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Kobido: un lifting sin cirugía
Con este nombre es conocido, el que dicen es, uno de los mejores y más antiguos métodos de cuidado facial no invasivos: El masaje facial japonés.
 
Claudia Sánchez M.
 

Considerada una combinación perfecta de los conceptos médicos japoneses tradicionales, el kobido se ha presentado en nuestro país como un excelente medio para combatir el envejecimiento facial de forma natural. Cuando las cirugías estéticas están a la orden del día entre quienes buscan combatir las arrugas, estos métodos no invasivos son una excelente y natural posibilidad.

Según la tradición japonesa, la belleza es el reflejo del equilibrio entre lo físico, lo psicológico y lo espiritual y llega una vez que se consigue la armonía entre estos tres elementos.

Según la terapeuta de este masaje japonés, Diana Gallardo, éste es “un masaje dirigido a mejorar el aspecto de nuestro rostro. Y al tratar de mantener una óptima salud, que ésta se vea reflejada en una piel tersa y sin manchas.

 
En términos simple, el acné es una enfermedad cutánea crónica que afecta principalmente a las zonas de la piel con mayor densidad de glándulas sebáceas, como la cara, el pecho y la parte superior de la espalda.

 

Un masaje ancestral
 

Para la terapeuta y profesora de kobido, este masaje es diferente a cualquier otro masaje facial, ya que “la mayoría de los métodos utilizados en Occidente trabajan simplemente la superficie de la cara para relajar y restaurar los tejidos finos”.

Esta variedad de técnicas requiere de una gran habilidad con los dedos, ya que es con el movimiento de éstos y la manipulación de las manos con los que se recibe este masaje; que empieza por la nuca mejorando, así, la circulación de la sangre esencial para transportar a los tejidos faciales sustancias como el oxígeno y otros nutrientes, reparando los tejidos dañados de la cara y favoreciendo la eliminación de toxinas. Además, es una buena introducción a la terapia facial, porque es muy relajante y, muchas veces, la tensión acumulada se refleja en los músculos de la nuca.

Como vemos el kobido pretende llegar más allá de lo que, habitualmente, entendemos como un masaje facial es decir, el simple hecho de que penetren una serie de productos, suavemente, en nuestra piel para hidratarla, nutrirla pero sin incomodarla; el masaje facial japonés lo que hace es limpiarla, hidratarla y despertarla.

Se realiza en tres etapas: limpieza, hidratación y estimulación. Se utilizan aceites vegetales y aceites esenciales puros para la manipulación del rostro y es, en la fase de estimulación, donde empieza toda una serie de movimientos cuyo, único, fin es relajar los músculos contraídos favoreciendo, así, la eliminación de arrugas y la recuperación del aspecto de la piel; cuando los músculos están relajados la sangre circula libremente por ellos recibiendo, de esta manera, todos sus beneficios, por lo que permite que las células de la piel puedan repararse y rejuvenecerse por sí solas.

 
Beneficio Kobido
 

El masaje facial japonés es, también, de gran utilidad para las manchas de la edad, para la piel grasa o seca, el acné, las migrañas o el dolor en la articulación de la mandíbula.

A su vez, Diana comentó que el kobido produce a través de la combinación profunda de conceptos médicos japoneses tradicionales y un masaje manual, bio-electricidad en la piel. Y es, a través de ésta, combinado con los aceites vegetales y aceites esenciales puros, que se logra mejorar la apariencia del rostro, suavizando las líneas y en algunos casos borrando las manchas. Sin embargo, se debe señalar que este tratamiento no puede cambiar la forma de la cara, sino que puede darle un aspecto hermoso y sano.

 
 

En este sentido, el concepto del kobido –según Gallardo- es ayudar a evitar envejecer y tener problemas faciales, por lo que es mejor y más real utilizar el masaje facial japonés para prevenir arrugas y manchas de edad que intentar quitarlas una vez que aparecen. Según la terapeuta y profesora de kobido, el ambiente para practicarlo debe ser tranquilo, acompañado de una buena iluminación, música y una temperatura adecuada para incentivar la relajación de las personas.

A juicio de la profesional, este ancestral tratamiento va dirigido a todo tipo de personas, hombres y mujeres que tengan cualquier afección a la piel. “Atiendo jóvenes con problemas de acné, personas con soriasis, con rosácea y por supuesto, personas con envejecimiento de la piel. En tanto, a las personas que no recomiendo la terapia de kobido son aquellas que se han sometido a cirugías estéticas faciales, porque poseen cicatrices externas e internas que no permitenun buen resultado”, sostuvo la terapeuta.

En cuanto a la duración de este tratamiento, todo dependerá de los cuidados que el paciente le preste a su rostro. En general, un tratamiento para mitigar las líneas de expresión puede durar de dos a tres años, pero si la persona sigue manteniendo la costumbre de fruncir el seño el resultado se perderá. En cuanto a los efectos desintoxicantes e hidratantes de esta terapia los efectos son permanentes.

En resumen, este tratamiento realizado correctamente administrado, aumenta la belleza, remueve toxinas del rostro y puede ayudar al equilibrio de la energía vital, lo que a la vez mejora la salud general.


Punto Vital Enero 2008 ©
 
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