rozaduras
  • Descamación de la piel

 

Aparición y contagio
 

Según esta misma campaña, existen ciertos factores que predisponen la aparición o contagio de hongos en los pies, aunque los básicos son: calor, humedad y roce.

• Sudor excesivo de pies

• Rozaduras o llagas en los pies

• Utilización de calzado cerrado o calcetines que no transpiran

• Utilizar los mismos zapatos o calcetines largo tiempo

• Trabajos que requieren muchas horas de pie o andando (dependientes, vigilantes...)

• Trabajos en lugares húmedos (mineros, trabajos industriales, forestales...)

• Deportistas, corredores, atletas…

 

Según la Sociedad Chilena de Dermatología, a través de un tratamiento vía oral durante tres meses se tiene un 75% de curación, en tanto que el 25% restante depende del hongo y de las predisposiciones del organismo.

 

El Dr. Rodrigo De La Parra, colaborador de la Sociedad Chilena de Dermatología y Venereología, sostiene que además de la posibilidad de contagio directo, existen factores que predisponen a las personas a tener esta enfermedad, tales como: las patologías asociadas a una disminución de la inmunidad, como la diabetes; enfermedades de la circulación periférica, como las várices; el consumo de medicamentos que disminuyen la inmunidad, como los corticoides sistémicos prolongados y la quimioterapia.

Por su parte, las principales fuentes de contagio de estos hongos son:

  • Suelos de piscinas, duchas, cuarteles, colegios, saunas, hoteles, gimnasios
  • Alfombras
  • Ropas comunes: toallas, calcetines, calzado, cepillos
  • Centros de trabajo, etc
 
 

Si aún se está a tiempo para prevenir esta molesta afección, es importante tomar en cuenta las recomendaciones que hace el Dr. De la Parra, quien afirma que “es vital combatir la humedad”, a través de un prolijo secado de los pies y especialmente entre los dedos; no andar descalzo en ningún sitio; no compartir cortaúñas; mantener las uñas cortas y aseadas; asolear calzados y tratarlos con talco anti-hongos en polvo o spray.

 

Tratamiento
 

Si se tiene la sospecha de haber contraído esta enfermedad, lo mejor es buscar la atención de un especialista, para realizar un examen micológico directo, en el que a través del cultivo del hongo presente en el pie se sabrá exactamente cómo tratarlo.

La erradicación de la enfermedad no es un trámite fácil y lo debe realizar un médico especialista dermatólogo, para el que existirán dos formas de aplicar los medicamentos: de forma oral y a través de cremas, lacas o esmaltes.

Según la Sociedad Chilena de Dermatología, a través de un tratamiento vía oral durante tres meses se tiene un 75% de curación, en tanto que el 25% restante depende del hongo y de las predisposiciones del organismo.

Se contraindica el consumo de remedios orales durante el embarazo, lactancia o si se está tomando otro medicamento. En estas situaciones el tratamiento se realiza a través de medicamentos tópicos especiales, que en el caso de las uñas pueden presentarse en formato de lacas, que sólo sirven en casos leves.


Punto Vital Enero 2007 ©
 
Artículos Relacionados
Pongamos atención a nuestros pies