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Colocar atención a los lunares puede prevenir el cáncer cutáneo

Lunares que matan

Carla González C.

Los lunares siempre han sido símbolo de belleza y si justo nace a un costado de la boca de una fémina, la sensualidad está casi ganada. A pesar de que se sabe poco acerca de estas pigmentaciones, de su origen y aparición, sí se tiene claro que la pronta consulta a un dermatólogo en caso de irregularidades puede prevenir uno de los más graves casos de cáncer a la piel.


Tumor benigno de la piel. Ésa es la categoría en la que entra un nevo – nombre real del lunar – y a pesar de que la clasificación no es bella como la connotación que se le da a estas pecas, no hay de qué preocuparse, siempre y cuando acudamos a un dermatólogo en cuanto veamos alguna irregularidad en ellos.

A pesar de no tenerse muy claro, el nacimiento del nevo podría originarse a partir del melanocito, célula que entrega el pigmento a la piel. De ella se genera la célula névica, la que sería responsable de los lunares, tumores en su mayoría de color marrón o negro que pueden aparecer en cualquier parte del cuerpo, ya sea en forma congénita como a través de los años y sobretodo en las personas de piel blanca y con antecedentes de quemaduras por insolación.

El dermatólogo de la Clínica Santa María, Iván Jara Padilla,

explica que estos tumores benignos pueden llegar a convertirse en malignos y por consiguiente en cáncer a la piel, el que dicho sea de paso, es considerado como uno de los más graves y con mayor riesgo de muerte en la actualidad. “En el último tiempo ha habido más consultas por los lunares. Corresponde más a una cultura colectiva que dice que si el lunar cambia de color o de forma, hay que acudir al médico”, agrega el facultativo.

Lo cierto es que simples cambios físicos que pueda tener un lunar (sobretodo por una eventual profundidad), significan el degeneramiento del tumor lo que puede transformarse en un melanoma maligno y en palabras del doctor Iván Jara, “este tumor es muy severo, de hecho entre los cánceres cutáneos es el de peor pronóstico”. Es tan grave lo que puede resultar de un cambio en el nevo que el cáncer que llega a invadir el organismo desarrolla metástasis por la vía linfática y hematógena, y puede comprometer órganos como pulmones, hígado, huesos y cerebro.


El ABCD de los lunares


Para identificar si existe alguna irregularidad en los lunares de nuestro cuerpo, existe el “ABCD” del nevo, norma americana que consta de cuatro condiciones que deben llamarnos la atención para que un lunar se convierta en un potencial riesgo para nuestra salud.

De esta forma, la asimetría, un borde irregular, cambio en el color y diámetro – el que no debe superar los 0,5 ó 0,6 milímetros - son los puntos que debemos observar en nuestros lunares, además de los que puedan ir apareciendo a lo largo de nuestra vida.

“En general cuando la gente cumple lo del ABCD, uno le saca los lunares”, afirma Jara y agrega, “pero no significa que todos tengan los lunares malos. A veces solamente con el cambio de color uno hace el diagnóstico del melanoma maligno; se trata sólo de criterios de clasificación”.


¿Lunares azules, lunares de carne?

A pesar de que los lunares en su mayoría tienen una pigmentación que va entre el negro y el marrón, existe también aquel nevo de color azul que según Jara corresponde en su mayoría a lunares benignos, “son muy llamativos porque tienen una pigmentación azulada o verdosa. Son lunares generalmente congénitos muy profundos y cuyas células son muy especiales, se llaman células azules, y casi siempre son de muy buen pronóstico”, comenta.

En cuanto a los llamados ‘lunares de carne’, Iván Jara corrige de inmediato este término, ya que estas pequeñas protuberancias sobresalientes que se encuentran en su mayoría en el borde del cuello son crecimientos epidérmicos que no poseen célula névica y pueden asociarse, por ejemplo, con un aumento del azúcar en la sangre, “en aquellas personas que tienen hiperinsulinismo o lesiones prediabéticas puede ser un marcador pre diabético”, afirma el profesional.

Por último, Jara hizo un llamado al autoconocimiento de nuestros lunares, enfatizando en que esto debiera ser parte de la educación natural de las personas. “El autoexamen hace mucho más fácil el proceso y no significa verse los lunares todos los días, basta que se examine dos veces al año y sobretodo si se sienten molestias o picazón en lunares que antes no tenía”, recomienda el dermatólogo.

Los melanomas tienen un muy buen pronóstico cuando se extirpan en su etapa inicial. Es por eso que los dermatólogos hacen hincapié en el conocimiento de nuestros lunares y en la consulta temprana al experto si el nevo:

a) sangra espontáneamente,
b) pica constantemente y con intensidad,
c) el tamaño excede de un centímetro de diámetro, o
d) tiene antecedentes familiares de lunares malignos.

Otro alcance hecho por los médicos es cuidarse la piel durante todo el año, especialmente en época estival, pues es en este período cuando los rayos del sol afectan en mayor medida la dermis. El doctor Iván Jara Padilla recomienda que “las personas de piel blanca y que tengan lunares deben evitar las insolaciones y exponerse mucho al sol”.


Punto Vital Febrero 2008 ©


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