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El sol, los detergentes y la edad afectan a estas extremidades
 
¿Te has mirado las manos?
Cuidar siempre que el cabello esté limpio y brillante, que la cara esté bien hidratada, maquillada elegantemente y que denote lozanía, el cuello adornado con un bello collar y las orejas con unos finos aros. Pero ¿y las manos?, ¿sólo el anillo es el que importa?
 
Carla González C.
 

María José es una mujer que ya bordea los 40 años. Dedicada al negocio de la producción de eventos, esta empresaria siempre está preocupada de su look, caracterizándose por ser de aquellas personas que nunca deja detalles pendientes y por lo tanto, desde la forma en cómo camina hasta la manera de vestir y lucir su piel son prioridades antes de salir de su casa.

En una de sus tantas reuniones sociales le tocó saludar a algunas autoridades que estaban presentes en aquel evento, el que por lo demás ella organizó. Una de esas personalidades era la esposa del presidente de una importante empresa, mujer directa y que se caracterizaba por ser tan honesta que a veces incomodaba con sus comentarios.

Así, al tocarle el turno a María José de darle la mano a la mujer en cuestión, ésta le dijo “¡pero qué manos tan ásperas tienes! Pareciera que tuvieras muchos más años de los que seguramente tienes”.

Con semejante comentario, la afectada se dio cuenta que además de lavarse esta parte del cuerpo, no hacía más por ellas y quizás eso ahora le estaba pasando la cuenta. Al mirárselas y sentirlas pudo notar que aparte de no ser suaves, tenia algunas manchas que ella sólo pensó en tener cuando tuviera más años encima.

Lo que María José no sabe es que aquellas manchitas o pecas que pueden apreciarse en las manos nada tienen que ver con la edad. Así lo indica la dermatóloga doctora Claudia Piper Shafir, quien asegura que son precisamente éstas el motivo más recurrente de consultas. “Las manchas aparecen con los años y se producen por la radicación solar. Como están a la vista, la gente pregunta más”, cuenta.

Es por eso que la dermatóloga insiste – al igual que todos los médicos especialistas en la piel – en que la preocupación por los daños de los rayos solares nazca a partir de muy jóvenes y la idea es precisamente tratar de evitar la exposición y por supuesto, el uso del bloqueador solar, ¡ojo! también aplicado en las manos.

 

“Cualquier mancha es parte del daño solar en la piel”, destaca la dermatóloga quien además señala que es fundamental que las personas comiencen desde jóvenes a prevenir este daño, tratando de exponerse lo menos posible al sol y usando frecuentemente bloqueador solar.

 

En esta misma línea, la doctora Piper menciona que cuando la persona ya es mayor y por lo tanto, ya tiene las manchas, hay algunos tratamientos que son eficaces para suavizarlas. Algunos de ellos son el láser, el nitrógeno líquido, peeling, cremas, entre otros. Sin embargo, recalca que lo ideal siempre será “partir con la prevención” y así evitar las consecuencias. En este punto María José sintió que debía hacer algo, porque si bien es cierto las manchas ya comenzaban a asomarse, aún había tiempo de protegerse y por lo tanto además del uso del bloqueador, comenzó a utilizar guantes cada vez que manejaba su auto para desplazarse. El sol comenzaba a calentar y con ello sentía que los rayos daban justamente en sus ya no tan delicadas manos.

Otro punto que por supuesto esta productora de eventos no podía dejar pasar luego de aquel fatídico comentario, fue el de lo poco suaves que tenía sus manos, otro tema que los dermatólogos ven a diario.

Al respecto, la especialista cuenta que al ser ésta una zona que está “muy expuesta a los factores ambientales”, debe de hidratarse constantemente y no sólo se destaca a las manos, sino también a las uñas, parte importante de estas extremidades que también puede llegar a secarse con el paso del tiempo.

A lo anterior se suma el uso de los detergentes, productos que también resecan y parten la piel. En este contexto, la doctora Claudia Piper asegura que “alrededor del 90% de las alergias en dueñas de casa son dermatitis irritativa de contacto por detergentes”, comenta.

Para evitar este problema, se aconseja el uso de guantes de caucho y sacarse los anillos al lavar la loza, ya que muchas veces se originan hongos debajo de la joya al quedar residuos de detergente y agua allí.

 

Las manos también se enferman
 

Si bien María José no tenía ningún problema patológico en esta parte del cuerpo, recordó que una de sus amigas le comentó que por más que se esmerara en cuidar sus manos, de vez en cuando se le llenaban de cueritos, una suerte de despellejamiento muy incómodo.

¿Pero esto te sucede en una o en las dos palmas? Le preguntaba ella, sólo por curiosidad, pues en realidad no veía mucha incidencia en la respuesta, cuando realmente la hay, ya que como explica la dermatóloga, “Cuando hay una palma despellejada y la otra no, hay que pensar en hongos” y por lo tanto hay que recurrir a medicamentos de tipo antimicótico para resolver aquel problema.

Otro de los trastornos que puede afectar a las manos es la psoriasis, donde placas rojas y con escamas pueden abordar las palmas, causando heridas en ellas. Otras patologías son las reacciones alérgicas y la dishidrosis, “pequeñas ampollas que aparecen en los costados de los dedos, sobre todo en tiempos de primavera”, enfatiza la profesional.
 

Las callosidades en las manos también son un problema que afecta a algunas personas, principalmente a quienes realizan trabajos donde se les somete a constantes traumas y siempre en la misma zona.

 

El fenómeno de Raynaud – asociado a la mala circulación de la sangre – también afecta a esta extremidad. Para explicarlo, la dermatóloga indica que las manos “se ponen blancas y después rojas”, cambio que produce dolor y que se asocia a algunas enfermedades del colágeno o autoinmunes. (También puede ocurrir en los dedos de los pies y en forma menos frecuente en orejas y en la punta de la nariz).

Por último también están los sabañones, inflamaciones de la piel ocasionada por el frío y que en ocasiones causan picazón y dolor.

“Al parecer las mujeres una vez más tenemos más problemas” se quejaba esta mujer quien junto a su amiga conversaban acerca de cómo los hombres “siempre se salvaban” de sufrir de estas incomodidades.

Y es que la piel de los hombres, al ser más gruesa y poseer más vellosidades, se encuentra mucho más protegida. “Las mujeres estamos más expuestas a los detergentes, a lavar la loza y las demás labores del hogar”, dice la doctora Piper y es por eso que además se ven con más frecuencia los cuadros alérgicos. Los varones en cambio están más expuestos a “alergias del tipo laboral”, agrega.

 

Mitos y verdades del sauna
 

Entonces, ¿qué hacer para tener unas manos bonitas?, se preguntaba la protagonista de esta nota quien hasta antes de su bochornosa experiencia jamás se había detenido a mirarlas, la doctora Claudia Piper comenta que existen varios consejos, entre ellos, “utilizar poco detergente y jabón, hidratarse las manos y las uñas cada vez que se hayan mojado y ante la exposición el sol, usar bloqueador”.

Asimismo, señala que las uñas siempre deben estar bien cuidadas, “tratar de no cortarse, tirarse, ni hacerse daño en las cutículas, porque es una fuente de infección” y por ende, ante cualquier apreciación de hongos, siempre consultar al médico.

 
 

Cuando hay presencia de hongos en las manos, la dermatóloga indica que “la mayoría de las veces se ve una palma más descamada que la otra”. En el caso de las uñas, indica que “éstas se ven más gruesas, amarillentas y opacas”.

 

Tratándose de la parte estética, la especialista cuenta que con los años, la piel de las manos va perdiendo grasa y con ello su elasticidad, por ello se va soltando y dejando entrever tendones y venas. “Hay mucha piel que sobra”, menciona y al mismo tiempo dice que hay tratamientos reafirmantes también para esta zona del cuerpo.

“La gente se preocupa mucho del rostro, pero no de mirarse las manos. Hay mujeres que tienen una cara espectacular, pero viéndole las manos se le nota la edad”, advierte.

Con esto, a María José no le queda más que empezar a preocuparse más allá de su semblante y mirar un poco más abajo. Al menos ya cuenta con la información necesaria como para entender que sus manos también necesitan de atención, pues mal que mal, aún le quedan muchos años más para saludar a quienes invita a sus eventos.


Punto Vital Noviembre 2009 ©
 
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