Alimentación En Forma Cuerpo y Mente Salud Estética Sexualidad Emprendedores Suscríbase
+ ESTETICA

 
 
El daño que produce el tabaco en la piel es más notorio en las mujeres
 
¡ Para de fumar Isabel !
Sus hijas y su marido le han estado advirtiendo hace tiempo de lo distinta que se ve. Más arrugas de las que debiera tener, pelo reseco, palidez en su cara y dientes amarillentos son algunas de las características que Isabel ha ido adquiriendo con el paso de los años.
 
Carla González C.
 

No recuerda cuándo comenzó a fumar, quizás fue a los 12 ó 13 años. En esa época era normal que los jóvenes se juntaran a compartir un cigarrillo en algún lugar escondido, donde sus padres no los descubrieran. De lo contrario, el castigo sería inminente.

Hoy, Isabel tiene 43 años y luce como una mujer de más de cincuenta. En las tres décadas que han pasado desde su primera experiencia con el tabaco, no pudo ni quiso dejar de fumar, pues era una costumbre que se transformó en un placentero hábito que hoy le permite relajarse en épocas de estrés, calmar el frío en invierno o simplemente acompañar el café de la mañana.

“De algo habrá que morirse”, decía cada vez que le llamaban la atención por su tabaquismo. “Mientras me conserve regia, no hay problema”, remataba sin siquiera imaginar lo que cada cigarrillo le estaba provocando en la piel.

Si miráramos de cerca la cara de nuestra protagonista, podríamos notar varias alteraciones que se han ido acentuando con el paso del tiempo y el hábito de fumar. Cada una de estas transformaciones se genera a través de los componentes tóxicos que conforman los cigarrillos: la nicotina y el humo del tabaco son algunos de ellos.

El dermatólogo de la Clínica Vespucio, Cristián Vera Kellet, afirma que el humo del tabaco genera gran cantidad de elementos químicos que dañan las membranas de las células. Estos elementos – los radicales libres – alteran la información genética de estas celdas provocando una alteración en los vasos sanguíneos de la piel, lo que en definitiva afecta la nutrición de ésta y la aparición del cáncer de labio, lengua, entre otros.

¡Si entendiera que lo que consume no es nada más que nicotina y hasta alquitrán!, dice suspirando la hija mayor de Isabel, como esperando que alguna vez su mamá diera por terminada su relación con el tabaco. Y claro, estos componentes son los más conocidos de los cuatro mil productos químicos que posee un cigarrillo, entre los cuales podemos nombrar la acetona, arsénico, butano, metanol y níquel. Todos, con un grado de peligro para nuestro organismo.

De la larga lista de ingredientes, Vera Kellet menciona que la nicotina está dentro de los componentes más dañinos, “provoca vasoconstricción y una disminución de la circulación periférica, lo que conlleva a una alteración de la cicatrización de la piel”, añade el médico.

Luego le seguiría el monóxido de carbono que contiene el humo que Isabel aspira y luego exhala en cada bocanada, “al ser 200 veces más afín por la hemoglobina que el oxígeno, se une a ella desplazando al O2, restringiendo la capacidad de transporte de éste por la sangre y la cantidad que llega a los tejidos periféricos”, argumenta.

 

Basta con mirarse al espejo
 

IYa era extraño el hecho de que Isabel utilizara más cremas de las que debiera. Hidratantes, humectantes, antiarrugas y cuánto producto nuevo sale diariamente en el mercado es adquirido por la mujer para verse sana y jovial. Cómo olvidar además las visitas permanentes a la peluquería, después de todo, ha visto cómo su pelo pierde fuerza, quebrándose en sus puntas y tomando un tono opaco y diferente, “nada que la tintura no pueda arreglar”, dice tozudamente.

A estas alteraciones, hay que sumarle el deterioro de los rayos ultravioleta, que tanto en invierno como en verano causan las ya conocidas consecuencias en nuestra piel. Para el dermatólogo, los daños afectan a todos, pero es en las mujeres donde las variaciones son más evidentes, puesto que la dermis femenina es más delicada y la sobre exposición es mucho más frecuente.

 

 

Para el médico, los mayores cambios estéticos que produce el tabaco son la aparición de arrugas prematuras, deshidratación de la piel, resequedad del cabello, estrías, manchas amarillentas en dedos y dientes, olor corporal a tabaco y la aparición de cáncer de labio y lengua. Cristian Vera agrega además que otras enfermedades de la piel también son asociadas con el hábito de fumar, señalando la psoriasis, el acné y la calvicie como algunas de ellas.
 
Frutas y verduras anti-tabaco
 

La pregunta del millón es quizás saber si dejando de fumar, todos los daños en la piel acumulados en el tiempo se desvanecerían como por arte de magia. Y aunque el desgaste es irreversible, según el dermatólogo de la Clínica Vespucio, “con el pasar del tiempo disminuirá la acumulación de radicales libres y mejorará la circulación periférica, logrando así revertir en parte el daño provocado”.

Otra de las vías de escape frente a este mal hábito, es empaparse de una vida saludable. La utilización de antioxidantes y la ingesta de frutas y verduras crudas son algunos de los consejos que podrían acelerar la recuperación del daño en la piel.

María Eugenia Arratia Mahuzier es relacionadora pública de Villa de la Vida Natural, centro de medicina integral que fusiona las terapias alópatas con las naturales, teniendo como objetivo entregar bienestar a través del “laboratorio de la naturaleza”. Sin duda, un buen lugar para visitar para fumadores como Isabel.

A través de su experiencia con este tipo de medicina, Maria Eugenia adquirió la fortaleza suficiente como para dar su testimonio y así llamar a que más gente se interese por este tipo de terapias naturales. “Todo parte por un cambio en el estilo de vida”, recalca.

¿De qué sirve que el cigarro te ayude para la tensión?, pregunta al viento como buscando alguna respuesta cuerda. “Hay otras fórmulas para contener la tensión; hay otras formas de encarar las situaciones”, comenta.

 

Una de las terapias que se realizan actualmente en este centro de medicina integral para combatir el tabaquismo, y en general la mala calidad de vida, tiene que ver con la nutrición de quienes visitan la villa. María Eugenia Arratia cuenta que para limpiar el organismo, se recomienda consumir durante un par de días solamente frutas crudas y luego cambiar a verduras en el mismo estado. “Esto hace que tu cuerpo tienda a la salud, se regenere. Después, cuando hagas una mantención de tu cuerpo, decides si llevar una vida naturista, vegetariana o asiduo a otra tendencia”.

Para Arratia Mahuzier todo parte cuando tomamos conciencia de nuestros malos hábitos y según sus palabras, la trilogía del cuerpo, mente y alma tiene mucho que ver para llevar una vida íntegramente saludable en estos aspectos.

 
     

Algunas de las alteraciones que sufre la piel por el efecto del tabaco son:

Arrugas prematuras: el tabaco aumenta la liberación de una enzima llamada elastasa, capaz de romper las fibras elásticas que soportan y dan resistencia a la piel, lo que sumado a la alteración de los vasos sanguíneos, provoca que su regeneración sea imperfecta, llevando a la formación de arrugas.

Piel deshidratada y atrófica: el cigarrillo provoca la deshidratación de la epidermis, logrando que ésta se vuelva áspera, quebradiza e inflexible. Hinchazón en los párpados, cutis grisáceo y apagado son algunas de estas consecuencias.

Cabello reseco y quebradizo: el contacto directo del humo del cigarrillo con la cara y el cabello provoca una piel reseca, sin luminosidad y un cabello con puntas quebradizas.

Dificultad de cicatrización: el humo del tabaco disminuye la oxigenación de los tejidos, lo que afecta su nutrición. Además, al disminuir la cantidad de vitamina C –imprescindible para la reformulación de fibras – el proceso de cicatrización está alterado y es por eso que antes de cualquier cirugía, los fumadores deben dejar el cigarrillo por algunos días antes y después de la operación.

Alteraciones en la estética bucal: además del cambio en el pigmento de los dientes, la nicotina afecta a las células del peridonto. Ahí se almacena hasta ser liberada por los fibroblastos causando alteraciones en la capacidad de adhesión a la superficie dentaria. Además, aumenta la placa bacteriana, hay más riesgo de contraer gingivitis e incluso se puede llegar a disminuir el sentido del gusto.

Punto Vital Marzo 2008 ©
 
Artículos Relacionados