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Producción de endorfinas y procesos cerebrales más complejos, algunas de sus consecuencias
 
El deporte te hace más inteligente
Hace un tiempo atrás la prensa publicó un estudio realizado por la Universidad de Chicago que habla acerca de la importancia del deporte y de cómo éste puede hacernos más inteligentes. Hoy, Punto Vital va más allá para saber en qué puede ayudarnos mentalmente el hecho de realizar actividad física.
 
Carla González C.
 

Escuchar hablar a los jugadores de fútbol, observar las peleas que se producen en ocasiones durante algunos juegos, tener la sensación de que el boxeo no es un deporte propiamente tal (pensando en que sólo se trata de darse golpes hasta que uno queda nocaut), entre otros, son algunos ejemplos que hablan acerca de lo “superfluo” que muchos consideran a quienes practican alguna disciplina deportiva.

Sin embargo, ejercitarse puede traer muchos beneficios a nivel cerebral, tantos, que un estudio realizado en Estados Unidos mencionó que quienes practican – incluso en forma amateur e incluyendo a quienes sólo conversan acerca de deporte - podrían ser intelectualmente más dotados que aquel que no tiene ninguna relación con disciplinas como el tenis, el básquetbol o la natación.

Lo anterior tendría que ver (según el estudio) con la ejercitación cerebral que se realiza con tan solo conversar acerca de deportes, donde específicamente funcionan “partes del cerebro normalmente involucradas en la planeación y control de acciones”. Con estos resultados, dice la publicación, se pudo observar que “el cerebro adulto puede ser más flexible que lo que previamente pensábamos”.
 
“La experiencia de jugar y ver un deporte tiene efectos duraderos en el entendimiento porque al incorporar las áreas motoras del cerebro logra transformar las redes neuronales encargadas de la comprensión”, afirman los investigadores del estudio.

 

El médico argentino especialista en medicina del deporte del Centro Equilibrar Actividad Física y Salud, doctor Carlos Benítez Franco, conversó con Punto Vital y desde el otro lado de la cordillera afirma que como especialista está “absolutamente de acuerdo” con lo que dice la investigación antes citada y por lo tanto avala la idea de que el deporte efectivamente es capaz de “hacernos más inteligentes”.

El especialista cuenta que para ratificar este tipo de estudios debemos saber que una de las definiciones de inteligencia habla de “la capacidad de establecer nuevas relaciones en base a elementos conocidos o a partir de la creatividad”.

En ese sentido, menciona, “existen muchos tipos de inteligencia”, siendo una de ellas la sensorio–motriz. “Cuando se ejercitan percepciones que desencadenan respuestas motrices complejas – afirma – se facilitan las vías neuronales que favorecen estos procesos. Como resultado de la práctica sobreviene la adaptación, que en este caso consiste en el aprendizaje motor con toda la complejidad y capacidad de transferencia que ello implica”.

De esta manera, el médico dice que al hacer deporte, “se estimula al homúnculo motor y al homúnculo sensorial, una especie de representación somatotópica en el cerebro de las distintas partes del cuerpo (como si fuera un hombre en miniatura) en sus aspectos sensoriales y motrices”.

 

El cerebro se ejercita con deporte
 

Para el doctor Benítez, el organismo de las personas que practican deportes es diferente no sólo por la ejercitación física, sino porque en ellos hay “una facilitación de determinadas vías neuronales”, los que favorecen “la realización de todos los procesos implicados en esa actividad”.

Cuando el médico argentino habla de facilitación se refiere a la “liberación selectiva de ciertos neurotransmisores que posibilitan que una determinada respuesta se realice con mayor eficacia, más rápidamente, con menor gasto energético y con una respuesta más eficiente”.

Entonces, una persona que se ejercita en forma periódica tiene la posibilidad de lograr una mejor coordinación en lo que a sinapsis se refiere, permitiendo así la activación de áreas a nivel del sistema nervioso que “controlan los procesos perceptivos y las respuestas motoras, ajustándolas a las situaciones ambientales que ocurren en cualquier actividad deportiva o en la realización de ejercicios complejos”.
 
 
La actividad física además tiene la capacidad de hacer que el organismo produzca una mayor cantidad de endorfinas, las también llamadas “hormonas de la felicidad”. Esto hace que las personas se mantengan alejadas de problemáticas tan comunes como el estrés o la depresión.
 

Para aquellos que se mantienen alejados del ejercicio, pero que aún así gozan presenciando, por ejemplo un partido de fútbol, el doctor Benítez dice que también ellos ejercitan de algún modo, esto pues a través de la comprensión de aspectos generales como las reglas del juego, estrategias, tácticas, etcétera, “le pone un ingrediente de mayor nivel jerárquico en el nivel de análisis a cargo de estructuras superiores del sistema nervioso central”.

En este mismo contexto, el especialista afirma que además de comprender el lenguaje relacionado al deporte del cual se es fanático, las personas que sólo son amateur también resultan beneficiados al poner en juego “múltiples mecanismos intelectuales” a través de la observación y el análisis.

Lo anterior lo explica diciendo que “la comprensión de las reglas, de situaciones tácticas, de variantes técnicas, etcétera, requiere de elevados niveles de comprensión que incluso – a veces – no están al alcance de todos”.

 

Vida diaria y salud
 

Además de lo relacionado 100% con el deporte, el estudio también hace alusión a la importancia que tiene el ejercicio en nuestra vida diaria, donde no sólo nos ofrece la oportunidad de tener un cuerpo en forma, sino que además, una mejor salud y desarrollo de otras habilidades como la comprensión lectora.

En ese sentido, el médico argentino menciona que es absolutamente factible que el deporte ayude a la población en temas extra deportivos, esto pues afirma que “en la vida cotidiana tenemos que realizar múltiples ajustes frente a situaciones ambientales cambiantes”.

Estos ajustes a los que se refiere permiten que al sistema nervioso “lleguen millones de estímulos que son captados por receptores externos como los órganos de los sentidos e internos como quimiorreceptores, mecanorreceptores y propioceptores. Todos los estímulos son procesados en el sistema nervioso central en distintos niveles y sólo es posible emitir dos tipos de respuesta: el movimiento a través de los músculos o la secreción a través de las glándulas”.

Entonces, prosigue, “para la comprensión de lecto-escritura, se requiere previamente de la adquisición progresiva de elementos espaciales, primero en relación con el propio cuerpo en el espacio y luego en forma más compleja en un espacio más restringido como una hoja de papel”.
 
Para eldoctor Carlos Benítez, debemos tener en cuenta “que para la adquisición de los conceptos del deporte se involucran mecanismos sensoriales como la audición y comprensión de la palabra hablada, la visualización y comprensión intelectual de los movimientos implicados y la realización concreta de esos movimientos con el propio cuerpo”.
 

Contrario a lo anterior, el hecho de no ser un deportista ni estar ligado a ningún tipo de disciplina, también a juicio del estudio norteamericano puede tener características claras – insisten – no sólo en el cuerpo físico, sino en el estilo de vida de la persona.

Frente a esta aseveración, el doctor Benítez asegura que en estos casos hay evidentes carencias, las que a su juicio provienen de “la falta de facilitación de las vías sensoriomotrices”. Así, añade que es posible ver que los niños “con riqueza motriz son inteligentes” y en ese sentido enfatiza en que no se trata de poner acento en el entrenamiento físico, pero sí es el “entrenamiento sensorio-motriz, es decir, en la capacidad de ajuste perceptivo-motor a los cambios espaciales, temporales y objetales”, los que podría concluirse, se pueden reforzar justamente a través del juego y del deporte.

Por último, comenta que el deporte es también un muy buen elemento de prevención contra las enfermedades, eso si, siempre y cuando se practique de manera adecuada.

En ese sentido dice que es sumamente importante que cada persona se ejercite según su edad, aptitud y posibilidades, teniendo en cuenta además los chequeos correspondientes, tanto médicos como de aptitud según el deporte escogido. “La actividad física en general y el deporte en particular como actividad física sistemática es un arma fundamental contra las enfermedades de la era moderna”, concluye.
 
Punto Vital Abril 2011 ©
 
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