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Las huellas de aquellas molestas espinillas no sólo son físicas
Sí, el acné es una enfermedad
Matías siempre fue un niño con una personalidad bien definida, sin temor al ridículo y con muchos amigos. Sin embargo, cuando llegó a la adolescencia, aquellas molestas espinillas y las burlas de sus compañeros lo convirtieron en un muchacho retraído y temeroso de sus decisiones.
 
Carla González C.
 

Tener una que otra espinilla no significa gran cosa, después de todo bastan un par de días para que aquel antiestético granito desaparezca y la persona puede continuar como si nada con su vida normal.

Sin embargo, durante la etapa de la adolescencia, estos “barros” pueden ser realmente molestos, causando además de una incomodidad física, también problemas a nivel emocional y social, los que incluso pueden incidir en el comportamiento habitual del joven que lo padece.

Algo parecido le sucedió a Matías, un muchacho de 14 años a quien la adolescencia comenzaba a venírsele encima. A los evidentes cambios en su voz y el vello que ya no podía ocultar sobre su labio superior, se le sumaron unas espinillas que comenzaron a invadir su rostro, pecho y espalda.

Si bien en un principio no le dio mayor importancia – después de todo la mayoría de sus compañeros también atravesaban por la misma experiencia – el dolor que le provocaban estos granos, sumado a las burlas de quienes aún no presentaban el problema fueron agravando la situación.


“El acné es una afección inflamatoria, crónica, multifactorial, de origen hormonal y dependiente de los andrógenos” (fuente: El Mercurio). Por otro lado y según “un estudio publicado en el Journal BioMed Central Public Health, tanto los problemas de salud mental como la dieta influyen en el desarrollo de este trastorno” (Fuente: Cooperativa)

La dermatóloga de Clínica Santa María (CSM), doctora Emilia Zegpi, menciona que el acné es en realidad una patología (y no etapa normal en la vida del adolescente) “de alta prevalencia que afecta tanto desde el punto de vista físico, como la autoestima. Además puede dejar secuelas permanentes”, dice.

Esto último es lo que la mamá de Matías le repetía constantemente a su hijo. “No te pellizques las espinillas, luego se verá aún peor”, le mencionaba cada vez que pillaba al joven frente a un espejo. “Esto es normal, ya pasará”, lo consolaba.

Para la especialista, el acné es un trastorno frecuente que en Chile afecta a una cifra muy cercana al noventa por ciento de los jóvenes. “En su incidencia influyen los hábitos de vida, la alimentación, el estrés y un factor genético y hormonal importante”, indica y agrega que a pesar de que esta enfermedad es relacionada con la juventud, también es posible encontrar “acné neonatal, infantil y tardío, en que los factores hormonales son básicos para estimular las glándulas sebáceas”.

 

Matías, no es mala suerte

 

Al parecer el espejo se convirtió en el peor enemigo del joven estudiante. Si bien pasaba mirándose en su reflejo para ver cómo progresaba este problema, odiaba sentir que cada vez que cometía esta acción, la respuesta nunca fuera satisfactoria.

“¿Por qué me tuvo que pasar esto a mí?, ¡qué mala suerte tengo!”, se quejaba constantemente. Pero lo que Matías no comprende es que no se trata de tener fortuna o no, porque finalmente esta patología no discrimina mucho al elegir a sus “víctimas”.

Al respecto, la doctora Zegpi menciona que “los hombres se ven afectados con mayor frecuencia y en ellos los cuadros son más graves, ya que un factor básico en la génesis del cuadro es la testosterona que actúa estimulando a las glándulas sebáceas a producir más sebo y mayor posibilidad de formar comedones (granos) y la inflamación de las áreas ricas en estas glándulas”, explica.

 
La dermatóloga de CSM menciona que existen distintas etapas en las que se puede manifestar el acné en la piel de una persona. Así comenta que este proceso puede darse “desde el grado 1 comedoniano, el 2 papular, 3 pustular hasta el grado 4 con nódulos y cicatrices”.

 

Por otra parte, pellizcarse – acción que el joven estaba empecinado en llevar a cabo – no es una buena solución al acné, de hecho es algo que no se recomienda. “Es peligroso manipular el acné si las condiciones higiénicas no son las apropiadas, ya que se puede sobre infectar”, menciona la dermatóloga al mismo tiempo en que dice que en el caso de las mujeres “el uso del maquillaje favorece el cuadro si éste es muy cremoso”.

 

Dieta y remedios

 

Para Matías, la frase “¡que no se te ocurra comer más chocolate ni frituras!”, era una de las que más se repetía desde un tiempo a esta parte. Después de todo llevaba un par de meses con estas inquietantes espinillas, por lo que muchas personas comentaban acerca de su dieta y de cómo era la mejor manera en que podría ayudarse él mismo a superar esta etapa.

El 21 de septiembre de este año, el sitio de Radio Cooperativa publicó una noticia que habla de un estudio que arrojó como resultado que el “comer pocos dulces, mucha verdura y evitar el estrés podría ser la mejor solución para reducir el acné durante la adolescencia”.

Si bien el tema de la dieta en una primera instancia fue tópico de discusión, con el paso del tiempo, otras investigaciones echaron por tierra la teoría de que alimentos ricos en grasa contribuirían

 

en potenciar esta patología. A pesar de aquello, la doctora Emilia Zegpi afirma que “la dieta influye en el curso del cuadro, principalmente aquellas ricas en hidratos de carbono y muy calóricas”.

El mismo estudio publicado por la emisora radial chilena menciona que si bien se encontró una clara relación entre la aparición de estas espinillas y “una baja ingesta de verduras y un alto consumo de chocolates, dulces y papas fritas”, la mayor conexión se dio entre el acné y el estrés.

Aún cuando las conclusiones de estas aseveraciones no son determinantes, uno de los responsables de la investigación comentó que “si la prevalencia de los jóvenes con acné y estrés era del 20,5 por ciento, en aquellos sin esta alteración mental era de 13,4 por ciento. En cuanto a las jóvenes con espinillas, las que tenían estrés duplicaban a las que no lo padecían”, sostuvo.

Y entonces, ¿cómo ayudar a Matías? Al respecto, la médico de CSM menciona que hay variados tratamientos que pueden resultar muy positivos a la hora de tratar a un adolescente con acné. La utilización de algunos jabones, cremas o lociones con antibióticos o exfoliantes son algunos de ellos, al igual que procedimientos clínicos como el láser, peelings químicos y la terapia fotodinámica, ésta última especial para “casos refractarios”.

En cuanto a soluciones más naturales y no tan invasivas, la dermatóloga sentencia que complementar la limpieza del cutis con productos como los jabones naturales en base a avena o glicerina son una muy buena opción. “Si hay inflamación, pueden utilizar compresas de aloe vera o manzanilla”, recomienda.

Con esto, Matías deberá aprender que utilizar aquellos productos no es sólo cosa de mujeres, sino que es una cuestión de salud que puede ayudarlo a mejorar su piel y de paso, su autoestima. Así podrá volver a ser aquel muchacho de la rebosante personalidad de hace algunos años atrás.

 
Punto Vital Diciembre 2009 ©
 
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