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Un juego que aunque solitario puede resultar muy beneficioso para quien lo practique
 
“En el tenis todo depende de ti”
Después del fútbol, el tenis es quizás el deporte más popular en nuestro país y si bien en un comienzo era una actividad más bien practicada por la elite, luego de los talentosos Marcelo Ríos, Fernando González y Nicolás Massú, agarrar una raqueta y organizar partidos se convirtió en una buena opción para estar en forma.
 
Carla González C.
 

Atrás quedaron esos días en que el tenis era considerado un deporte exclusivo de algunos sectores donde el uso de la raqueta estaba a disposición de la minoría, pues el resto estaba pendiente del fútbol, las pichangas del fin de semana y los partidos de la selección chilena.

Con el paso del tiempo y la arremetida de jóvenes que comenzaron como promesas del tenis, pero que luego dieron grandes alegrías al país, este deporte comenzó a ser de interés de muchas más personas quienes vieron en él, una actividad que también podía llegar a ser tan cercana como el balompié.

De esta manera, las pelotas, la arcilla, las raquetas y la red comenzaron a ser elementos mejor conocidos y las palabras match point, volea, set y servicio, se fueron haciendo parte de los ahora fanáticos que esperan ansiosos las jugadas del “bombardero de La Reina” o del “Vampiro” durante los partidos que juegan alrededor del mundo.

Para conocer un poco más acerca de este deporte y de los beneficios que trae tanto al cuerpo como a la mente de quien lo practica, la profesora de educación física y entrenadora de tenis avanzado, Fernanda Marinetti, menciona que como toda actividad física, ésta contribuye a liberar a la persona del estrés, ayuda a mejorar la salud y poner al cuerpo en forma.

 
Estudios han comprobado que practicar tenis en forma competitiva quema más calorías que una sesión de aeróbica, de patinaje o ciclismo.
 

En el caso del tenis propiamente tal, la instructora menciona que fisiológicamente, el tenis es un ejercicio cardiovascular que se caracteriza por ser anaeróbico y aeróbico a la vez, es decir, contiene movimientos muy rápidos basados en la fuerza, tales como el saque y la volea y por otro lado mantiene a la persona por un tiempo considerable en movimiento constante.

“En un partido o entrenamiento se ejercitan mucho las piernas, los brazos y las caderas. En realidad durante lo que dura la actividad, se trabaja todo el cuerpo; la persona debe mantenerse con las piernas flectadas en balance, se trabaja en la rotación de cadera y hombros, etcétera”, sentencia la instructora.

Es todo este movimiento el que permite que el cuerpo de los tenistas – amateurs y profesionales – cambie su forma a una más saludable. En ese sentido, Marinetti comenta que en el caso de las mujeres, las piernas y brazos se hacen más fuertes y tonificados y  en cambio en los hombres, la característica principal es que la mayoría es más bien de contextura fibrosa y de abdominales muy marcados.

“El tenis ayuda a tonificar todo el cuerpo y además la preparación psicomotora permite ganar muchas cosas, entre ellas, coordinación, equilibrio, velocidad de reacción, agilidad, entre otros”, destaca.

Todas estas características permiten que luego, al momento de tomar la raqueta y llevar a cabo un partido, el practicante pueda ser capaz de tener “un buen balance para pegarle a la pelota, saber en qué momento dar el golpe, tener una mejor percepción del partido, etcétera”, agrega.

 
La mente también se ejercita
 

No sólo el cuerpo se pone en forma con cada raquetazo. La mente y algunas habilidades específicas pueden ser potenciadas y al respecto, Fernanda dice que “el tenis ayuda a crear perseverancia y como es un deporte solitario, potencia la capacidad de autoexigencia para mejorar cada día”, cuenta.

Por otro lado, algunos estudios indican que el tenis además ayuda a potenciar cualidades como la de trabajar creando estrategias, administrar errores, desarrollar disciplina, manejarse bajo presión, aprender a solucionar problemas, divertirse, entre otros.

En cuanto a posibles contraindicaciones, Marinetti dice que como en todo deporte, aquellas personas que padezcan de algunas patologías específicas debieran antes consultar a un médico y ver en qué condiciones pueden presentarse a una práctica. En el caso del tenis, serán aquellos con afecciones al corazón los que deben tener más cuidado.

 
     
Según la entrenadora, “ellos pueden practicar, pero con una menor intensidad. No se les puede hacer correr rápidamente de un lado para otro, pero sí creo que todas las personas – si no tienen alguna lesión – pueden practicar”, menciona.
 
Entre las lesiones más comunes que se dan en el tenis están el llamado “codo de tenista”, torceduras de rodilla y tobillo, problemas a nivel del manguito rotador del hombro, entre otros. Aquellos que recién comienzan deben tener precaución en la intensidad del ejercicio, pues primero hay que acostumbrarse a la rutina para superarse en cada práctica.
 

Para complementar a la práctica propiamente tal del tenis – la que tiene una resistencia corta, de pasos rápidos y constantes – es bueno ejercitarse mediante preparación física paralela, en ejercicios que impliquen (en el caso de los niños por ejemplo), juegos de desplazamiento a través de la cancha, saltos, zigzagueo con obstáculos, coordinación y equilibrio entre pelota y raqueta, entre otras actividades.

Para Fernanda Marinetti, el tenis es un deporte muy interesante que apasiona aún cuando para algunos resulte aburrido al pensarlo como una actividad demasiado individual. “Tú lo juegas contigo mismo. Es tu raqueta la que juega con la del frente y por lo tanto todo depende de ti”, confiesa.

La tarea es larga y ardua, sin embargo no hay que desesperarse, pues todos pueden terminar jugando un partido. “Alguien que está recién aprendiendo, en uno o dos años alcanzará un nivel en donde podrá pelotear con otra persona, pero cuando uno ya sabe jugar puede incluso llegar a dominar la cancha. Es muy entretenido”, asevera la profesora.

 
Punto Vital Marzo 2010 ©
 
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