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Terapias con calor resultan muy buenas para la piel
 
Calor para la belleza y la salud
El calor se ha usado por muchos años en terapias de salud, dermatología y estética y lo que empezó con el guatero o las compresas calientes, hoy se manifiesta con sofisticados aparatos que si bien utilizan la tecnología, intentan ser lo menos invasivos posibles con el cuerpo de quien se someta a este tipo de tratamientos.
 
Carla González C.
 

Tal como el frío posee cualidades que son usadas con fines terapéuticos y de belleza, el calor también tiene para aportar con sus propias virtudes, las que han sido aprovechadas a lo largo del tiempo, tanto para ayudar a pacientes con determinadas dolencias como también para procesos estéticos, estos últimos con muy buenos resultados.

Así, desde el guatero y las lámparas hasta modernos aparatos que hoy se utilizan a nivel médico y de estética profesional, el calor ha permitido a muchas personas atenuar ciertos síntomas y también lograr cambios a nivel físico, por supuesto, siempre y cuando se lleve un adecuado hábito de vida.

El médico dermatólogo doctor Rodrigo Loubies Muñoz (www.drloubies.com), menciona que existen a lo largo de la historia varias maneras donde el calor ha sido el protagonista y afirma que los procedimientos en donde se le emplea deben ser realizados por profesionales de la salud, ya que de ser mal utilizado, podría causar graves daños.

 
El doctor Loubies cuenta que el calor tiene varias funciones, algunas de ellas, es actuar como “antiinflamatorio, analgésico y vasodilatador (hace que los vasos sanguíneos se dilaten y así mejore el flujo de la sangre en la zona afectada)”.

Para entrar de lleno en el tema, el especialista comienza contando acerca de los diferentes medios a través de los cuales el calor ha podido contribuir en la salud y la estética de las personas. El primero de ellos es el guatero (calor local húmedo), implemento que se utiliza desde hace años y que no sólo permite aplacar el frío del invierno, sino que también ayuda a aliviar procesos inflamatorios como los abscesos.

Otro de estos “termo” métodos son las terapias infrarrojas. En este contexto, el médico dice que “desde el siglo pasado se comenzaron a utilizar ampolletas o lámparas que emitían esta luz que producía calor en una zona específica. Esa luz se usa desde hace muchos años en medicina y hoy tiene un rol muy importante en todo lo que es traumatología”, ayudando en procesos inflamatorios en general y trastornos de tipo vascular.

Por último, el especialista menciona a las termoterapias como otro de los métodos de calor, el que esta vez es aplicado de manera generalizada (y no local). Dentro del ámbito de la cosmética, el dermatólogo reconoce procedimientos como los relacionados con la celulitis, los drenajes y la flacidez. “Son como unas mantas o botas calientes que envuelven, por ejemplo las piernas”, dice.

En esta misma línea, el médico hace un alto para advertir que hay muchas terapias que buscan elevar la temperatura local con fines estéticos (para la celulitis por ejemplo), pero que las temperaturas que alcanzan no son significativas y por lo tanto, sus efectos podrían no ser suficientes. Tal es el caso – en palabras del doctor Loubies – de la yesoterapia y de los vendajes.

“Los resultados se logran por sobre los 50 grados”, indica, pero advierte que con esa temperatura “hay dolor y quemaduras térmicas” y por eso – afirma – se utilizan las máquinas que calientan hacia dentro y no por sobre la piel.

 
Una terapia no invasiva
 

El doctor Loubies menciona que la radiofrecuencia no ablativa de última generación es quizás la más reciente terapia que en base al calor, ha aportado buenos resultados en el mundo de la estética y la dermatología.

“Estos son aparatos que provocan calor profundo, pero llevan una pieza que enfría la superficie de la piel. Entonces, envían una onda que calienta la dermis (capa interna de la piel) y tiene un protector frío para no quemar la epidermis (capa externa). Esto puede penetrar entre dos y 40 milímetros en promedio y no cinco a diez centímetros para remodelar un glúteo. Prometer eso es falso”, asegura.

 
     
Para explicar el procedimiento más detalladamente, el dermatólogo indica que lo que hace esta terapia es “calentar las fibras (proteínas) dérmicas, es decir, el colágeno que se encuentra en la dermis y que con el tiempo se ha ido dañando, desordenando. Al calentarlo, células llamadas fibroblastos irán a reparar este colágeno calentado, remodelando y fabricando nuevas fibras, lo que en definitiva mejora la estructura y la densidad de la piel”.
 
El doctor Rodrigo Loubies menciona que la terapia de la radiofrecuencia no ablativa se utiliza “desde procedimientos estéticos como para tratar la flacidez corporal, hasta procedimientos donde se necesita calentar la dermis: manejo de cicatrices, pequeños lipomas, acúmulos grasos”, entre otros.
 

Por otro lado, Miriam Orellana, cosmetóloga, esteticista y dueña del centro de estética que lleva su nombre (www.miriamorellana.cl), menciona que este tratamiento trae consigo resultados rápidos e importantes para quienes se someten a él. “Es un tratamiento en base a calor, en donde la emisión de la corriente estimula el tejido, tanto a nivel dérmico como hipodérmico”.

En cuanto al primero, cuenta que existe una estimulación del colágeno y de las fibras de elastina, “fibras que se van perdiendo con el tiempo”. Con esto se logra que “la piel se reafirme”, trabajando siempre con un nivel determinado de temperatura, el que se va midiendo en las zonas tratadas y a través de un termómetro láser.

De esta manera, Miriam indica que “en el rostro y sólo cuando se quiere reafirmar, se llega hasta un nivel de temperatura que no debe sobrepasar los 39 grados”, dice, pues al aumentar este número, ya se está trabajando en el segundo nivel, el hipodérmico.

“En este procedimiento – donde se puede llegar hasta los 43 grados aproximadamente - además de ocuparse de lo anterior, se trabaja la grasa. De esta manera, para zonas muy específicas donde hay flacidez asociada, el resultado es muy bueno”, asegura.

En esta misma línea, la cosmetóloga indica que en los procedimientos de radiofrecuencia no ablativa no hay dolor ni tampoco quemaduras. No obstante, recalca que todo esto será posible “sólo si se trabaja en los rangos adecuados de temperatura”.

Para complementar esta terapia, indica que se utilizan algunas cremas con principios activos naturales. La ideal, en palabras de la profesional, son las creadas en base a algas, pues “son altamente hidratantes y reafirmantes. Además dejan la piel mucho más saludable y elástica”, manifiesta.

 
Prevención
 

“No todos estamos predispuestos a las terapias con calor”, advierte el dermatólogo, quien además menciona que primero hay que evaluar las condiciones generales, tales como enfermedades sistémicas, presencia de patologías renales, cardiovasculares, presencia de várices; el tipo y color de piel (pues el calor también puede manchar), embarazo y lactancia, ingesta de ciertos medicamentos que pueden aumentar o disminuir la sensibilidad, edades extremas, entre otros.

El especialista dice además que este tipo de procedimientos deben realizarse en centros médicos, donde existan profesionales con “la capacidad y la preparación para discernir o diagnosticar y no sólo realizar tratamientos aplicados como un negocio”, comenta.

 
     
Para Miriam Orellana en tanto, ésta es una terapia “formulada para personas saludables”, ya que a pesar de no producir daño, sí hay cambios evidentes donde existe “una degradación interna de ácidos grasos, los que deben ser sintetizados por el hígado y por lo tanto, hay que darle un tiempo al organismo para que se recupere y elimine estos ácidos y para eso los órganos deben estar funcionando en forma correcta”, dice.
 
Punto Vital Febrero 2010 ©
 
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