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El “cómo te ves” sigue siendo más importante que el “cómo te sientes”
 
La filosofía del “Llame Ya”
Vender por sobre todo. Al menos esa pareciera ser la consigna de aquellos que se dedican al “negocio de estar en forma” y que invitan a las personas a comprar aparatos que parecieran hacer milagros sin la necesidad de esfuerzo alguno.
 
Carla González C.

El mensaje que actualmente se transmite con respecto a la vida saludable pareciera ser un muy buen negocio, del cual se han ganado buenos dividendos. Esto sucede en todo ámbito de cosas y quizás en el área del entrenamiento físico se hace aún más patente cuando observamos la promoción de productos y servicios que evidentemente no entregan resultados saludables y efectivos.
 
Al parecer, el marketing tiene mucho que decir, pues tienen la ventaja de poder “jugar” con las imágenes y hacer que las personas deseen obtener lo mismo que aparece en aquella fotografía o video promocional, a veces sin la necesidad de colocar mensaje alguno.

Con lo anterior, hombres y mujeres con un físico increíble se toman las etiquetas de suplementos alimenticios, máquinas de fitness e implementos que permiten conseguir un abdomen plano, brazos musculosos y glúteos turgentes en muy poco tiempo y sin la necesidad de hacer nada más. Sin duda, un juego fácil para quienes tienen este negocio.

A pesar de estar enterados, muchas personas siguen cayendo en la trampa de adquirir productos que prometen resultados mágicos sin hacer el más mínimo esfuerzo. A la pérdida de tiempo (y dinero) pueden sumarse también graves problemas para la salud.

Al respecto, el profesor de educación física y director ejecutivo de One Two One, Juan Carlos Olivares, menciona que ésta como tantas otras son “oportunidades de negocio” y que si bien en todas las actividades existe el lucro, éste pierde el norte cuando se genera “a partir del engaño, de crear falsas expectativas y cuando se juega con la ilusión de las personas”.

En el caso de la actividad física, dice que ejemplos de mal lucro sobran, algunos de ellos pueden apreciarse en aquellos “gimnasios donde sólo importa que la persona pague la cuota. Ahí, claramente es un negocio y no tiene nada de  malo, siempre y cuando ese dinero esté basado en objetivos reales. Lo malo es que eso en la práctica no se da porque no te evalúan, no hay un control, en muchos lugares no hay profesionales competentes, no existe la logística, etcétera”.

El lucro acaba con la ética

Por su parte, el profesor de educación física y director de Wellness Performance Consultant – José Riveros Santis – menciona que el tema va más allá del lucro para posicionarse sobre “la oferta y las promesas y cómo éstas se sustentan” y por eso afirma que “pasa por un tema valórico y como estos respaldan las creencias y los objetivos que tienen las empresas y quienes están a cargo de ellas”.

Según José Riveros, son los valores “el punto de inflexión en cuanto a la oferta y su relación con las promesas acerca de lo que se está ofreciendo y la demanda”.

Para el profesional, existe lucro en la actividad física y al respecto dice que “hay de todo en este rubro, en los profesores, entrenadores personales, algunos que se hacen llamar coach, pero que nunca han estudiado coaching y otros que venden programas de control sobre algunos factores de riesgo como la obesidad, pero que no están bien informados ni han estudiado”, entre muchos otros.

En este contexto agrega que “efectivamente esto pasa por los valores porque si te oferto un programa para la obesidad y yo no estoy informado, entonces me topo con la falta de profesionalismo y eso está ligado con la ética”, subraya.

Frente a la posibilidad de acabar con este modo de operar, dice que “esto seguirá pasando porque las personas que compran están preocupadas, con la urgencia o ansiosos y necesitan una solución”.

Además agrega que “como el chileno es cómodo, quiere soluciones rápidas y no prefiere esforzarse, sino optar por una operación en Buenos Aires que le sale más barata, pero que tiene riesgos para la salud o por ciertos artículos como aquellas bolsas que le permiten sudar más porque así creen que van a perder grasa y por la semillita que te provoca una tremenda diarrea y por lo tanto te deshidratas. Creen que ése es un beneficio cuando en realidad no lo es”, manifiesta.

Para Riveros, “más que con el fitness, esto tiene que ver con la salud. Ahí creo que hay más lucro no valórico. Esto porque el fitness propiamente tal es condición física y yo estoy pensando en las publicidades del Llame Ya, donde no venden condición física, sino solucionar un problema en base a un método o una práctica de ejercicio que en la mayoría de los casos son buenas, pero para los entendidos eso no es suficiente”.

Objetivos acordes a la realidad

Para Juan Carlos Olivares, estos negocios están basados en “las compras compulsivas y en las súper ofertas. Es curioso porque lo que se genera a un corto o mediano plazo, es que estas personas al final terminan rechazando los productos que adquieren”.

Pese a esto y a esta especie de “viudos del Llame Ya”, existe una evidente rotación de clientes que permiten mantener este negocio vivo. En ese sentido, indica que “éste es un gran mercado y seguramente seguirá siéndolo, donde muchas personas entienden que de repente no pueden lograr algo con algún tipo de medicamento, producto o yendo un mes al gimnasio, pero aun así lo hacen”.

Y para responder al por qué se continúa haciendo algo que evidentemente es un engaño, el profesor de educación física afirma que quizás es porque no se entiende “y no se tiene la educación acerca de qué es lo que realmente debemos hacer y como las cosas ya están determinadas de una forma, se sigue con el modelo. Cambiar ese paradigma significaría un riesgo para las empresas”.

 

Uno de los productos cuestionados y que claramente podrían asumirse como parte de un lucro poco ético es el de los quemadores de grasa, productos muy consumidos actualmente y que se venden bajo una fiscalización que en Chile es un tanto pobre.

En esta línea, Juan Carlos Olivares afirma que si bien estos productos pueden funcionar como un aporte a quien se ejercite en forma regular, no representan la solución para quienes desean bajar de peso, es decir, sus resultados “no son significativos y magnificarlos es claramente lucrar con el tema”.

La imagen de los gimnasios genera estrés

Hay muchos gimnasios que a pesar de contar con una gran infraestructura, no logran encantar a sus alumnos – también clientes – ya que no se preocupan de supervisarlos, guiarlos en la realización de sus ejercicios ni controlar sus avances cada cierto tiempo; mientras esté pagada la mensualidad, todo estará bien.

Con respecto a este tema, Juan Carlos Olivares afirma que “el problema que tienen las grandes cadenas de gimnasios, no todas pero sí una gran mayoría, es la deficiencia en su servicio y esto ocurre porque basan todo su éxito en la infraestructura. Entonces, encantan al cliente con las máquinas, pero no tienen una buena política de servicio”.

Con esto, añade, “algunos gimnasios reflejan una imagen demasiado elitista y muy cargada hacia el lado de la estética y eso claramente genera una sensación de ansiedad o estrés que pueden jugar en contra de la persona que quiere finalmente quedar tal como el entrenador o la profesora”.

 
Punto Vital Agosto 2013 ©
 
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