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Desplazarse por el agua es un placer
 
La natación hace a las personas más seguras
Ya sea en sus áreas terapéutica, deportiva o lúdica, la natación es sin duda una actividad muy atractiva. Durante estos meses de calor, qué mejor que incursionar en la práctica del desplazamiento por el agua para ponerse en forma, rehabilitar lesiones o simplemente para pasarlo bien y relajarse.
 
Carla González C.
 

La práctica de todo deporte es positiva. Sin embargo, si hablamos de las actividades más atractivas, la natación es una de las que encabeza la lista, esto por ser un pasatiempo, hobby e incluso una profesión que se desarrolla en el ambiente acuático, algo que de tan lejano, para muchos se convierte en algo muy seductor.

Pero más allá de meterse a una piscina y tratar de desplazarse en ella, la natación trae consigo un montón de beneficios que pueden ser aprovechados por niños, adultos, embarazadas, ancianos y personas con discapacidad física o mental. En definitiva, todos podemos sacar más de algún dividendo de este “chapoteo”.

El profesor de educación física y director de la escuela de  natación de la Ciudad Deportiva Iván Zamorano, Claudio Toledo, afirma que el agua puede ser utilizada de diferentes maneras: terapéutica, recreativa y deportiva, las tres por supuesto con el mismo fin, aportar en el beneficio de la salud de las personas. “Ya con que haya movimiento estás mejorando tu salud”, asegura.
 
Claudio Toledo dice que dentro de las técnicas que se utilizan en natación destaca el watsu, terapia que dentro de lo terapéutico ha servido en personas con discapacidades o que necesiten recuperar alguna parte de su cuerpo. “Hay atletas, tenistas y otros deportistas que se lesionan y los hacen meterse al agua y mover sus articulaciones a modo de rehabilitación”, cuenta.

 

Para el instructor, la característica más importante del agua es el poco impacto que ejerce en el cuerpo, cosa que lo convierte en un agente rehabilitador por excelencia, principalmente en problemas a las articulaciones.

En la natación propiamente tal, menciona que ésta puede dividirse en dos ramas, la educativa, donde se les enseña a nadar a quienes no manejan conocimientos y como agente educativo, donde una persona puede llegar a adoptar la disciplina como un deporte para toda la vida, incluyéndola además en su diario vivir a través de la puesta en marcha de valores como la responsabilidad, el compañerismo, la fortaleza, entre otros.

 

Aquí trabaja el cuerpo y la mente
 

Otra de las cualidades que presenta este deporte es que toma en cuenta absolutamente a todo el cuerpo. En ese sentido, Claudio Toledo menciona que dentro de los deportes que son considerados dentro de los más completos (uno de ellos es el basketball), la natación sobresale por utilizar todos los grupos musculares.

Aquí menciona, se ponen a prueba los “cuadriceps, brazos, piernas, abdominales dorsales, etcétera y la gran ventaja que tiene es que todo se desarrolla con un bajo impacto, lo que genera un tema de protección a las articulaciones. Además estar dentro del agua genera un sentimiento parecido al de volar, entonces esto de sentirse como suspendido en el medio acuático, genera un gran placer”, asegura.
 
     
 
Según cuenta el director de la escuela de natación de la Ciudad Deportiva Iván Zamorano, al momento de preguntarles a los nadadores de alto rendimiento de Estados Unidos el por qué practicaban este deporte, estos mencionaron que el placer que les provocaba era inigualable. Esto, explica, es “por la generación de endorfinas que entrega el mismo deporte”.
 

En esta misma línea sostiene que nadar también permite ayudar a pacientes con diversos padecimientos, por ejemplo a los diabéticos en la regulación del azúcar; a quienes padecen de problemas en el sistema cardiovascular, esto por su cualidad aeróbica; a quienes quieran potenciar su físico ganando resistencia y potencia; a los que tienen dificultades en la columna, pues les permite mejorar la postura; a los que deben mejorar su capacidad pulmonar, etcétera.

Y como el ser humano no es sólo cuerpo, la mente también se ve beneficiada con la natación, deporte que puede que resulte un tanto solitario, pero la idea es sacarle provecho incluso a esta característica, en este caso, para trabajar en el desarrollo personal de quien practique.

En este contexto, el profesor de educación física afirma que aquí “hay que ser fuerte de cabeza”, después de todo el practicante a pesar de pertenecer a un grupo o equipo, “está solo”, cosa que le ayudará a conocerse mejor y a estar permanentemente consciente de sus actos.

En síntesis, la natación es capaz de entregar beneficios como “un mayor control de la ansiedad, quitar las cargas de estrés, generar endorfinas positivas que obviamente te dan una mayor alegría de vivir, no hay presión en las articulaciones, se quema grasa por el agente aeróbico y entrega esa sensación de libertad, como de estar volando”, menciona Toledo.

 

Todo depende de la técnica
 

Una de las cosas que preocupa a quienes quisieran incursionar en este deporte, es el que se refiere a los cambios que pueden ocurrir con su cuerpo a medida que vayan avanzando en la práctica, en este caso, son las mujeres las que tienen reparos por temor a que su espalda termine ensanchándose de una manera poco estética.

En ese sentido, el instructor menciona que los cambios que pueden ocurrir a nivel físico dependerán de la técnica de natación que se utilice. Así, cuenta que “si una señora hace natación tres veces a la semana, no le va a pasar nada, lo único que hará es consumir su grasa. Pero en la tendencia mundial de deportistas que entrenan seis a diez veces a la semana, ahí claro que habrá un desarrollo muscular”, indica.
 
     
“Con la natación cambia hasta la textura de la piel y el brillo del pelo. Las personas se ven más vivas, más radiantes”, asegura el instructor de nado.
 

Además de lo anterior, Claudio Toledo cuenta que entre los cambios físicos que pueden ocurrir en estos deportistas hay diferentes estereotipos, donde “la mayoría son nadadores largos y longilíneos, por lo que no habrá cuerpos cortitos ni musculosos, aunque de estos también los hay y se pueden apreciar en los velocistas; los espaldistas en tanto son grandes, espigados y delgados”. Por otro lado, sostiene que “lo del ensanchamiento de la espalda es un mito”.

Este profesor es un convencido de que todos podemos aprender a nadar, sólo hay que desprenderse del miedo, confiar en el instructor y atreverse. “En el caso de la fobia al agua, lo primero es buscar un profesor que te genere confianza; ellos tienen técnicas, ya no es cosa de lanzarse a la piscina así como así. Cuando se genera el vínculo, todo empieza a fluir”, manifiesta.

“Esto es como haber leído (o no) el Quijote de la Mancha. El que lo leyó tiene otra perspectiva de la vida y el que sabe nadar tiene otras características, son personas seguras, no le tienen miedo a las adversidades, siento que la gente es más feliz, disfruta más. Es fundamental y todo el mundo debiera saber hacerlo”, concluye.
 
Punto Vital Diciembre 2010 ©
 
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