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Cincuenta y cinco minutos de trabajo localizado
 
Resistencia al extremo
Hacer trabajar la musculatura hasta el límite es una de las características del Xtreme - 55, actividad física que permite quemar muchísimas calorías por clase y además potenciar el cuerpo en forma simétrica, cosa que no muchas prácticas deportivas permiten.
 
Carla González C.
 

Cuando se habla de la práctica de deportes o de cualquier actividad que implique un esfuerzo físico, podemos encontrar múltiples opciones que además de beneficiar a grandes y a chicos, pueden ir en ayuda de áreas del cuerpo específicas, algo bueno para quienes buscan lograr ciertos objetivos además de llevar una vida más saludable.

Una de esas prácticas es el Xtreme-55 (X-55), ejercicio que consiste en el trabajo localizado de las diversas estructuras que forman el cuerpo y donde a través de un número determinado de repeticiones permite potenciar, fortalecer y tonificar de manera muy efectiva.

Así lo menciona la instructora de esta disciplina, Sandra Bravo, quien cuenta que este trabajo se desarrolla a lo largo de 55 minutos donde se potencian áreas como los brazos, piernas, abdominales, glúteos y en general “todos los músculos, grandes y pequeños”, sentencia.

La idea es entonces trabajar tanto el lado derecho como el izquierdo del cuerpo mediante la misma cantidad de repeticiones. Para lograr este objetivo y así diferenciarse de otras prácticas en donde el instructor suele perder la noción en los tiempos, Sandra indica que en el X-55 “la música viene en un formato inteligente”, donde el ritmo está debidamente indicado mediante el sonido de un láser, el que mostrará el momento específico en que se debe cambiar el ejercicio.

 
Al tratarse de un trabajo sumamente localizado, el Xtreme-55 es especial para personas con problemas a la rodilla, pues se realizan movimientos que permiten que esta articulación se mueva a rango completo – de arriba hacia abajo – lo que propicia su fortalecimiento.

 

Con respecto al por qué se estableció el trabajo físico de esta manera, la instructora afirma que lo que se pretende aquí es “que la musculatura trabaje hasta llegar casi al fallo muscular”, es decir, a la condición en la cual un músculo es incapaz de realizar una contracción más. “Entonces, cuando uno siente que el músculo quema, se cambia el ejercicio y no se alcanza a llegar a la fatiga de esta estructura”, explica.

Para Bravo, este trabajo se diferencia de otras prácticas de tipo cardiovascular similares por ser realmente intenso y además por contribuir en una evidente quema de grasa (entre 700 y 800 calorías por clase) y “ayudar a tonificar y a definir la musculatura, potenciar la coordinación y el equilibrio”.

 

Con el cuerpo dividido
 

Otra de las cosas atractivas del Xtreme-55 es la amplia gama de ejercicios que contempla. Así, el uso del step, mancuernas, bandas elásticas y discos entre otros, están incorporados, cada uno por supuesto cumpliendo una misión específica. “Las clases están divididas en bloques; en cada uno de ellos se utilizan diferentes recursos”, menciona la profesora.

En esta misma línea, la instructora cuenta que aquí están definidas secciones, las que se van diferenciando unas de otras por el tipo de ejercicio que se va llevando a cabo. Aquí, insiste, se debe trabajar tanto la parte derecha como la izquierda del cuerpo de igual manera y bajo la misma cantidad de repeticiones.

La primera etapa es de calentamiento y elongación. Ambas se realizan al inicio de la clase y consisten en algunos movimientos de aeróbica simple que no poseen mayor impacto para el cuerpo de la persona.

 
     

Luego, se pasa al segmento llamado “power”, donde en palabras de Sandra, se trabaja intensamente con sentadillas o estocadas. “Aquí se puede utilizar el step como plataforma que entrega cierto grado de dificultad al ejercicio, ya que cuando uno tiene los dos pies sobre el piso se está ejerciendo la misma fuerza sobre ellos, en cambio con este recurso, hay un pie arriba y otro abajo y por ende uno trabajará más que el otro”, explica.

Para recuperarse después de la intensidad a la que se puede llegar en cada una de estas secciones, la profesora dice que se recurre a los movimientos alternados, esto para no insistir en la repetición que puede llegar a resultar dolorosa para la persona.

Al respecto manifiesta que existe una suerte de reglamento en el desarrollo de esta disciplina que dice que sólo se puede trabajar “máximo en tres bloques a full y ya en el cuarto sí o sí tiene que haber una recuperación en la que también se deben trabajar ambos lados del cuerpo”, sentencia.

 
A pesar de lo energético del X-55, Sandra Bravo asegura que puede ser practicado por todos, debido a que las secciones son totalmente adaptables. “Si hay adultos mayores, se puede trabajar sólo en recuperación y sin plataforma; si son niños, se puede alternar entre power y recuperación”, sentencia.
 

Según Bravo, los bloques en que se divide esta clase además tienen como objetivo potenciar partes del cuerpo definidas. Así, cuenta que existen ciclos que trabajan en forma exclusiva piernas, ejercicio aeróbico, brazos y tren superior, este último puede subdividirse en movimientos dedicados a los bíceps, tríceps y hombros.

A continuación – prosigue – “hay un segmento en el piso y ése es el más fuerte de la clase” contando además que hay una sección exclusiva para potenciar los abdominales y otra en la que se pueden trabajar glúteos o áreas como los abductores.

Con esto, la instructora afirma que si bien este ejercicio está hecho para todos quienes deseen potenciar su cuerpo en forma intensa, no resultará extenuante para los alumnos que sólo desean ejercitarse de manera liviana y menos extrema. Esto, ya que a pesar de tratarse de una dinámica grupal, será cada persona – junto con el criterio del guía - la que decida cómo llevar a cabo el entrenamiento.

 
 
Punto Vital Junio 2010 ©
 
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