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El ninjutsu no forma combatientes, sino buenas personas
 
Guerreros pacíficos
El arte marcial del ninjutsu no sólo permite mantener un estado físico saludable, sino que también ayuda a desarrollar cualidades como la paciencia y la tolerancia, las que con cada movimiento van invitando a la perfección del trabajo con la que se conoce a los ninjas del oriente.
 
Carla González C.
 

Desde la milenaria historia de los ninjas japoneses, el ninjutsu – arte marcial ejercida por estos combatientes – es practicado en la actualidad como una actividad física que ayuda tanto al estado corporal de quienes lo ejercitan como al desarrollo de habilidades mentales y motrices.

A través de movimientos sutiles y fluidos, los practicantes del ninjutsu pueden conseguir un sinnúmero de cualidades – algunas sin buscarlas – logrando así mucho más que un cuerpo tonificado y saludable.

El Sensei Guillermo Montes Antúnez es instructor y director de la escuela de ninjutsu Dokyo Dojo. A través de su experiencia cuenta que todas las artes marciales poseen de alguna manera la categoría de actividad física y por lo tanto, pueden ser utilizadas con estos objetivos sin la necesidad de pensar en el combate como fin último.

De esta manera, el maestro afirma que en el caso de la habilidad ninja, también se puede conseguir un buen estado físico y además “trabajar mucha técnica, movimientos y acrobacias donde se potencia el sistema cardiovascular, la tonificación de los músculos y la fuerza de pectorales, piernas y brazos”, entre otros.

Por otra parte, Montes dice que a diferencia de otras artes, esta disciplina “no es una actividad donde se enseña a pelear”, sino más bien es una filosofía donde en vez de formar guerreros, se imparten conocimientos acerca de cómo ser una mejor persona. “Vamos más por una senda idealizada, por el BUDO (camino del guerrero)”, indica.

 
El ninjutsu llegó a Chile en 1987, pero no fue hasta 1998 cuando se pudo practicar en forma regular y legal. Hoy, todas estas escuelas deben estar fiscalizadas por el Ministerio de Defensa.
 

En cuanto a los movimientos, el Sensei Guillermo Montes cuenta que el ninjutsu es muy similar al kung fu – base de todas las artes marciales – y trata básicamente de “movimientos fluidos, circulares y plásticos”, define. “El aikido, quizás más popular, nació de una escuela de ninjutsu”, agrega a modo de ejemplificar acerca de la conjunción entre estas disciplinas.

La idea en esta técnica es imitar el movimiento de la naturaleza. Entonces, según las palabras del maestro, “hay emulaciones relacionadas con la tierra, el agua, el fuego y el viento”, reproducciones que luego se concretan en el lugar de práctica, el que incluso puede ser llevado al aire libre, donde mediante la experiencia de los campamentos se enseña además conductas medioambientales y de protección a la naturaleza.

Además de estas simulaciones de combate, el ninjutsu también utiliza en los niveles más avanzados, el uso de accesorios que ayudan a realizar una mejor performance. Así, maderos, catanas y algunas armas como las espadas wakisachi y naginata, son muy útiles en las rutinas. “Estas armas sólo pueden ser usadas por personas que llevan mucho tiempo de entrenamiento”, subraya Guillermo Montes.

 
Ninjas sin límite de edad
 

Para conocer acerca de las personas que pueden y actualmente practican el ninjutsu, el director de Dokyo Dojo menciona que a partir de los 5 años ya existen niños interesados en aprender la técnica y por otro lado, el límite pareciera no existir, ya que actualmente se pueden ver a personas de 70 años realizando movimientos sin ningún problema.

“Esta disciplina está abierta para hombres y mujeres”, cuenta el Sensei, sin embargo, hace hincapié en que de todas maneras hay que tomar ciertos resguardos que más allá de lo físico, tienen relación con el carácter del alumno. Y es que el ninjutsu no puede ser practicado “por personas violentas y que no pueden dominar sus impulsos”, debido a que se trata de la realización de rutinas de combate y por lo tanto el carácter agresivo no va acorde a lo que hoy se quiere transmitir.

 
     

Estos practicantes obtienen a través de esta actividad física muchos beneficios corporales, entre ellos, la posibilidad de desarrollar la coordinación, concentración, rapidez de los reflejos, fluidez en sus movimientos, eliminar el estrés, ganar fuerza, etcétera.

 
El maestro Guillermo Montes cuenta que esta actividad también resulta beneficiosa para personas con alguna dificultad física. En este caso comenta que ha trabajado con jóvenes no videntes, donde los resultados han sido muy buenos, pues además de potenciar el cuerpo, también los ayuda a ganar confianza, paciencia y tolerancia.
 

Y como aquí la pelea no es lo esencial – aunque sí ayuda a conocer de defensa personal – el Sensei Guillermo Montes afirma que durante un encuentro con otra persona, algo así como un contrincante, el duelo no tiene por objetivo vencer, sino más bien potenciar ejercicios de equilibrio, fluidez y velocidad, entre otros.

“La persona puede lanzar un golpe controlado hacia mi persona y yo debo desplazar mi cuerpo y salir de la zona de impacto para permitir el control y la reducción sin afectar su integridad física”, comenta.

Así, este arte marcial podría considerarse como un buen ejercicio tanto para el cuerpo como para la mente y sin duda, entregará a través de su práctica innumerables beneficios para quienes estén interesados no sólo en conocer una actividad física diferente, sino también una filosofía aplicable a la vida cotidiana.

 
Punto Vital Septiembre 2009 ©
 
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