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Ingredientes naturales y cuidado por el medio ambiente son parte de la biocosmética

Naturales desde la tierra a la piel

Carla González C.

La biocosmética ha entrado fuerte tanto en el mercado como en el interés de sus consumidores. Cuidar el medio ambiente y aprovechar los principios activos provenientes de la naturaleza, son cualidades que incluso las grandes empresas de cosméticos están tomando como bandera de lucha a la hora de promocionar sus productos.


El concepto de lo natural ya no es sólo parte de la nutrición o de las actividades físicas al aire libre. La cosmética también adoptó esta idea en la creación de productos que están al servicio de la piel y a la vez son concebidos con la intención de no dañar el medio ambiente, desde su concepción hasta – en muchas ocasiones – la forma de envasado.

De esta forma nace la biocosmética, tendencia que impone ideas como el cuidado de la piel, la naturalidad en los tratamientos de belleza y el uso de principios activos vegetales (nunca animales), todos en pro del medio ambiente y por qué no decirlo, también de los consumidores, pues este tipo de productos al no poseer elementos de carácter artificial, resultan mucho más beneficiosos en el tratamiento estético del cutis.

Según un artículo publicado por el portal Terra, los biocosméticos son mucho más delicados con la piel y el cabello y a la vez mucho más eficaces. Y es que la creación de cremas en base a vegetales como la manzanilla, camomilla, caléndula, té, arroz y palta, entre otros, es una manera de integrar la salud a la estética, pues estos productos están elaborados sin la utilización de colorantes, preservantes ni perfumes, los que debido a su carácter de artificiales “no ayudan ni al desarrollo sostenible ni a la regeneración de la piel humana”.

La directora técnica de Germaine de Capuccini, Caroline Miranda, menciona que en la biocosmética hay ciertas normas que las empresas creadoras de estos productos deben seguir para ir acorde al postulado de esta tendencia. Así, menciona que en las cremas, el 95% de los principios activos debe ser de origen vegetal y el 10% de aquello, corresponder a plantas que hayan sido sembradas en tierras alejadas de sustancias como pesticidas o la polución, es decir, provenir de la agricultura biológica.

Otra de las características que debe tener un producto para pertenecer a la categoría de biocosmético es su envase, donde tanto su envoltorio como la tinta con que se inscribieron su nombre y sus componentes deben ser biodegradables, generando así el mínimo impacto ecológico posible en el medioambiente.

Cientos de vegetales; cientos de propiedades

Dentro de los principios activos vegetales que son usados actualmente en biocosmética, los más utilizados y por cierto más conocidos son el aloe vera, la manzanilla, la salvia, el cacao y la caléndula, todos con propiedades que resultan muy beneficiosas para la piel.

Al respecto, Caroline Miranda afirma que además, existen cremas elaboradas en base a té, arroz, aceite de uva, de yema de huevo y de germen de trigo, palta, acelga, albaricoque o damasco, savia de abedul, etcétera.

En cuanto a los componentes de cada uno de estos productos, Miranda cuenta que cada uno tiene objetivos diferentes, los que al entrar en contacto con la piel traspasan sus propiedades. Así, la directora técnica asegura que entre las más conocidas están los calmantes, reductores, correctores de la circulación, reafirmantes, descongestionantes, hidratantes y exfoliantes, entre otros.

 

Dentro de los tratamientos realizados en base a la biocosmética destacan los que van en ayuda al acné, donde el té verde funciona como un muy buen regulador de la grasa y un beneficioso bactericida. “El tea tree es el más conocido. Tiene un aroma muy especial”, menciona Caroline Miranda.

 

Una de las críticas que se les hace a los laboratorios que expenden productos biocosméticos, es la credibilidad en el rótulo de “natural”. Y es que cuesta comprender que un producto envasado, etiquetado y tratado en laboratorios no tenga ningún tipo de manipulación. Al respecto, Carmen Gutiérrez, dueña y gerente general de Germaine de Capuccini asevera que existe una creencia acerca de lo natural, donde se piensa que “es aquello que no tiene ningún proceso, que sale de la naturaleza y llega tal cual a la piel”, comenta.

En esta misma línea Carmen Gutiérrez dice que efectivamente la manera en cómo se utilizan los productos va ha tener una u otra incidencia sobre la dermis, pero que la labor de la biocosmética es “extraer las propiedades positivas que pueda tener, por ejemplo, la palta o el pepino para que logre penetrar y obtener un efecto”, afirma.

De esta manera, la ‘naturalidad’ con la que se desarrolla el proceso de creación de cosméticos radica en la manera en cómo se fabrican y Caroline Miranda lo explica diciendo que en el proceso de elaboración de los productos todo debe ser lo más natural posible, donde se certifique que en su desarrollo, el cosmético no fue alterado ni se intentó agregar sustancias o aditivos químicos que alteren su composición.



Punto Vital Septiembre 2008 ©


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