Con respecto a los efectos mediatos, estos tienen la particularidad de “responder” a los inmediatos a partir de los veinte minutos de exposición al frío. De esta forma, las consecuencias serán contrarias y tendrán el objetivo de proteger al cuerpo: somnolencia, incremento del flujo sanguíneo, relajación muscular y estado de anestesia, son algunas de ellas.
El kinesiólogo de la Universidad de Chile, Juan José López Abad, cuenta para Punto Vital que en el caso de la crioterapia se busca un equilibrio entre ambos efectos del frío sobre la piel de las personas, sin ir más allá, pues significaría provocar una necrosis, o sea, la muerte del tejido.
Comenta que, “(con la crioterapia) buscamos que se relaje la musculatura, que haya anestesia y que el paciente logre un estado de somnolencia”, y agrega que entre ambos efectos, el cuerpo trata de retener temperatura sólo cuando se trata de una cobertura global del frío y no en un área específica. Es en esa ocasión donde ocurre un alto consumo energético y por lo tanto, se gasta mayor cantidad de calorías.
López Abad manifiesta que los efectos del frío se utilizan en el ámbito estético. En el caso de la reducción del volumen, la aplicación será corta, buscando los efectos inmediatos. En el caso contrario, se lograría una dilatación de los tejidos, consecuencia que por supuesto no se busca en el combate a la celulitis.
“No hay tratamiento reductivo que no aplique crioterapia”, subraya el kinesiólogo y argumenta su aseveración diciendo que para lograr efectos beneficiosos se necesita la contracción de los tejidos. A pesar de esto, Juan José López advierte que los resultados son momentáneos, por lo que los pacientes que se someten a este tratamiento deben procurar mantenerse en el tiempo y el profesional recomienda para esto, los masajes reductivos o el drenaje linfático.
En cuanto a las contraindicaciones, el profesional sentencia que cualquier paciente puede someterse a esta técnica, pero que siempre hay que tener ciertas precauciones, entre ellas, que la persona tenga un sistema vascular capaz de responder a los efectos del frío y por ende, una sensibilidad sana. “Personas muy friolentas tampoco podrán practicarla, pues su organismo será incompatible con el tratamiento”, agrega López Abad.
Según el experto, la idea fundamental de este tratamiento, no es hacer desaparecer la celulitis, sino alivianarla un poco y evitar el carácter agresivo al cual este trastorno puede llegar, “la tienes, pero no se nota. Eso es lo que buscamos”, comenta López.
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