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En este masaje, la naturaleza se une al trabajo del terapeuta
 
Salud y belleza andina
El vino tinto, las uvas, las piedras de la montaña y la arcilla son los elementos que se unen de manera armoniosa al trabajo de las manos del terapeuta. Se trata del masaje andino, técnica creada por una kinesióloga argentina y que destaca por su gran aporte en antioxidantes e hidratación.
 
Carla González C.
 

Pese a su nombre – el que podría trasladarnos a tiempos muy antiguos - el masaje andino es una técnica bastante nueva creada por la kinesióloga argentina Andrea Melendi y que hoy ocupa un lugar entre los procedimientos que no sólo aportan alivio, sino que además posee ciertos elementos que contribuyen tanto en la estética como en la salud de la piel.

Así, este masaje contempla la utilización de productos muy específicos, cada uno con especiales características y funciones que permiten entre otras cosas, hidratar, exfoliar, suavizar y hasta permitir el drenaje linfático y la desintoxicación corporal.

Según declaraciones de Andrea Melendi publicadas en el sitio de Esthetic News, el masaje andino “nace de la combinación armoniosa entre la naturaleza y las maniobras de un masaje lánguido, profundo y sensitivo, entregando una profunda hidratación y un importante aporte de antioxidantes”.

De esta manera, son el vino, las uvas y su aceite, las piedras extraídas de la montaña y la arcilla los materiales que junto a una buena manipulación por parte del terapeuta, servirán de gran ayuda en quienes necesiten algo más que un merecido relajo.

 

La creadora de este masaje indica que las cualidades que permiten que este tratamiento sea positivo tienen relación con el aporte de los bioflavonoides de las uvas, los polifenoles del vino, la gran cantidad de vitamina E del aceite de pepita de uva, la “energía telúrica” de las piedras de “canto rodado” y los aportes en sílice, hierro, sodio y potasio de la arcilla, entre otros.

 

En relación a este tema, la terapeuta del Centro Holístico Neroli, Georgina Velasco, cuenta que en esta terapia existe una “fusión de diversas técnicas de masaje” y menciona que el apellido “andino” se debe a que todos los implementos que se utilizan en el tratamiento están directamente relacionados con la cordillera.

Por otro lado destaca que el masaje andino cumple una doble función al ser por un lado, una terapia especial para lograr beneficios estéticos y también un procedimiento que permite conseguir resultados a nivel terapéutico. Al respecto menciona que “al mismo tiempo en que es un tratamiento cosmetológico, descontracturante y relajante, (el masaje) es una terapia que va a nutrir la piel gracias a los diversos elementos que contiene cada uno de los ingredientes que se utilizan”.

 

La magia de la naturaleza
 

Sin duda, una de las cosas que más destacan en el masaje andino, son los implementos que utiliza. Y es que aquí las típicas cremas o sólo las manos del terapeuta son complementadas con “ingredientes” sumamente poderosos y que destacan incluso por sí solos gracias a sus importantes cualidades.

Con respecto a esto, Georgina Velasco menciona que en el caso del vino – donde la cepa del Cabernet Sauvignon es la más utilizada, esto según Melendi por poseer “la mayor concentración de fenólicos del mundo” - éste se aplica en la piel de la persona mediante un preparado que extrae la esencia de este fermentado, el que permite entre otras cosas, la movilización de los radicales libres.

En esta misma línea, dice que es importante tener en cuenta que al preparado de vino se le extrae gran cantidad del alcohol característico de esta bebida, pues podría en algunos casos causar irritación en el cutis de la persona, principalmente en aquellas que tienen piel sensible.

Por otra parte está la uva y el aceite de pepita de uva (extraído de la semilla del fruto), ambos productos muy ricos en antioxidantes y taninos, propiedades que benefician no sólo al cutis, sino que también al organismo que recibirá los efectos del masaje, esto gracias a la acción de las piedras de la montaña, las que según la terapeuta de Neroli, al colocarse calientes permitirán que la piel absorba estas cualidades.

 

Georgina Velasco afirma que además de los elementos propios del masaje andino, también pueden incorporarse otros como los aceites esenciales, los que se combinan y potencian al preparado de aceite de pepita de uva para ocuparlos en la realización del masaje.

 

En el caso de la arcilla, la kinesióloga argentina sentencia que se trata de “un producto formado durante millones de años” y que destaca por ser rico en minerales como el sílice, hierro, sodio y potasio. Para la creadora del masaje andino, las propiedades de este material permiten lograr beneficios a nivel de cicatrización y también funciona muy bien como antiinflamatorio, descongestivo, tonificante y relajante, además de actuar como “un potente absorbente de gases y toxinas”.

Velasco por su parte, afirma con respecto a la arcilla que se trata de un material especial para realizar el proceso de exfoliación en la piel y la que puede realizarse mediante la utilización de cataplasmas que la contengan. “La arcilla se utiliza para preparar la piel antes del masaje, permitiendo la desintoxicación del cuerpo y la limpieza de la dermis”, agrega.

 

“Nada sustituye la mano”
 

El procedimiento al cual se ajusta el masaje andino, tiene que ver con el trabajo en la parte posterior del cuerpo. Así, espalda, piernas y pies podrán experimentar las bondades de las distintas técnicas que comprende un masaje, es decir, presión, amasamiento, utilización de los dedos, nudillos y palmas de las manos, entre otros.

La terapeuta de Neroli cuenta al respecto que a pesar de tener a disposición todos estos extraordinarios elementos, “nada sustituye a la mano” y por lo tanto, rescatar la acción de en este caso quien realiza el masaje, es fundamental.

 
     

Por esta razón, menciona que este masaje servirá no sólo como una experiencia de relajación y antiestrés, sino que también como un proceso que ayudará a descontracturar y también a potenciar la circulación sanguínea, el drenaje linfático, la movilización de los líquidos y tejidos y por ende, la desintoxicación del organismo.

En el aspecto estético, manifiesta que esta técnica “se cuelga” de los beneficios terapéutico para lograr entre otras cosas, el embellecimiento, hidratación y limpieza de la piel. Además comenta que si bien este tipo de procedimiento no se relaciona directamente con la cara, sí pueden modificarse ciertas acciones para poder tratar también el cutis del rostro.

En ese sentido, dice que algunas de estas modificaciones tienen que ver con, por ejemplo, el cambio del tipo de arcilla para hacer máscaras faciales, la utilización de piedras frías (y no calientes) que ayudarán en la tonificación de la piel de la cara y la dilución del preparado de aceite de pepita de uva. “Aquí no se utilizaría vino, porque de alguna forma podría resultar demasiado irritante”, asegura.

En cuanto a quiénes pueden someterse a la experiencia del masaje andino, la especialista menciona que éste “sigue los mismos principios que cualquier otro masaje”, es decir, puede ser utilizado en todas las personas, pero siempre teniendo más precaución en embarazadas y en aquellos que padecen de enfermedades como el cáncer (por la movilización celular y de líquidos), hipertensión y problemas cardiacos (por el calor en este caso de las piedras), enfermedades en la piel, alergias, etcétera.


Punto Vital Julio 2010 ©
 
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