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Ejercitarse sobre superficies arenosas entrega múltiples beneficios para estar en forma
 
¡A disfrutar de la arena!
Para quienes eligen la playa para pasar sus vacaciones, la arena es una de las mejores superficies donde se puede hacer actividad física al aire libre. Su textura, consistencia y densidad la hacen perfecta para caminatas, trotes y algunos deportes a los que todos pueden tener acceso.
 
Carla González C.
 

Acostumbrados a concebir la arena de la playa como un lugar para recostarse a tomar sol, esta superficie también puede ser utilizada para hacer ejercicio. Espacio abierto para todos, estas minúsculas partículas de roca permiten – según las condiciones físicas de cada uno – ejercitar el cuerpo, especialmente los pies y las piernas, estructuras más beneficiadas.

¿Qué mejor sensación que andar descalzo por la arena? Y si ya se tiene ese bienestar, ¿por qué no aprovecharlo para ejercitar el cuerpo durante las vacaciones? Claro, porque la arena es una muy buena superficie para ejercitarse, pues al no producirse impacto, se gasta el doble de energía y por ende, los movimientos son mucho más efectivos.

El profesor de educación física, Juan Luis Campusano Elzo, afirma que el hecho de no haber impacto es una de las características más destacables de la realización de actividades sobre este suelo. “En la arena hay muy poco impacto, por lo tanto la carga de lo que estés haciendo aumenta al doble utilizando así el doble de energía, por ejemplo al caminar o trotar”.

Otro de los beneficios que otorga la actividad física en arena es la estimulación del sistema nervioso central y todo lo que tiene que ver con la sensación de presión, temperatura y equilibrio. “También se realizan actividades con los niños para potenciar su motricidad”, añade Campusano.

En esta misma línea, el profesor de educación física dice que “es sabido que en casos de niños con pie plano o personas con algunas malformaciones en esta extremidad, el caminar por la arena aumenta la bóveda plantar”, cosa que también puede contribuir a aliviar el dolor en las mujeres, quienes por utilizar constantemente zapatos de taco alto, aplanan sus pies en la parte anterior al recibir todo el peso del cuerpo en esa zona.

 

Caminar sobre la arena no sólo trae beneficios para el cuerpo físico. También se menciona que estos granitos funcionan como un verdadero exfoliante natural, que junto al golpeteo del mar sobre pies y piernas, provocan un sutil masaje que relaja y activa la circulación linfática y venosa.

 

También se suman a las ganancias que se pueden obtener haciendo ejercicio sobre superficies arenosas, el fortalecimiento de la musculatura y tendones, beneficio que según Juan Luis Campusano se logra “a niveles altos”, pues se trabaja “una buena tensión dinámica”.

Además, destaca el trabajo de la potencia muscular, la que el profesional compara con el trabajo de los futbolistas brasileños, quienes al entrenar en arena, “generan una potencia increíble”, asevera.

 
Trabajar en la arena es mucho más arduo
 

La sensación que provoca ejercitar sobre la arena es de mucho más esfuerzo que en superficies planas. Además, para Juan Luis Campusano, “prepara el cuerpo ante situaciones inesperadas, algo así como correcciones de último minuto”.

Para ejemplificar esta aseveración, el profesor de educación física dice que si en la arena “hay una depresión, inmediatamente acomodas el pie. Eso lo hace el sistema nervioso en forma innata”, explica.

De esta forma, practicar deportes como el voleibol playa, jugar a las paletas o trotar, “aumenta la tensión dinámica tanto en el músculo como en los tendones. Además trabaja muy bien a nivel de articulaciones porque como no hay impacto, van amoldándose a la situación”, cuenta.

 
     

En cuanto a lesiones, Campusano comenta que en algunas personas, el hecho de correr por la arena dura – la que está húmeda – significa terminar con dolor de caderas, pues en esa parte de la playa se forma un cierto declive que impide que ambas piernas corran uniformes. “Lo ideal es correr en la parte más plana y más seca, lo que aportará una carga mayor. También se puede correr en el mar, bajo una cierta cantidad de agua. Eso también ofrece una situación un poco más cómoda”, recomienda.

Si se habla de lesiones propiamente tal, el profesional no encuentra mayores contratiempos, pero sí reconoce que en personas con problemas anteriores, por ejemplo, con debilidad en los tendones de Aquiles, habría ciertas contraindicaciones al realizar este tipo de movimientos.

No sucedería así en quienes se estén recuperando de alguna lesión, donde pueden utilizar este espacio como lugar de fortalecimiento. “Eso sí, no utilizarlo en forma exagerada. Todo está en encontrar un equilibrio donde no se pase al sobre entrenamiento ni tampoco a la actividad bajo las condiciones que tiene cada uno”, sentencia.

Otro ejercicio destacado por Juan Luis Campusano son los piques en arena. Indicados sobre todo para los corredores, ya que implica un muy buen entrenamiento de resistencia para aumentar la potencia muscular, situación que después será de suma importancia para aplicar sobre la pista atlética, donde se requerirá de todas las cualidades motrices de la actividad deportiva: fuerza, resistencia, velocidad, flexibilidad, etcétera.

 

Entre los cuidados que debe tener la persona que quiera ejercitarse en la playa están la aplicación de un protector solar adecuado, utilizar la ropa correcta, tener precaución con los elementos que se encuentran sobre la arena (trozos de vidrios, latas, conchas, etcétera), entre otros.

 

Para ejercitar en conjunto piernas, columna, cintura y el tren superior, jugar a las paletas es una muy buena alternativa. “Juegas un partido de paletas en la playa y al otro día te van a doler las piernas como si hubieras subido un cerro”, comenta y añade que incluso se estará trabajando la parte abdominal, aunque en esta última no habrá mayor incidencia.

La típica pichanga playera también requerirá de un gran esfuerzo por parte de sus jugadores, “al moverte en la arena, la disposición psicomotriz cambia completamente con respecto a una superficie un poco más dura”, asegura Campusano y continúa mencionando que el trabajo que se realiza en este tipo de juego, “es agotador. El gasto energético es muy grande”.

Por último, el entrenador sostiene la idea de que ejercitar sobre la arena es una actividad que hay que disfrutar. “Sin lugar a dudas, el trabajo sobre esta superficie es beneficioso, pero hay que tener cuidado con las lesiones previas y con los artefactos que se pueden encontrar al pisar. Si está dentro de las posibilidades el hacer actividad en esa superficie, hay que aprovecharla”, concluye.

 
 
Punto Vital Enero 2009 ©
 
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