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El masaje tailandés tradicional también ayuda a ganar flexibilidad muscular y obtener un mejor semblante
 
La belleza viene por añadidura
Los resultados que entrega el masaje tailandés tradicional no sólo ayudan a combatir el estrés y el cansancio. También contribuyen en la tonificación de los músculos y en el mejoramiento de la circulación, beneficios que sin duda aportan en la sensación de bienestar y sanación corporal.
 
Carla González C.
 

Lograr que el cuerpo se vea bello no sólo tiene que ver con los resultados que entregan la actividad física o una alimentación sana. Sentirse bien con uno mismo, lograr un equilibrio entre mente y cuerpo y obtener un cierto grado de plenitud, son factores que también inciden en la manera en cómo nos vemos.

El masaje tailandés tradicional posee, entre otros, el beneficio de entregar belleza al cuerpo. Si bien no es su fin último, sí potencia a través de la presión sobre los puntos y líneas energéticas del cuerpo, ciertas propiedades que finalmente incidirán en los resultados exteriores que se puedan apreciar.

La terapeuta, Rocío Harquet, comenta que el masaje tailandés tradicional podría definirse como una secuencia que incluye digitopuntura, elongación, estiramiento, torciones y el masaje (o manipulación) en sí. Según la especialista, las sesiones – con duración aproximada de 1 hora – deben comenzarse siempre a partir de los pies, ya que “te va relajando por su efecto de reflexología. Uno comienza a relajarse por los pies y no en el cuello como se piensa”, afirma.

Luego, el resto del cuerpo va paulatinamente recibiendo el trabajo del terapeuta. Aquí, Harquet menciona que las diferentes presiones actúan sobre los canales llamados sen, que es donde circula la energía y que debido al estilo de vida que llevamos: mala alimentación, estrés y sedentarismo, se mantienen bloqueados, pudiendo ser causa de enfermedades y dolor.

 

Algunos trastornos que pueden ser tratados por el masaje tailandés son la jaqueca y el estrés y según Rocío Harquet, esta terapia “serena la mente y preserva la juventud”. Por otra parte, Ana María Honorato comenta que los masajes en la cara ayudan a aclarar la mirada y terminar con la vista fatigada.

 

A su vez, Ana María Honorato, profesora de educación física y de masaje tailandés dice que el objetivo principal de esta terapia es, más que lograr un beneficio estético, “equilibrar el centro físico, mental, espiritual y emocional” y de esta forma, la terapeuta afirma que “cuando uno anda bien, obviamente se ve mejor, se marcan menos las arrugas y en ese sentido también sirve para la estética”, comenta.

Otra de las cualidades que se atribuye al masaje tailandés es el desarrollo de la elasticidad y flexibilidad. Al respecto, Harquet manifiesta que a medida que pasan los años, “la gente se va poniendo tiesa y esto te flexibiliza y da elasticidad a los músculos”. Además, la terapeuta asevera que para un buen masaje, primero hay que ir preparando cada miembro y no “estirar por estirar”.

 

Rol y retribución del terapeuta
 

Sin duda, el terapeuta posee una gran importancia dentro de la práctica del masaje tailandés, pues es quien actúa en base a sus movimientos sobre el paciente. Bajo un ritmo medido y pausado, manos, dedos, codos, rodillas y pies ayudan en cada sesión, donde las técnicas (masaje y estiramiento) fluyen en forma armoniosa y suave.

Ana María Honorato cuenta que hay más de cien acciones diferentes para aplicar en este tipo de masaje y que así como en la India se utiliza para prevenir enfermedades, aquí se practica para la sanación. “Acá como no tenemos esa idea de salud, se trata de que cuando ya no damos más acudimos a un doctor”, opina.

 
 

Dentro de los movimientos que realiza el practicante, Honorato afirma que es todo el cuerpo el que se utiliza y que si hablamos de beneficios, el masaje tailandés ayuda tanto a quien se somete a él como al terapeuta, ya que el cuerpo se mantiene en constante movimiento y la flexibilidad a la que se invita, será puesta en acción por ambas partes.

Si bien estas manipulaciones son recomendadas para todo tipo de personas, Honorato advierte que a las personas que padecen de osteoporosis no podrían hacerse sesiones de masajes, ya que su enfermedad vuelve frágiles los huesos, por lo que cualquier movimiento podría causar alguna lesión.

En el caso de las embarazadas, la profesora de educación física dice que hay una forma especial de presionar el cuerpo, “se hace todo en postura lateral para que la persona no se recueste sobre su abdomen”.

Algunos de los complementos al masaje tailandés tradicional son la música, los aromas y una suerte de cataplasmas elaboradas en base a hierbas como el eucalipto, jengibre, lemon gras, canela y limón, entre otros, las que se calientan a baño maría dentro de pequeños sacos de tela de algodón, los que luego harán las veces de las manos del terapeuta.

Para Ana María, aplicar estos complementos “ayuda cuando hay dolor crónico, ya que el calor húmedo abre los poros permitiendo la penetración del beneficio de las hierbas, potenciando además el efecto del masaje”, afirma.


Punto Vital Septiembre 2008 ©
 
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