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Las drogas, una mala calidad de vida y la competitividad pueden llevar a problemas cardiovasculares en jóvenes
 
Demasiado joven para un infarto
Resulta preocupante el alza de enfermedades cardiovasculares en jóvenes menores de 40 años donde al parecer los infartos, arritmias y la muerte súbita llegaron para quedarse en este segmento, que según los cánones actuales, deberían presentar una vida saludable y llena de energía.
 
Carla González C.
 

Generalmente, las enfermedades al corazón están relacionadas con la gente mayor y con aquellos que debido al paso de los años, el poco cuidado en cuestiones como la alimentación y la permanencia en malos hábitos como el cigarrillo o el alto consumo de grasas, van convirtiéndose en verdaderos acumuladores de colesterol, el que luego obstruirá las arterias coronarias produciendo patologías cardiacas.

Sin embargo, se ha visto un incremento de estas enfermedades en pacientes jóvenes que no presentan ningún problema, es más, son considerados personas saludables quienes incluso son practicantes de actividad física permanente en conjunto con una dieta balanceada, pero que aún así pueden llegar a sentir las mismas dolencias que alguien de 50 años con un mal prontuario de salud.

¿Cómo explicar entonces que un joven lleno de energía pueda fallecer de un ataque al corazón fulminante sin siquiera sufrir de dolor o de antecedentes genéticos? Y si se trata de deportistas profesionales, ¿por qué pueden paralizarse en medio de un ejercicio para terminar falleciendo súbitamente en medio de una cancha de juego?

Preguntas que Punto Vital le hizo al cardiólogo y jefe del laboratorio cardiovascular invasivo de Clínica Las Condes, doctor Carlos Caorsi Saelzer. El médico explica que la obstrucción de una arteria coronaria en una persona de edad avanzada, “en general ha sido provocada a partir de un proceso muy largo, donde se ha ido acumulando colesterol en la placa aterosclerótica. Sin embargo, el organismo ha sido capaz de estabilizar esta lesión haciéndola fibrosa y dura, lo que permitirá una menor posibilidad de rompimiento”.

Caorsi menciona que cuando la placa posee una capa fibrosa delgada, hay más posibilidades de romperse hacia el interior del vaso y exponer elementos del ateroma a la sangre y eso es precisamente lo que ocurre en los casos de eventos cardiovasculares producidos en jóvenes.

 

“Es como si se produjera una herida que el organismo trata de reparar y donde se adhieren plaquetas formando un coagulo que obstruye completamente el vaso. Así, el llamado ateroma de capa fina, tiene un gran núcleo de colesterol con una débil cubierta de células, la que al tener poco espacio, tiende a obstruirse rápidamente produciéndose el accidente de placa”, afirma.

El cardiólogo comenta además, que según el registro de pacientes que ingresan con infarto agudo al miocardio, el 70% de los casos corresponde a aquellas que “no eran obstructivas y que de igual forma se accidentaron”.

 
 
Factores de riesgo
 

El problema del ateroma de capa fina está estrechamente vinculado con los jóvenes, esto porque los pacientes pueden tener obstrucciones leves, asintomáticas y accidentarse. La pregunta que prima aquí la hace el doctor Carlos Caorsi cuando dice ¿por qué se están rompiendo con mayor frecuencia?

La respuesta la plantea diciendo que mucho tiene que ver el estilo de vida que llevamos en la actualidad. De esta forma, el estrés y algunos factores de riesgo, llevarían a interrumpir la evolución natural de las placas hacia la estabilización, promoviendo que placas no obstructivas se accidenten.

Entre los factores de riesgo descritos por el facultativo están el consumo de drogas, específicamente de la cocaína. “Cuando las personas la usan, es tal la descarga de adrenalina que se produce, que se genera un estrés tremendo sobre el sistema vascular y por lo tanto la capacidad de accidentar una placa es alta”, sentencia Caorsi Saelzer.

La alta competitividad a la que están sujetos los jóvenes, también entraría en los factores de riesgo: salir de la universidad, entrar al mundo laboral y demostrar en forma permanente las capacidades frente a diversos actores, entre otros, serían un aporte a la creación de estrés.

El tabaco y la mala alimentación, serían por último otros agentes que se sumarían a la lista. El primero, según el médico de Clínica Las Condes, es uno de los mayores productores de radicales libres que se ponen en contacto con el sistema circulatorio y al tener una capacidad de oxidación altísima, provoca la oxidación del colesterol LDL (malo) que entra a la placa, lo que produce la inflamación de ésta y predispone a su rotura.

El segundo en tanto, viene de la mano de la alta ingesta de grasa, lo que el facultativo explica diciendo que como se trata de personas jóvenes – donde la hipertensión no tiene tanta incidencia - este tipo de alimentación provocaría el crecimiento del núcleo de colesterol de placa, accidente que no podría ni ser aliviado con antioxidantes como el vino, vitaminas y otros alimentos ricos en estas sustancias.

Carlos Caorsi aclara que si bien los problemas cardiovasculares en jóvenes pueden ocurrirle a cualquiera, el factor genético siempre tendrá prioridad en las causas de este suceso. “(El factor genético) es importante en aquellas personas que tienen familiares con enfermedades coronarias, pero esto no tiene mucho peso cuando nos preguntamos en el por qué le ocurre a personas jóvenes”, sentencia el médico, pues en estos casos el riesgo se tiene de por vida y no sólo en edades tempranas, “salvo que tuvieras un familiar que murió joven de este problema”, subraya.

 
Con el corazón a mil por hora
 

Otro de los problemas que se conocieron en forma mediática y que repercutieron en una serie de reportajes fue la caída de futbolistas de manera súbita en medio de un juego, siendo inútiles los esfuerzos médicos por salvarles la vida.

En esta línea, el doctor Caorsi comenta que estos casos tendrían que ver con el mismo tema de los accidentes de placa o bien con problemas como arritmias o displasia de ventrículo derecho, entre otros.

Para el facultativo, si bien no está definido que este problema sea consecuencia de un exceso de ejercicio, sí afirma que trabajar el cuerpo en demasía puede traer secuelas. “La gente que hoy hace spinning y que goza practicándolo son en su mayoría ejecutivos jóvenes, competitivos y que a través de este deporte generan adrenalina. Por eso lo hacen y por eso mismo no les gustan las disciplinas como el yoga”, puntualiza.

 
     

De esta forma, las personas que practican estas actividades compiten en el trabajo y luego van a competir al gimnasio. No hay duda en que esto contribuirá a lograr una mejor condición física, pero al mismo tiempo “se estarán arriesgando más”, puesto que estarán trabajando a frecuencias cardiacas altas, es decir, forzarán más su corazón.

Otras personas que también correrán mayor riesgo son aquellas que no hacen mayor esfuerzo físico de lunes a viernes y que se “descargan” el fin de semana en partidos de fútbol o en carreras al cerro, lo que provoca que el estrés se concentre en un sólo día.

Una de las mayores dificultades a las cuales el doctor Carlos Caorsi pone énfasis es al descubrimiento de los problemas de placa, los que no pueden ser detectados a simple vista vía test de esfuerzo o electrocardiograma. “Con esos exámenes no vas a pillar posibles problemas en la placa y menos si se trata de una blanda”, afirma el médico.

“Si tienes una persona vegetariana, súper deportista y ejecutiva como el modelo que se está dando ahora, le van a salir ambos exámenes bien y quizás la próxima semana muera de un infarto”, sentencia Caorsi quien con esta aseveración recalca que el riesgo está presente y si no es con algún test más exhaustivo – cuya práctica no está decidida – podrán apreciarse en mejor medida los trastornos a los que pueda estar sujeto el paciente.

 

Algunos síntomas atípicos a tener en cuenta (Fuente: La Tercera)

- A veces aparece un dolor en zona de la boca del estómago, náuseas, vómitos y sudoración, lo que hace pensar en un problema gastrointestinal. En realidad, se trata de un infarto de la pared inferior del corazón.

- En ocasiones hay un dolor suave en el pecho y la persona no consulta, sin sospechar que hay un infarto en evolución.

- Otras veces se presenta un dolor que sólo afecta un brazo, un hombro, la mandíbula o el cuello, sin que la persona sienta nada en el pecho.

- También está el infarto silente que no da síntomas y que se presenta en los diabéticos, en adultos mayores y en personas recién operadas.

- Por último, está el infarto con shock y muerte inmediata, causado por arritmia severa. El 50% de los infartos son de este tipo.
 
Punto Vital Mayo 2008 ©
 
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