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La hiperhidrosis afecta al 2,8% de la población mundial
 
Más de una gota de sudor
Era cosa de tiempo para que Fernando partiera a consultar con un especialista acerca de su condición. Y es que aunque no hiciera ningún movimiento, el sudor que emanaba de su cuerpo lo hacía avergonzarse gran parte del tiempo, impidiéndole así llevar una relación normal con el resto de las personas.
 
Carla González C.
 

Transpirar es una acción normal en el ser humano, pues es la forma natural que poseemos para poder lograr un equilibrio en la temperatura interna del organismo. Sin embargo, lo que le sucedía a Fernando era mucho más que el sudor que normalmente se desprende del cuerpo en situaciones de ejercicio o durante la época de verano.

Cambiar su ropa por lo menos dos veces en el día, sentirse avergonzado de dar la mano de sus colegas y sentir cómo caían – literalmente – gotas de sudor desde su frente cada vez que debía hablar en público, eran algunas de las incomodidades con las cuales este oficinista debía convivir diariamente.

- No entiendo por qué transpiras tanto si sólo estás sentado frente al computador – le preguntó en una ocasión la secretaria de la oficina. Y al darse cuenta que el problema traspasaba su mojada camisa, sumado al hecho de los rumores que corrían por los pasillos y que hablaban de su supuesta falta de higiene, Fernando tomó la decisión de consultar a un médico especialista en el tema.

Si hubiese que darle una explicación a este hombre, podemos citar al dermatólogo Rodrigo Loubies Muñoz quien dice al respecto que “toda sudoración que excede la cantidad necesaria para mantener la regulación térmica del cuerpo se considera una hiperhidrosis”, es decir, una sudoración excesiva.

El especialista dice que la hiperhidrosis es una patología y no algo que tenga que ver con la belleza en las personas. “No es un problema estético, sino que médico en las personas que la padecen. Estético sería transpirar mucho al ir a bailar, pero eso no se considera una hiperhidrosis”, aclara.

Es por eso que Fernando estaba preocupado, pues bien podría estar sentado trabajando - como el comentario que le hizo su compañera – y de igual forma sus manos, cara y axilas permanecían mojadas tal como si no hubiera secado su cuerpo luego de salir de la ducha.

 

“Evitar el contacto social, no dar la mano y cambiarse de ropa más de una vez al día, son algunos de los rituales con los que deben cumplir todos los días quienes padecen de esta afección”, comenta el dermatólogo Rodrigo Loubies Muñoz.

 

De esta manera, se puede explicar esta enfermedad como “una condición caracterizada por la sudoración excesiva en áreas localizadas del cuerpo a menudo causada por trastornos endocrinológicos, neurológicos y/o infecciosos. Además, se sabe que es el resultado de una hiperestimulación de las glándulas sudoríparas – más de 4 millones en los seres humanos – y que puede ser gatillada por estrés o emociones”.

- Podríamos vivir siempre en invierno – deseaba este oficinista quien anhelaba que las altas temperaturas nos abandonaran para dar paso al frío que por ende, invitaría a abrigarse más y a transpirar menos. Para Fernando esto era sinónimo de relajo, aunque no del todo, pues la gris estación no lo salvaba en un ciento por ciento del molesto sudor.

Esto, explica el doctor Loubies, es parte de la hiperhidrosis. “Es una patología que puede manifestarse durante todo el año, variando según la gravedad del paciente”, sentencia y agrega que la intensidad de la sudoración también puede ser potenciada en etapas de alto estrés y nerviosismo.

Con respecto a la supuesta mala higiene de la que hablaban los compañeros de trabajo del paciente, el dermatólogo menciona que esta enfermedad “consiste en aumento del sudor, pero no va relacionado con el olor de la transpiración”. A pesar de esto, el profesional cuenta que en algunas personas sí se presenta un cuadro combinado, donde a la hiperhidrosis se suma la bromhidrosis, es decir, mal olor axilar.

Además, añade que “una persona con hiperhidrosis está más expuesta a sufrir cuadros de dermatitis, como sucede en casos crónicos, donde se produce maceración de la piel e infecciones micóticas y bacterianas”. Esto tendría mucho que ver con Fernando, quien además de su problema con la excesiva transpiración, tenía constantes problemas de picazón en el área axilar, lo que en verano se transformaba en algo insoportable.

 
Sudando en silencio
 

El problema de Fernando – con la sudoración como compañera – lo tenía afectado. Como no relacionaba su baja de ánimo con la hiperhidrosis, pensó que se trataba de estrés o una potencial depresión por algunos problemas familiares que se desataron en la misma época.

No obstante, luego de ir al médico, se dio cuenta que el hecho de no compartir con sus amigos, dejar de asistir a lugares cerrados como las discos o los pubs y complicarse cada vez que le presentaban a alguien, lo tenían en un estado depresivo que lo aisló de sus relaciones sociales.

Según la forma en que se comporta Fernando, el doctor Loubies afirma que la hiperhidrosis es una patología “con gran impacto psicológico que puede provocar o empeorar trastornos psiquiátricos de la persona que la padece”. Es por eso que la vida del oficinista se vio afectada y siguiendo con la idea del dermatólogo, se provocó en él un “problema de relación con el medio y las personas”.

 
 

Entonces, junto con el padecimiento de transpiración extrema, también hay complicaciones en “la adaptación y manejo de situaciones específicas donde empeora la enfermedad, lo que lleva a las personas que la padecen se retraigan, sean más introvertidos y busquen evitar las situaciones que puedan exponer su enfermedad frente a la sociedad”.

 

Algunos de los factores que los pacientes nombran como afectados durante el padecimiento de hiperhidrosis están:
- 72% en la autoconfianza.
- 68% al conocer nuevas personas.
- 58% limitación en el lugar de trabajo.
- 55% en relaciones personales.
- 39% en la eficiencia en el trabajo.

 

Para hablar de algún método que pueda ayudar a Fernando a superar esta incómoda enfermedad, el médico dermatólogo sentencia que los tratamientos que actualmente se encuentran disponibles son muchos y su utilización va a depender de la “condición, localización, edad y gravedad del compromiso de cada persona”.

Así, el doctor Rodrigo Loubies destaca que entre los procedimientos para tratar la hiperhidrosis están los tópicos, orales, iontoforesis, infiltraciones intralesionales de medicamentos, cirugías locales y simpatectomía intratorácica videolaparoscópica.

En cuanto a posibles soluciones naturales eficaces para esta patología, el facultativo dice que “como en toda enfermedad donde el aspecto psicosomático juega un rol predominante, existen terapias alternativas o naturales, que ayudan y se usan combinados con la terapia médica específica para cada paciente”.

 

El dermatólogo Rodrigo Loubies Muñoz cuenta para Punto Vital que existen dos tipos de hiperhidrosis, la generalizada (cuando la sudoración es excesiva en todo el cuerpo) y la focal (localizada en zonas específicas, generalmente axilas, palmas, plantas, cara, cabeza y genitales).
Ambas formas en las que se presenta esta enfermedad tiene causas que son generadas por otras patologías. A esto se le llama hiperhidrosis secundaria y el médico enumera algunas de ellas.


Hiperhidrosis generalizada: fisiológica (calor, humedad, ejercicio), infecciones, neoplasias o tumores, metabólicas, endocrinas, drogas, malformaciones y descarga simpática aumentada (shock, síncope o desmayos, dolor intenso, ingesta alcohólica).

Hiperhidrosis focal: primaria o idiopática (lejos la más frecuente), gestatoria, neuropatía periférica, enfermedad de la médula espinal, enfermedad cerebro vascular, neoplasias intratorácicas, hiperhidrosis con lesiones cutáneas.

Punto Vital Enero 2009 ©
 
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