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Dietas extremas y el consumo de ciertos fármacos potencian la alopecia en las mujeres
 
Cuando el pelo entra en reposo
La alopecia femenina equivale a la calvicie en los hombres y a pesar de parecer menos frecuente, es un trastorno que actualmente es mucho más notorio que en el pasado y que puede ser ocasionado por múltiples factores, algunos de ellos son el estrés, la mala alimentación y el consumo de algunos medicamentos.
 
Carla González C.
 

Que a un varón se le comience a caer el cabello hasta quedar calvo no es nada nuevo y de hecho existen muchos quienes potencian esta condición o que intentan cubrir el problema con el clásico peluquín o con alternativas como los productos que previenen la caída del pelo.

Sin embargo, que esta enfermedad afecte a una mujer es distinto, primero porque afecta a su autoestima desde lo más profundo y segundo porque estéticamente (y quizás socialmente) ver a una dama con poco cabello es algo al menos “extraño”.

La alopecia femenina no es algo nuevo y de hecho hay mujeres que hoy la padecen y que comentan que entre sus antepasados hay quienes la han sufrido. Lo importante es que hoy es mucho más notorio y hay diversos factores contemporáneos como el estrés y la dieta que pueden potenciarla aún más.

El médico dermatólogo, doctor Robinson Guerrero, deja claro que en la mujer este problema no se llama calvicie, sino alopecia y que a diferencia de los hombres, en ellas se utiliza un sistema de medición propio llamado “escala Ludwig” (en los varones, es la de “Hamilton”), la que permite evaluarlas en una escala de 1 a 3; en este último, “la mujer va quedando calva, pero como tiene menos hormonas masculinas y la calvicie está relacionada con esa hormona, su nivel nunca es tan alto”, sentencia.

A pesar de aquello, el médico indica que de todas maneras la alopecia femenina puede resultar importante y notoria. En cuanto a su aparición, menciona que en general se da en la parte frontal de la cabeza.

 
La alopecia femenina se da mayormente en el área superior de la cabeza. Esto – según el doctor Robinson Guerrero – se explica porque la parte inferior no es dependiente de la testosterona, en cambio la de arriba sí.

Pero, ¿y por qué se produce? Al respecto, el doctor Guerrero indica que el factor genético es uno de los principales, “donde hay una acción asociada a la hormona masculina (testosterona)” y a ésta se suma “la causa tensional que también provoca un grado importante de estrés”, indica.

Con respecto a la causa tensional, el dermatólogo cuenta que ésta provoca un tipo diferente de alopecia, la llamada areata (área) caracterizada por la forma en cómo queda demostrada la pérdida del pelo, en este caso, mediante medallones calvos en la cabeza de la paciente.

 

Ojo con la calidad de vida

 

Dejando de lado la alopecia a consecuencia de la genética, existen otras causas que pueden llevar a las mujeres a perder su cabello y que poco tienen que ver con un tipo de persona en especial.

“Son pacientes que pueden tener estrés, trastornos de tipo emocional, tricotilomanía (impulso mórbido o deseo de arrancarse el propio pelo”), efluvio telógeno severo (caída generalizada y radical del pelo), pacientes que sufrieron de abusos físicos o sexuales que no han exteriorizado su experiencia, entre otros”, comenta.

De todos los anteriores, el estrés es el que toma la delantera. En el caso de las mujeres, el cansancio, la sobrecarga laboral, problemas familiares y económicos y las múltiples responsabilidades que actualmente algunas asumen – ser madre, trabajar, estudiar, ser dueña de casa, etcétera – pronto pueden pasar la cuenta con la pérdida del pelo.

 
     

Todo este estrés se traduce en que muchos pelos entran en estado de reposo (telógeno) aumentando el porcentaje normal de este proceso. Es así como el especialista afirma que en estado normal, una persona debería perder, de los 100 mil pelos que posee aproximadamente, alrededor de cien al día. Mermas de mechones por lo tanto no son normales.

 
El pelo tiene un ciclo de crecimiento llamado anágeno y uno de muerte denominado telógeno. En este último, los pelos se encuentran muertos, proceso que dura 6 meses. Según el dermatólogo, “lo normal es que el 10% de los pelos estén en estado telógeno, pero cuando la persona está sometida a estrés tiene hasta un 40% de pelos en este ciclo”.
 

En esta misma línea el doctor Guerrero dice que el efluvio telógeno tiene causas fisiológicas y psicológicas y entre las primeras destaca al parto como el principal detonante, esto por los continuos cambios hormonales que hacen que se produzca un estrés que por lo tanto pondrá en reposo una mayor cantidad de pelo. “Cuando el organismo de la mujer vuelve a la normalidad (entre los 4 y 6 meses post parto), comienza la caída del cabello”, dice.

Otro de los orígenes de alopecia femenina es la alimentación. Y es que las mujeres son las pioneras en llevar a cabo dietas, regímenes que la gran parte de las veces no son guiados por un médico y que tienen como base la mayor restricción alimentaria para conseguir bajar de peso.

El dermatólogo comenta al respecto que “las dietas de verano, las llamadas “express”, son las peores, pues el pelo es principalmente proteína - la queratina - conjunto de aminoácidos que lo conforman. Entonces, la baja brusca de proteína es para el cabello igual al estrés, por lo tanto entran todos los pelos a estado telógeno”, sentencia.

Otros generadores de alopecia son el consumo de ciertos medicamentos, algunos de ellos son imprescindibles para controlar algunas patologías, por lo tanto no es cosa de dejar su ingesta de un día para otro. Algunos de ellos son los antiepilépticos, antihipertensivos, litio, el cambio de algunos anticonceptivos, entre otros. “También pueden sufrirla aquellas pacientes con deficiencia de hierro, con trastornos a la tiroides y las que comen poca carne”, agrega.

 
Lo natural también ayuda
 

Complementando a los tratamientos alópatas como el uso de vasodilatadores y bloqueadores hormonales (en el caso de la alopecia por genética), el doctor Robinson Guerrero asegura que existen productos naturales que son muy buenos para lograr la prevención de la caída del cabello.

Al respecto menciona que en el área de los aminoácidos, el uso de los azufrados es muy positivo. “Algunos vienen en cápsulas de colágeno y otros en las de gelatina”, dice y agrega que esta última “se transforma en aminoácido azufrado, convirtiéndose así en el principal nutriente que serviría para la caída del pelo”.

Otros alimentos beneficiosos por su alto contenido en proteína son en palabras del médico, el tofu y la soya. “Pueden utilizarse por ejemplo lociones capilares de soya, las que participan positivamente en la parte energética del pelo”, agrega.
 
Algunos mitos que se tejen en torno a la alopecia hablan acerca de que el consumo de tomate podría potenciarla. Al respecto, el dermatólogo comenta que esto no es cierto y que la asociación podría provenir de la época del año en donde solía aparecer esta verdura, el verano, tiempo en que según estudios, los chilenos perdemos mucho más pelo que en todo el resto del año.
 
Punto Vital Enero 2010 ©
 
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