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Hay quienes se pasan la vida intentando bajar de peso
 
Dietantes crónicos: un problema más adentro de la piel
Estar a dieta a estas alturas es algo que la gran mayoría de las personas – mujeres y hombres – ha hecho por lo menos una vez en su vida. Sin embargo, hay quienes quedan prendados a esta práctica y permanecen años en esta condición, subiendo y bajando de peso constantemente. ¿Hay algo más que preocupación por la estética?
 
Carla González C.

“¿Por qué hay que medir la vida en calorías?”, preguntó la actriz estadounidense Scarlett Johansson durante una entrevista realizada en 2011, manifestándose con eso totalmente contraria a los actuales cánones de belleza que hoy imperan en Hollywood, los mismos que han permitido que más de una actriz (también actor) pase hambre y haga todo tipo de sacrificios con tal de verse (socialmente) bien.

Con estas declaraciones, la protagonista de filmes como “Ghost World” y “Match Point”, dio pie para que se generara nuevamente el debate acerca de cómo algunas personas (sobre todo mujeres) se pasan la vida a régimen, cuidando celosamente su dieta y teniendo una conducta muchas veces obsesiva con respecto a la nutrición.

Pero vivir a dieta no es algo exclusivo de quienes trabajan con su cuerpo, sino que con el tiempo, problema ha traspasado las pantallas y las pasarelas para entrar en las casas de gente “común y corriente” que ve en ellos un modelo de belleza actualmente aceptado por la sociedad.

De allí que aparecen problemas como el de convertirse en un dietante crónico, problema que si bien no está tipificado oficialmente dentro de los trastornos alimenticios (tampoco en los mentales), posee todas las características de uno y tanto sus causas como sus consecuencias van mucho más allá de los efectos estéticos (como por ejemplo el de ser un “flaco normal obeso”) que puede causar el estar en ese constante espiral que implica el subir y bajar de peso.
 
“De acuerdo a las apreciaciones de diversos especialistas en nutrición, las causas de este problema se atañen al estrés y a bajos niveles de autoestima. Es por ello que los estudios han revelado que los individuos que están sometidos a presiones familiares, sociales, laborales o estudiantiles, constituyen los grupos más vulnerables” (Diario Nueva Prensa de Venezuela).

Para la nutricionista y creadora del centro de nutrición NUT, Gloria Jury, los dietantes crónicos (también llamados dietistas crónicos o dietoadictos), “son personas que empiezan muy temprano haciendo dietas para bajar de peso y por lo general, esto tiene como base una autoimagen muy dañada”.

En ese sentido, la especialista cuenta que “cuando le preguntas a un dietante crónico si alguna vez se ha mirado al espejo y se ha visto bien y sentido conforme, no siempre, pero sí muchas veces, contestan que no y eso es independiente al peso al que hayan llegado después de la dieta”.

Es por eso que Gloria indica que este trastorno podría ser confundido muchas veces con la anorexia, sin embargo, precisa que no es lo mismo. “No es claramente una anorexia. Hay sí un rasgo que proviene de la autoimagen y que hace que la persona no esté nunca conforme con su imagen corporal y se mantenga permanentemente buscando un modelo estético que no es precisamente el que tiene”, aclara.

Esto, añade, “hace que estas personas lleguen a las dietas e inicien un largo camino donde visitan a uno y otro nutricionista, pero el recorrido no siempre incluye a los psicólogos”, terapeutas que según la profesional deberían estar mucho más vinculados con este problema.

Un dato interesante acerca de estas personas, es que el sobrepeso que tienen no es significativo, pero la connotación que puede llegar a darle a uno, dos o tres kilos de más hace pensar que para ellos el tema es muy importante.

Más allá de lo nutricional

La psicóloga Jacqueline Mery coincide con Gloria Jury y afirma que muy pocas personas se acercan a terapia para reconocerse como dietante crónico, esto porque no se dan cuenta de que éste es un problema que va mucho más allá de lo netamente nutricional.

Además, no están dispuestas a entrar y “escarbar” en su espacio íntimo, esto pues le temen mucho (las profesionales incluso hablan de pánico) a elaborar más profundamente sus emociones para desde allí sacar alguna conclusión.

Según indica, en los dietantes crónicos “su cuerpo se ocupa sólo de la alimentación en vez de elaborar la realidad” y es por eso que asegura que estos individuos carecen de alguna forma de las herramientas para trabajar en las emociones que se encuentran “tapadas” por múltiples razones.
 
 
“Si la persona deja de pensar en qué comer y en cómo privarse de la comida, podrá elaborar otras emociones que van más allá de la alimentación. Sin embargo, no lo hace y por eso no posee los recursos para realizar un buen trabajo terapéutico”, asegura Gloria Jury.

Para la nutricionista de NUT, “el punto acá ni siquiera es bajar de peso, sino que es cómo mantener lo que se bajó, pero como estas personas no tienen la capacidad de procesar emocionalmente lo que les pasa, entonces prefieren sentirse gordos y así evitar un montón de otras elaboraciones”.

Jacqueline Mery en tanto, menciona que estas elaboraciones de las que habla Gloria Jury son “totalmente inconscientes”, habiendo detrás de ellas algo desconocido para la persona, pero que tiene mucho que ver con culpas, rabias, duelos no elaborados, pérdidas, abusos (muchas veces inconscientes), etcétera.
Entonces, menciona, para que el paciente tome conciencia de que el pasarse haciendo dietas no es algo beneficioso y que detrás de ello puede haber problemas de mayor tamaño, “es necesario que alguien desde afuera pueda mostrarle esa realidad”.

El peso de lo social

Para Jacqueline Mery, ser un dietante crónico “también tiene que ver con una imposición social de imagen que está más enfocada a las mujeres que a los hombres. A ellos se les acepta tener corporalidades diferentes, pero a ellas hay aún un ideal que también influye en que se preocupen más del tema de las dietas”.

En esta misma línea, Gloria Jury afirma que si bien la presión social es algo real, “se acepta que ésta actúe sobre mentes más predispuestas”, lo que no significa que esto – asegura – sea un perfil definido para identificar a los dietantes crónicos.

En ese sentido, dice que “en la base, una persona que hace dieta recurrentemente puede tener los mismos problemas que otra que padezca un trastorno alimentario, pero un dietante crónico los tendrá menos acentuados que una bulímica o una anoréxica, esto pues ha tenido más recursos. Por eso sólo conserva los rasgos”.

Entonces, agrega que aquel que esté atravesando por una situación como ésta, primero no llegará a dañar su salud tal como lo haría alguien con anorexia, pero es claro que generará un círculo vicioso en la alimentación muy complicado del que eventualmente no podría salir jamás.
 
“Tanto en éste como en otros casos, se debe ser valiente para entrar en un proceso terapéutico. Cuando uno empieza este tipo de procesos, aparecen las rabias, el miedo, la pena y el enojo; y para sanar, primero hay que mirar lo que hay y entenderlo”, comenta la psicóloga Jacqueline Mery.

Lo anterior, explica la nutricionista de NUT, trae como consecuencia algunas modificaciones en el organismo. “Quienes hacen dieta una y otra vez terminan siendo más gordos que aquellos con sobrepeso y que nunca han hecho un régimen. Además tienen mucha más dificultad que un obeso para bajar de peso”, sentencia.

Para explicarlo, Gloria cuenta que aquí “el metabolismo se va adaptando al nivel calórico que la persona le va entregando, por lo tanto, si empieza a hacer una dieta de mil calorías y venía comiendo tres mil, todo su metabolismo se adaptará a esa nueva cantidad. Entonces, bajará efectivamente de peso y no volverá a comer las tres mil. Por eso son personas que requieren cada vez de menos calorías para poder bajar de peso y más esfuerzo para lograrlo”, afirma.

“El problema de los dietantes crónicos está claramente más adentro de la piel”, asegura la nutricionista y para llevar a cabo este verdadero estilo de vida, las y los pacientes deben tener mucho autocontrol para tener resultados. Aquí, el tema no son precisamente los kilos de más; el tema es la autoimagen y lo que representa ese kilo extra”, reflexiona Gloria Jury.

Punto Vital Agosto 2012 ©
 
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