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Se dice que la actividad física es la medicina más barata
 
El deporte, un fármaco saludable
Para prevenir e incluso para sanar. Así de importante resulta practicar deportes y aunque está claro que no da lo mismo ejecutar cualquier actividad, sin duda hacer del ejercicio algo cotidiano, es primordial para mejorar nuestra calidad de vida.
 
Carla González C.
 

Si bien la población chilena de a poco se ha ido enterando de todos los beneficios que trae la práctica de actividad física – aunque el alto porcentaje de sedentarios sigue intacto – pocos toman al deporte como un hábito de vida que además de ayudar a bajar de peso, contribuye a mantener una buena salud.

De esta manera toda actividad que implique moverse, por deporte o pasatiempo, ayuda al cuerpo a mantenerse en forma, prevenir enfermedades e incluso lo ayuda a tratarlas, tal como si habláramos de un medicamento recetado por un médico. Para muchos, el ejercicio es el fármaco más efectivo.

Al respecto, el traumatólogo y jefe de la unidad de Medicina y Traumatología Deportiva de la Clínica Santa María (CSM), doctor Hugo Marambio, afirma que “está demostrado que estimular al corazón a través de la actividad física y a su adaptación, reduce el riesgo de enfermedades cardiovasculares y si a eso le sumamos una dieta equilibrada, con pocos alimentos ricos en colesterol y sin cigarro estamos frente a la mejor trilogía para mejorar la calidad de vida y prevenir enfermedades”.
 

A pesar de que hoy vivimos en un mundo que gira más rápido de lo que quisiéramos, la mayoría de las personas es sedentaria, haciendo que su organismo se convierta en una suerte de recipiente que alberga enfermedades físicas y mentales.

Para el kinesiólogo miembro de la Sociedad Chilena de Medicina del Deporte (Sochmedep) y profesional del Hospital del Trabajador de Santiago – Roberto Urzúa – “hoy, la actividad física no sólo es una medicina, sino que se trata de la medicina más barata del mundo. Hay estudios que dicen que en Estados Unidos  por cada dólar que una persona invierte en actividad física, se ahorra 3,6 dólares en medicamentos”, cuenta.

Por lo tanto para el profesional, el deporte es una verdadera y “muy valiosa herramienta terapéutica, de la cual la gente ha ido de a poco tomando conciencia”.

Y como se trata de un buen medicamento, el kinesiólogo afirma que es necesario saber cómo utilizarlo, ya que no darán los mismos resultados para la salud la práctica de actividad física sólo los fines de semana, que por un tiempo constante y responsablemente distribuido.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) – organización que por cierto menciona que “la inactividad física es el cuarto factor de riesgo de mortalidad más importante en todo el mundo” – los niveles recomendados de actividad física están divididos en rangos etarios; un mínimo de 60 minutos diarios de actividad física moderada o vigorosa para niños y jóvenes de 5 a 17 años, un mínimo de 150 minutos para los adultos de 18 a 64 años y 150 minutos semanales de actividades aeróbicas moderadas para los mayores de 65 años.

En ese sentido, el doctor Hugo Marambio dice que para que el deporte sea beneficioso para nuestra salud, “se considera apropiado para lograr beneficios reales, realizar actividad deportiva por 20 a 30 minutos, 5 veces a la semana y con una intensidad  moderada”.

Ejercitar para prevenir

Los especialistas afirman que así como el deporte ayuda a sanar de enfermedades, también contribuye en la prevención de éstas. Así, Roberto Urzúa dice que dependiendo de la patología, hay actividades que traen beneficios específicos a quienes las utilicen como herramientas terapéuticas.

Un ejemplo de ello son las patologías músculo-esqueléticas, donde “se ha visto que el movimiento que produce la actividad física estimula la secreción, por ejemplo de líquido sinovial en las articulaciones. Este líquido es aceitoso y permite lubricar la superficie cartílago articular y evita el desgate precoz”, indica.

Entonces, prosigue, “cuando no haces mucha actividad física y no hay movimiento, no se estimula la secreción de este líquido y por lo tanto esas articulaciones se ven expuestas a un mayor roce y de ahí vienen los procesos degenerativos como la artrosis”.

 

“El deporte moderado es uno de los pilares para reducir la diabetes, la hipertensión arterial, la obesidad y la hipercolesterolemia. Con el deporte, bajan los niveles de colesterol y sube el HDL (colesterol bueno)”, menciona el traumatólogo de Clínica Santa María.

En la osteoporosis, continúa, “está demostrado que el ejercicio físico – donde haya tracción en los huesos – estimula la reposición de calcio y por lo tanto ahí también hay un efecto beneficioso”, asegura.

En relación a esta misma patología, el doctor Hugo Marambio menciona que “el deporte mejora el estímulo a la irrigación ósea y permite mejorar la calidad de los huesos, disminuyendo la osteoporosis (aquí se suman los beneficios hacia las mujeres menopaúsicas donde esta enfermedad y los bajos niveles de calcio son una constante). También mejora la calidad muscular, por lo que contribuye en la armonía postular músculo-esquelética de las personas”, agrega.

Por otro lado se encuentra la obesidad, quizás el problema que más se busca prevenir y solucionar con la práctica de deporte. En ese contexto, Roberto Urzúa dice que “el ejercicio de tipo aeróbico de baja intensidad, pero largo en duración, estimula la quema de ácidos grasos y por lo tanto va a ayudar a combatir y a prevenir el sobrepeso, sobre todo si se hace de manera regular”.
 
Para mejorar, una cucharadita de deporte

El traumatólogo de Clínica Santa María menciona que dentro de las cualidades del deporte que contribuyen a mejorar cuando ya la enfermedad está instalada en una persona, están la capacidad de “disminuir la resistencia a la insulina en la diabetes tipo 2, ayudar al manejo de los trastornos del sueño y también las enfermedades bronco-obstructivas”, las que según dice “se controlan al mantener un estado físico y mejorar la musculatura respiratoria”.

Además, dice que “en general, el deporte ayuda a mejorar las enfermedades metabólicas y también se ven beneficios en el ámbito psiquiátrico, mientras que la autoestima mejora evidentemente”.
 

Tan importante resulta el ejercicio para la salud que el doctor Marambio afirma que “incluso está demostrado que el deporte mejora el rendimiento escolar”. Roberto Urzúa complementa diciendo que “prácticamente no hay ninguna enfermedad donde el deporte esté contraindicado”.

Por su parte, el profesional miembro de la Sochmedep afirma que en la hipertensión “está demostrado que el ejercicio aeróbico realizado entre 30 y 45 minutos y 3 a 4 veces por semana, disminuye la presión arterial sistólica y por lo tanto la persona podría complementar los medicamentos” con ejercicios como la natación, caminatas, trote y bicicleta estática o de paseo.

En este caso no se recomiendan los ejercicios de fuerza (levantamiento de pesas por ejemplo), esto pues según menciona el kinesiólogo, contribuyen a aumentar la presión arterial.

En diabéticos, prosigue, “el ejercicio físico en cierta intensidad ayuda a la insulina y a que bajen los niveles de azúcar en la sangre; en las embarazadas, es beneficioso porque ayuda a tonificar los músculos, ayuda en el trabajo de parto, a evitar problemas con la presión y el aumento de azúcar”.

“Hay estudios que dicen que el ejercicio de intervalos y con cargas muy bajas (periodos de 3 series de 15 minutos cada uno con 5 minutos de descanso), optimiza la quema de ácidos grasos y por lo tanto la persona baja de peso de manera eficaz, complementando por supuesto con una alimentación saludable y otros ejercicios de potencia muscular”, menciona el kinesiólogo.

En enfermedades que afectan al sistema músculo-esquelético, específicamente en la artrosis, el profesional del Hospital del Trabajador dice que “es bueno que haya movilidad articular y por lo tanto el ejercicio aeróbico hará muy bien”. Lo que no debe haber (lo mismo en la osteoporosis) es impacto, por eso actividades como la hidrogimnasia, natación, bicicleta, pilates, yoga y taichí son las más recomendadas.

En la osteoporosis, agrega que el ejercicio “permite la reposición de calcio en los huesos, fortaleciéndolos”. Además indica que practicarlo al aire libre es aún mejor, puesto que el contacto con el sol permite captar vitamina D3, que a su vez “estimula la producción de calcio”.

En patologías de tipo emocional como la depresión es muy aconsejable el ejercicio, por la sensación de bienestar que provoca. Esto en palabras de Urzúa sucede porque “se liberan algunos neurotransmisores como las endorfinas y éstas entregan ese efecto de placer”.

Frente a la posibilidad de que el deporte sea lo contrario de lo que se ha dicho, o sea un perjuicio para la salud, el doctor Marambio menciona que cuando éste “se realiza en forma frecuente, de manera recreativa y con fines de mejorar la calidad de vida, no perjudica”, aun cuando “podría asociarse a lesiones de sobre entrenamiento y/o sobrecarga”. Además, agrega, “los deportes generan lesiones, pero no enfermedades crónicas”.

En ese mismo contexto, Roberto Urzúa dice que quizás se puede pensar que aquellos que no hacen deporte de manera regular, suben cerros o trotan por el parque sólo una vez por semana, pueden están más expuestos – lo que es cierto, pensando en lesiones por ejemplo – pero indica que “en ningún caso ni en ninguna patología, la actividad física es perjudicial”.

La importancia del chequeo
Una de las cosas a las que hay que poner cuidado es al estado en que se encuentra nuestro cuerpo al momento de decidir practicar actividad física.

Al respecto, Roberto Urzúa menciona que lo aconsejable es visitar a algún especialista en deporte y “hacerse una batería de análisis donde habrán exámenes como el de sangre para ver los índices de glicemia y colesterol, el electrocardiograma en reposo y el test de esfuerzo, entre otros”.

Con esos exámenes, agrega, la persona podrá ver cuál es su condición física y conocer qué ejercicios puede realizar, cada cuánto tiempo y en qué condiciones.

“Hoy el ejercicio es una prescripción individual y es muy inseguro para alguien sobre los 30 años el hecho de ponerse a hacer cualquier deporte y a cualquier intensidad. Siempre será beneficioso, pero hay que hacerlo de manera segura”, afirma el kinesiólogo.
 
Punto Vital Octubre 2011 ©
 
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