El verano se acabó y con él también se fueron esos cuerpos tostados que recorrieron playas y piscinas durante las vacaciones. Aquellas personas de seguro no tienen la intención de volver a mostrar una tez pálida en el invierno y por ello, recurrirán a centros de estética para someterse al solarium y así conservar un tono bronceado que los acompañe todo el año.
Pese a esta conocida solución, hay una mucho más natural y que tiene que ver con la ingesta de alimentos a los que diariamente tenemos acceso. Se trata del consumo de betacaroteno, sustancia química presente en las plantas y que tiene la tarea de dar color a las frutas y verduras.
El betacaroteno proviene de la familia de los carotenos o carotenoides. Esta sustancia tiene la particularidad de transformarse fácilmente en vitamina A, la que no es fabricada por el ser humano, pese a ser necesaria para su buen funcionamiento. Para la dermatóloga de la Clínica Dávila, Ana María Cabezas, este suplemento “es esencial para el buen estado de la piel, cabello, mucosas, ojos y el sistema inmunológico”.
Según la dermatóloga, actualmente son 600 los carotenos conocidos, los que se encuentran presentes en forma natural en muchas frutas, granos, aceites y vegetales. Para la especialista, el betacaroteno debe ser consumido a diario mediante 5 porciones de frutas y verduras, que “proporcionan de 6 a 8 mgrs. de la sustancia. Esto es suficiente para mantener los niveles adecuados de vitamina A”, menciona.
La deficiencia en la vitamina A puede producir daños que si bien no van en contra de la dermis, sí están relacionadas con el desarrollo anormal de los huesos y del sistema reproductivo, entre otras molestias. |