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Algunas enfermedades cutáneas y por supuesto la estética van de la mano con la nutrición
 
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Sin duda, la alimentación es quizás una de las necesidades más importantes que el ser humano debe satisfacer para subsistir. Tan relevante resulta tener una buena nutrición, que incluso la estética se ve favorecida, funcionando como una verdadera terapia contra problemas como el envejecimiento prematuro, el acné y la alopecia.
 
Carla González C.
 

Si hay una cosa en la que todos estamos de acuerdo es en la importancia de la alimentación. Es por eso que cuidar la dieta y procurar la incorporación de todos los grupos alimenticios es esencial no sólo para mantener un peso saludable, sino que también para prevenir la llegada de enfermedades como la diabetes, la hipertensión y la obesidad.

Otra ventaja de nutrirse bien está directamente ligada a la estética. Y es que comer sano también es positivo para la salud de nuestra piel, cabello y uñas y no sólo en lo que a belleza se refiere, sino que además en la prevención de patologías que se relacionan directamente a factores como la ausencia o exceso de nutrientes, todas con un factor común: su reflejo en nuestra fisonomía.

La dermatóloga de Clínica Indisa, Michele Robles Sepúlveda, menciona que “los alimentos han demostrado ayudar a tener una piel sana por su alto contenido nutritivo, especialmente de antioxidantes, los que contrarrestan en parte el efecto del envejecimiento y el fotodaño”.
 

Una persona puede estar muy preocupada por el cuidado de su piel, utilizando cuánta crema haya en el mercado y gastando miles de pesos en uno que otro retoque para recobrar la juventud perdida. Sin embargo, si esta persona no se alimenta en forma sana, toda la inversión será sólo una pérdida de tiempo y dinero.

En este contexto, la especialista afirma que lo relevante de la nutrición en la estética se ve claramente reflejada en enfermedades “como la pelagra (deficiencia de vitamina B3, común en personas que consumen mucho maíz), el escorbuto (carencia de vitamina C o ácido ascórbico, sustancia que permite que se produzca el colágeno) y el kwashiorkor (tipo de desnutrición que se produce por la insuficiencia de proteína)”, patologías que según dice, “prueban que la carencia de vitaminas y otros nutrientes producen efectos evidentes en el órgano cutáneo y por lo tanto demuestran la importante relación entre la nutrición y la piel”.

Por otro lado, dice que hay otras enfermedades – quizás más comunes – que también están ligadas a la nutrición y que afectan a la piel y por ende, a la estética. Entre ellas, menciona al “acné, relacionado con las comidas con alto índice glicémico como los hidratos de carbono (chocolates, dulces, helados, pasteles, etcétera) y la rosácea, relacionada con alimentos que producen vasodilatación como los condimentos, el café, el alcohol, la soya, las bebidas energéticas, etcétera”.

Otras patologías a las que hace alusión la doctora Robles son la alopecia o pérdida del cabello y los trastornos ungueales (uñas), “muy de moda por el aumento de las cirugías de obesidad, intervenciones que traen consigo una disminución importante de peso asociado a pérdidas de nutrientes esenciales”, entre los que menciona a las vitaminas, minerales y oligoelementos.
 
Alimentos que sí; alimentos que no
 

Teniendo en cuenta entonces que la nutrición es sumamente importante para mantener un buena salud – por dentro y también por fuera – es necesario conocer qué alimentos son los que debemos incorporar a nuestra dieta y por el contario, cuáles dejar de lado o consumir en menor medida.

Al respecto, la dermatóloga afirma que “la dieta debe ser equilibrada, pues cualquier componente en exceso puede ser potencialmente dañino para la piel, el pelo y las uñas. Incluso las vitaminas”, sostiene.

Es por eso que manifiesta que entre los nutrientes que deben estar presentes en nuestro menú diario están los antioxidantes, los que “aumentan el nivel de enzimas de este tipo en las células”.
 
     

Así, agrega que las vitaminas C y E, el selenio, los carotenos, flavonoides, aminoácidos azufrados y la coenzima Q10, “son los antioxidantes más potentes que se obtienen realizando una dieta rica en zanahorias, algas marinas, nueces, cereales integrales, frutas cítricas, bayas, cebollas, perejil, té verde, vino negro, mosto negro y aceites vegetales”.

Para la doctora Michele Robles, el agua también tiene mucha importancia para nuestro organismo, puesto que “participa en reacciones químicas para formar estructuras, ayuda en la eliminación de sustancias tóxicas, en el balance del medio interno para mantener una temperatura adecuada y en la hidratación de la piel, lo que permite mantener nuestra función de barrera intacta”.

Otras que funcionan muy bien en nuestro cuerpo y que hacen que la piel, el pelo y las uñas se fortalezcan y luzcan saludables son las frutas y verduras. En ese sentido, la especialista de Clínica Indisa afirma que es muy posible que las frutas “maduras, propias de la estación, con hojas de color verde intenso” y las hortalizas “de todo tipo”, jueguen “el papel más importante de la dieta, pues son el grupo de alimentos que contiene más agua y además aportan minerales, oligoelementos, enzimas, clorofila y vitaminas esenciales para la salud”.

Por el contario – y refiriéndose a los alimentos que es mejor dejar de lado o bien, disminuir su consumo – la doctora Robles hace directa alusión a productos de origen animal como “la manteca de puerco, el tocino y la mantequilla, entre otros”. Además, pone acento en recomendaciones ya conocidas como reducir el consumo, tanto de azúcar como de sal.
 
Las grasas tienen mucho que decir

Quizás uno de los grupos a los cuales más se teme (y por otro lado, al cual muchos se mantienen aferrados) es a los lípidos, grasas presentes en muchos alimentos y en productos que actualmente son muy consumidos y que no corresponden precisamente al ideal de dieta que niños y adultos debieran llevar.

Por esa razón es que quizás siempre se habla y aconseja dejar las grasas de lado. Sin embargo, la doctora Robles indica que los lípidos no pueden ser dejados de lado porque también tienen mucho que aportar en la salud y estética de la piel, esto pues “forman parte del manto hidrolipídico que la cubre y que nos protege de las agresiones externas” y por eso, asegura que aun cuando las grasas no gozan de una buena reputación, es necesario incorporarlas, porque sin éstas, “es imposible mantener una piel tersa y brillante”, dice.

En esta misma línea, la dermatóloga afirma que “los aceites de primera presión en frío de semillas, como el sésamo, nutren en profundidad y otorgan a la piel un aspecto más vital”, siendo los más saludables y perfectos para lograr este cometido, “el aceite de oliva virgen y todas las grasas que son de forma natural líquidas a temperatura ambiental”. La idea, dice, es que se consuman crudos, o sea, sin freír o calentar.

La pimienta negra es uno de los alimentos que deben incorporarse en la dieta, pues posee beta-cariofileno, compuesto lipídico presente principalmente en este condimento. “Se demostró que su ingesta en animales tiene un efecto antiinflamatorio”, menciona la dermatóloga.

Con todo esto, la especialista afirma que “es importante para la salud de la piel consumir un elevado índice de lípidos poliinsaturados”, que dentro de los ya mencionados también se suman las semillas de girasol, calabaza y sésamo, las que “además contienen una gran cantidad de ácidos grasos esenciales. Se consumen crudas en ensaladas y bocadillos”, indica.

Por último y frente a la posibilidad de que la actual manipulación a la que se ven expuestos los alimentos sea causa de muchos más casos de problemas como las alergias e intolerancias a ciertos componentes, la dermatóloga dice que si bien este tema ha sido discutido mucho durante los últimos años, “el problema es que es muy difícil establecer qué alimentos son 100% orgánicos”, esto pues según dice, “la certificación es distinta en todos los países”.

Sin tener estos antecedentes, continúa, “es difícil realizar trabajos comparativos que determinen con certeza la relación causa – efecto de enfermedades dermatológicas y la dieta de alimentos no orgánicos”.
 
Punto Vital Septiembre 2011 ©
 
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