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El uso de las cataplasmas puede ser implementado tanto en estética como en salud
 
Ojo con los tratamientos: no es llegar y aplicar
Si bien es cierto existen muchos remedios naturales donde las cataplasmas apoyan a la recuperación de algunas enfermedades, hay que tomar en cuenta de qué forma están elaboradas, con qué productos y la procedencia de estos, pues los resultados podrían ser nulos o muy superficiales.
 
Carla González C.
 

La absorción corporal de los principios activos de elementos como el barro o las hierbas medicinales han permitido que esta forma terapéutica de sanar enfermedades – las cataplasmas - haya transcendido en el tiempo, siendo utilizadas en diversas civilizaciones hasta llegar a los tratamientos actuales de belleza y salud.

Dolores reumáticos, golpes y problemas a la piel como el acné son las afecciones más recurrentes para aliviar con las cataplasmas, productos que son utilizados como compresas que se adhieren en la zona afectada produciendo el aumento de la temperatura corporal, lo que abriría los poros de la dermis, permitiendo así la penetración de sus propiedades.

Si bien es cierto, la información acerca del uso de las cataplasmas se ha diversificado sobre todo por sus beneficios estéticos y de relajación, lo cierto es que también puede aportar para en la recuperación de enfermedades, siendo parte de un completo sistema que comprometa a otros tratamientos.

Gloria Moya Arroyo es samaritana (denominación equivalente a la profesión de enfermera entregada por Manuel Lezaeta, uno de los mayores representantes de la medicina natural en Chile) en la Villa de la Vida Natural. Su trabajo con compresas de barro le permiten afirmar que este tipo de tratamientos será efectivo en la medida que se complemente con un cambio de hábito orientado hacia una vida saludable.

“Estando bien de salud, lógicamente se mantiene todo el organismo”, manifiesta Gloria Moya y explica que en el caso de la cataplasma de barro, éstas pueden usarse en cualquier parte del cuerpo. La samaritana comenta que su  aplicación sobre el vientre por ejemplo, se traduce en una mejor digestión y la desinflamación de órganos que puedan tener complicaciones.

“Se trata de barro frío que al extraer la temperatura del cuerpo se calienta y sale seco al terminar la sesión”, sentencia Moya Arroyo y prosigue explicando que estas cataplasmas se aplican en forma de compresas las que deben tener 4 milímetros de barro, el que se coloca directamente en la piel. “Luego es fajado con un trozo de papel y lana, dejándose al paciente por dos horas con el producto”, comenta.

Por el lado de las hierbas, la samaritana afirma que la utilización de cataplasmas elaboradas con pasto miel (semilla que crece a orillas de ríos y en lugares húmedos), también ayudan en los tratamientos naturales. En este caso, la semilla se guarda en sacos hechos con tela, “idealmente de osnaburgo”, recomienda Moya, donde posteriormente se hervirá y colocará en la piel por 20 minutos.

Según la experta, la semilla pasto miel comúnmente se utiliza para mejorar la circulación sanguínea, la inflamación y los dolores, funcionando muy bien como analgésico y antiinflamatorio.

Por último, Gloria Moya asevera que las cataplasmas también resultarán beneficiosas en el ámbito de la estética – la que según su opinión va directamente relacionada con la salud – y es así como estos productos logran buenos resultados en afecciones cutáneas como la rosácea y las alergias. “Los resultados, insisto, son con el tratamiento general. No es que el barro vaya a solucionar todos los problemas, sino que lo más importante siempre va a ser la alimentación”, sentencia.


Una segunda opinión
 

Por otra parte, la dermatóloga Patricia Cerda si bien acepta el poder curativo de las plantas y está de acuerdo con que las cataplasmas son productos naturales, sanos y terapéuticos, hace hincapié en que “no todo lo que brilla es oro”, argumentando que la penetración de los principios activos de estos productos “pueden penetrar la piel de forma poco clara y variable”.

Como ejemplo, la profesional destaca la arcilla. Dice que si bien este producto contiene sales minerales que pueden curar cicatrizando tejidos no infectados, habrá que poner atención en él, pues no toda servirá para estos efectos, “debe ser arcilla no contaminada y sacada profundamente de la tierra”, subraya.

 
     

En cuanto a las hierbas, Patricia Cerda afirma que para la piel grasa se pueden utilizar distintas plantas “de cocción larga” como el romero o la manzanilla. Sin embargo, nuevamente enfatiza en la acción superficial de penetración de éstas. “Puede usarse para la rosácea y leves inflamaciones cutáneas, pero en ningún caso mejorará la dolencia. Las cataplasmas deben ser tomadas como un complemento y no como solución, no hay que confundirse en eso”, sentencia.

Para lograr mejores y más efectivos resultados, la dermatóloga aconseja mezclar el tratamiento con cremas reafirmantes, esto logrará el aumento de la circulación y logrará la eliminación de toxinas. “Las hierbas medicinales de todo tipo constituyen la base de cualquier tratamiento. Sin embargo, este tipo de terapias son para mi gusto un poco engorrosas y actúan a veces con alteraciones de temperatura corporal, haciendo que los pacientes sufran de desequilibrios no deseados”, manifiesta.

 
Punto Vital Junio 2008 ©
 
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