Alimentación En Forma Cuerpo y Mente Salud Estética Sexualidad Emprendedores Suscríbase
+ EN FORMA

 
 
El desbalance hormonal hace que la mujer necesite estar en forma durante el climaterio
 
Actividad física, una inversión para la menopausia
Entender que el climaterio no es invalidante también tiene que ver con el tema de la actividad física. Hacer ejercicio de manera periódica desde jóvenes le permitirá a la mujer llegar a este periodo de manera saludable y posiblemente sin aquellos factores de riesgo típicos de este proceso.
 
Carla González C.

Permanecer activa y no padecer de enfermedades asociadas a la menopausia es el escenario ideal para todas aquellas mujeres que están comenzando a vivir el periodo del climaterio. Muchos de los síntomas – bochornos, cambios de humor, trastornos del sueño – serán para algunas algo a lo que no podrán renunciar, pero sin duda es posible que ciertas enfermedades puedan ser prevenidas teniendo desde mucho antes, una buena calidad de vida.

Lo anterior tiene que ver no sólo con el cuidado en la alimentación, sino que también con la mantención de una vida activa, alejada del sedentarismo y donde el ejercicio se manifieste como una constante tanto para ayudar a mantener el peso corporal como también para lograr que el cuerpo esté sano por dentro y por fuera.

El profesor de educación física y gerente de investigación y desarrollo de Cerebrum (Centro Iberoamericano de Neurociencias, Educación y Desarrollo Humano), Daniel Riquelme Uribe, menciona al respecto que la menopausia “es una condición especial en las mujeres, es compleja y tiene que ver con muchos efectos fisiológicos que se pueden englobar en el desbalance hormonal, circuito que regula casi todos los procesos de funcionamiento del cuerpo humano”.

En ese sentido, dice que el climaterio incide en distintos aspectos de la vida de la mujer. Entre ellos destaca los efectos que tiene en lo cognitivo, las emociones y la salud, donde pueden apreciarse entre otros, un aumento en los casos de depresión y ansiedad, el aumento en el riesgo cardiovascular, la generación de cáncer en especial el de mama, enfermedades como la osteoporosis, etcétera.

En esta misma línea, Daniel Riquelme afirma que “esta condición hormonal en las mujeres al ser favorable, les permite estar protegidas de todas las contraindicaciones que tiene el sedentarismo, obesidad, etcétera, pero pasando esa barrera – es decir en el climaterio y luego la menopausia – todo lo que no invirtieron durante la etapa previa a este proceso, ya sea el estilo de vida, la alimentación y el estado físico potenciará todos los efectos negativos y eso es lo complicado”, asegura.
 
Todos los cambios por los que pasa una mujer al momento de entrar en el periodo del climaterio pueden ser sobrellevados con éxito si durante su juventud y adultez cultivó el desarrollo de la actividad física.

Lo interesante, según cuenta, es que la actividad física puede actuar en todos estos efectos y desde mucho antes, contribuyendo en la prevención de algunos trastornos y logrando que las mujeres puedan llegar a esta etapa sin tener que ligarse casi por obligación a las enfermedades.

Músculos y huesos, los más afectados

Dentro de los daños más comunes que se dan en las menopaúsicas están los osteomusculares y articulares. Al respecto, Daniel Riquelme afirma que según un estudio realizado en nuestro país a mujeres usuarias de consultorios de atención primaria en Santiago, “casi un 85% de la muestra (todas en etapa del climaterio) poseían algún grado de enfermedades relacionadas con los huesos”.

En ese sentido, cuenta que el sedentarismo también está muy asociado a estos problemas y por lo tanto “lo mismo pasa con el cansancio corporal, es decir, tener una mala estructura física hace que cualquier actividad sea muy estresante para el cuerpo y en el estudio, casi un 80% de las personas consultadas tenían esta misma condición”, asegura.
 
     
Uno de los datos interesantes que arroja el estudio del que habla Daniel Riquelme es que muchas de las consultadas si bien no hacían ejercicio físico, sí tenían actividad diaria al momento de hacer los quehaceres del hogar. Con respecto a esto, el profesor de educación física afirma que factores como éste, “no crean el impacto suficiente en el cuerpo” como para ver resultados positivos.

Es por eso que afirma que tal como los nutricionistas hablan de que la mujer en esta etapa debe tener una buena alimentación y una dieta saludable, en la actividad física pasa lo mismo y si no hicieron ejercicio durante los años anteriores al climaterio, “probablemente el impacto de la menopausia en ellas sea mayor”.

Para saber en qué estado se llega a la menopausia, el profesor de educación física menciona que será necesario conocer datos como “el índice de masa corporal (IMC), cuánta capacidad cardiorrespiratoria tiene, cuál es su peak de masa ósea, saber si está entrenando o no, etcétera”.
 
Los 40, la edad ideal

Según cuenta el profesional, los cambios hormonales relacionados al climaterio comienzan más o menos a los 40 años, edad que para él resulta “muy buena para que una mujer retome el ejercicio, siempre y cuando pase por un chequeo médico donde se hagan los exámenes de rigor y se descarte, por ejemplo el riesgo de osteoporosis, pues de haberla habría que modificar el programa de entrenamiento”, manifiesta.

En cuanto a los ejercicios adecuados para esta etapa de la vida, Daniel dice que si bien cualquier indicación debe ser individual, hay algunas actividades que pueden resultar muy beneficiosas para las mujeres. Entre ellas destaca el yoga, el pilates y las caminatas. La idea, resalta, “es que los programas de entrenamiento sean combinados y que contemplen diferentes actividades durante la semana”.

Asimismo, afirma que entre aquellas actividades que no debieran dejarse fuera están el desarrollo de la fuerza y resistencia cardiovascular. En cuanto al primero, el profesor indica que es importante porque a través de la fuerza se puede fortalecer la masa ósea, la que tiende a sufrir una pérdida durante el climaterio.

“Durante la menopausia crece mucho el riesgo de fractura en el cuello femoral y justamente lo que generan los ejercicios de fuerza es aumentar la presión muscular que obliga al hueso a tratar de abastecerse de calcio y así potenciarse”, explica.

Para Daniel “la clave está en tener un entrenamiento sistemático y bien planificado que combine distintas experiencias de movimiento. Aquella mujer que entrene tendrá más oportunidades de continuar saludable”, asevera.

Dentro de los ejercicios recomendados menciona “el trabajo de fuerza localizado como el pilates, que ayuda a mejorar el tono muscular y la flexibilidad en la musculatura, el movimiento de cargas suaves, pequeñas pesas; trabajos de suelo (flexiones, abdominales, dorsales) y trabajo aeróbico (bicicleta elíptica, baile, aerobox, etcétera)”.

Mente y espíritu en forma

Como hemos señalado en artículos anteriores, la actividad física no sólo sirve para poner el cuerpo en forma y disfrutar de un abdomen plano y piernas, brazos y glúteos tonificados. Además, ejercitarse periódicamente incide en otros aspectos de la persona, como por ejemplo el emocional.

Es justamente en ese punto donde Daniel Riquelme hace hincapié para señalar que mantenerse saludable y tener una buena condición física – hablando específicamente de la realización de algún deporte o actividad afín – permite entre otras cosas “manejar un umbral del dolor distinto, mayor tolerancia al estrés fisiológico y en el caso de la mujer, estará mucho mejor preparada para el cambio que significa la menopausia”.

Además, añade, “el ejercicio le ayudará en lo emocional, secretando mayor cantidad de endorfinas, previniendo estados depresivos, mejorando la imagen corporal, etcétera. También contribuirá en el mejoramiento de la memoria, aprendizaje, equilibrio, entre otros”.
 
Punto Vital Mayo 2012 ©
 
Artículos Relacionados
Toda una vida para ejercitar
En forma durante la edad de oro