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El wushu es un deporte proveniente desde las artes marciales chinas
 
Ejercicios milenarios
Proveniente de la guerra, pero adaptado para el deporte, el wushu es una combinación de varias técnicas bélicas que, combinadas con los movimientos sutiles de la gimnasia dieron como resultado una atractiva actividad que potencia cada una de las partes del cuerpo.
 
Carla González C.
 

Wushu significa “arte de marcial” y es proveniente de China, nación que posee una vasta experiencia en técnicas de guerra. Con el pasar del tiempo y debido a la inmensa cantidad de practicantes de artes marciales, se creó en el país un sistema llamado kuoshu – “el arte de la nación” – donde se comenzaron a realizar competencias, las que dieron tal resultado que los chinos decidieron crear a partir de eso, un deporte: el wushu.

Al respecto, el profesor y entrenador de esta disciplina, Max Tambutti, cuenta que el objetivo que querían alcanzar los chinos con este deporte era llegar hasta los juegos olímpicos e instalarlo como una de las disciplinas insertas dentro de este evento deportivo, cosa que hasta hoy no ha podido concretarse.

Para saber un poco más acerca del contenido del wushu, el entrenador comenta que este deporte está compuesto por diferentes estilos los que a su vez provienen de distintas localidades China. Así, desde el norte – zona que se caracteriza por ser montañosa y por lo tanto poseer buenos saltadores y pateadores – se extrajo el chang quan, estilo que se compone de boxeo largo, saltos y acrobacias.

Por otro lado, desde el lado sur se extrajo lo más representativo para crear el nan quan, donde se reunieron las técnicas más importantes de la región, además de apoyarse en la gimnasia deportiva y rítmica, ésta última un gran aporte de estética y belleza. “Como el origen de los estilos tradicionales no era el deporte sino la defensa, se incorporó la belleza en las posturas para que así se viera más bonito frente al mundo”, sentencia Tambutti.

 
El profesor de wushu asegura que este deporte también puede ser practicado como un arte para la defensa personal. Además, dice que se tiene la libertad para elegir entre su ejercitación por mero hobby como también para competencia, esta última, fuente de gran exigencia para el cuerpo.

 

Complementando lo anterior, Max Tambutti cuenta que el wushu se compone de cuatro áreas: taolu (rutinas comparadas a los esquemas de gimnasia, pero que contienen elementos marciales), sanshou (combate libre), duilian (combates pactados, donde cada movimiento está predestinado) y el taolu, ya mencionado, pero realizado por un conjunto de practicantes.

 

Práctica y beneficios al 100%
 

Para el entrenador, todas las áreas del cuerpo se pueden ver beneficiadas con la práctica constante de esta disciplina. Para llevarlo a cabo y dependiendo de los objetivos de la persona, dice, “necesitas elasticidad, resistencia, velocidad, fuerza, coordinación, velocidad de reacción, entre otros”.

En esta misma línea, el profesor manifiesta que las rutinas requieren de una exigencia muy grande. “Si no estás preparado físicamente, no las podrás realizar al ciento por ciento”, asevera.
 
Como en todo deporte, el wushu también cuenta con niveles a los que la persona puede acceder dependiendo de sus metas y también de sus capacidades. De esta manera, reconoce que hay algunos practicantes que asisten “por salud”, es decir, “porque les gusta el arte marcial, para tener una posibilidad de aprender defensa personal, etcétera”.

 
     

Otros en cambio se dividen en aquellos que practican en forma amateur, lo que les permite competir de vez en cuando y aquellos que son parte de un grupo especialmente formado para el combate en competición, “ellos tienen todas las exigencias que requiere la competencia”, cuenta.

En cuanto a beneficios, el entrenador dice que como en toda actividad física, el wushu también ayuda a prevenir de enfermedades, pues “al mantener el organismo en acción, aumenta las defensas”. Además, comenta que esta disciplina “como muchas artes marciales, tiene la capacidad de ayudar a mejorar la capacidad de reacción y de absorción de golpes. Es algo integral”, afirma.

 

Mujeres y wushu: fuera los estereotipos
 

Con respecto a quién puede practicar este deporte, Max Tambutti asevera que cualquier persona puede internarse en la disciplina, subrayando la idea de que dependerá de cuáles son los objetivos que se busquen alcanzar mediante una actividad deportiva como ésta. “Si alguien quiere tomarlo para competición y ya tiene una edad avanzada, será tarde porque es un deporte muy exigente a nivel de elite y debe empezarse a edad temprana”, aclara.

En relación a la práctica femenina, manifiesta que una de las cualidades del wushu es la de “no crear estereotipos”, como asegura sucede en deportes como el fútbol, donde se tilda a las mujeres de ‘masculinas’. En este arte marcial, asegura, se estilizan las formas del cuerpo sin existir una transformación tosca o poco estética.

 
     

En cuanto a contraindicaciones, Tambutti menciona que todo dependerá de la persona que se ejercite en este deporte. “Quizás alguien que tenga problemas cardiacos, esto por la intensidad del trabajo”, dice, pero agrega que con una buena guía es posible realizar los movimientos sin problemas.

Además, el profesor afirma que también es posible tonificar la musculatura, quemar grasa y por lo tanto reducir el peso corporal. La idea es practicarlo mínimo dos veces a la semana, como cualquier actividad física.

 

Cuerpo y mente en sintonía
 

Siendo bien guiada, Max Tambutti reconoce que el wushu – tal como las demás artes marciales – tiene a nivel interno muchas virtudes. De esta manera, manifiesta que personas muy agresivas son capaces de controlar sus impulsos y expulsar todo lo que guardan dentro para así “bajar las revoluciones”. Por otro lado, aquellos más tímidos y retraídos pueden llegar a desarrollar una mayor personalidad.

“En los entrenamientos la gente va a gritar, a que le griten, a botar y que lo boten, a patear y ser pateado – todo por supuesto en un contexto deportivo y por lo tanto con control – lo que va provocando en la persona la exteriorización de su energía”, comenta.

Otras virtudes destacadas por el entrenador son el mejoramiento de la concentración y la capacidad de aprender a trabajar bajo un clima de respeto por los demás. “Ya no se practica para la guerra, sino que se realiza como un deporte”, concluye.

 
Punto Vital Mayo 2009 ©
 
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