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Ejercicios físicos para armonizarse “por dentro”
 
Dao Yin, medicina en movimiento
Desde la antigua China, estos ejercicios que se acompañan con meditación, tienen múltiples beneficios siendo el más importante, la regulación energética de la persona. La idea de sentir el cuerpo como una unidad es fundamental, dicen, para encontrar la salud.
 
Carla González C.
 

Inserto dentro del sistema taoísta de la salud, el Dao Yin es una de las prácticas más antiguas dentro de la antigua China. Su principal objetivo es incrementar la salud física y mental a través de la ejecución de ejercicios (también de meditación) que consisten básicamente en “dirigir y estirar”.

Según cuentan en el sitio web de la Asociación Española Tai-Chi Xin Yi, durante la década de los setenta se encontró a través de excavaciones, “un rollo de seda en el que se representan 40 figuras del cuerpo humano en diferentes posturas, muchas de ellas imitando los movimientos de los animales”.

Luego de algunos estudios, relatan, “se llegó a la conclusión de que estas figuras estaban realizando una tabla de ejercicios gimnásticos, lo que da muestras de la experiencia acumulada durante siglos por parte del pueblo chino y su interés en la lucha contra la enfermedad”.
 

“El Dao Yin es una de las formas de ejercicios más variadas y antiguas de la historia china. Su objetivo principal es restaurar los flujos naturales de energías internas, abriendo y fortaleciendo el cuerpo, equilibrando los sistemas internos y ordenando la energía. Esto lo hace a través de ejercicios acostados, sentados y de pie y con movimientos suaves, lentos y fluidos” (Centro de Artes y Estudios Taoístas).

El instructor de Dao Yin y director del Centro de Artes y Estudios Taoístas, Miguel Sabaj, cuenta que como práctica, esta disciplina que en términos literales significa conducción energética, fue “desarrollada en la antigua China, la China chamánica y prehistórica, cuyos  registros documentados de sus prácticas comienzan a verse desde el siglo III de nuestra era”, aun cuando se piensa que es mucho más el tiempo en que se lleva practicando.

Es en este desarrollo de la práctica donde Miguel cuenta que el Dao Yin es concebido por los antiguos como una regulación energética que va muy de la mano con la alimentación, el ayuno y el ejercicio físico, trabajando siempre en el equilibrio del cuerpo, considerando éste como una unidad.

Por su parte, la también instructora Vilma Petris, afirma que entre los beneficios que tiene el Dao Yin a nivel físico está la “liberación de bloqueos gruesos que provocan el estancamiento de la energía, lo que permite sentir la unidad de todo el cuerpo, tanto que uno comienza a descubrir partes de su anatomía” que antes por esta falta de conexión, no se tenía conciencia de ellas.

Pero como se trata de una disciplina completa, Vilma menciona que a nivel emocional también es posible encontrar múltiples beneficios. Uno de ellos es “el desbloqueo de las emociones y también la regulación de ellas; con la práctica éstas se comienzan a estabilizar y eso provoca un cambio en la visión de las cosas”.

La idea fundamental – dice Miguel Sabaj – es comprender que prácticas como el Dao Yin “están abocadas a eliminar los condicionamientos kármicos, es decir, todo aquello que altere la naturalidad en el ser humano” y dentro de ello podemos encontrar la herencia de los padres, el periodo gestacional y la historia de la persona (educación, desarrollo en el trabajo, entorno donde vive, etcétera).

Entonces, continúa, “la idea es que a través de la práctica no se borren, pero sí se limpien de alguna manera los registros indeseables de estas etapas. En ese sentido, el Dao Yin está dentro de este contexto donde también se incluyen disciplinas como el Tai Chi y el Chi Kung”.

En ese sentido, para el instructor una de las cosas más importantes es no preguntarse por los beneficios que tienen en general estos ejercicios, sino al contrario, dice que todo dependerá del estado en el que se encuentre la persona.

Con esto, dice que lo mejor es invertir la pregunta y en vez de decir: “¿me sirve esta técnica?, preguntarse, ¿cuánto estoy dispuesto a cambiar para que esta técnica realmente funcione?”.

Muy bueno para las mujeres

Vilma Petris asegura que el Dao Yin “es muy bueno para las mujeres y para los hombres con un grado de sensibilidad más sutil”, esto pues en los practicantes se va haciendo propio “un proceso de poder   lograr estados más quietos”.

Es por eso que la instructora afirma que quienes deseen iniciar la práctica de esta disciplina, pero que se caracterizan por ser personas inquietas e hiperactivas, es mejor probar con otras actividades como el Chi Kung o el Tai Chi para luego poder incursionar en estos ejercicios milenarios. “Sólo hasta que esa hiper movilidad se estabilice un poco”, recomienda.

Otra de las características de esta disciplina es la esencia por la cual trabaja. Así, a diferencia del Chi Kung – que trabaja directamente sobre el chi, es decir, potencia y eleva la energía – el Dao Yin refuerza el fluir natural de la energía, sin acrecentarla para poder así preparar un trabajo más profundo y relacionado directamente con la meditación.
 

En cuanto a los ejercicios, Vilma Petris cuenta que debido a la vida acelerada que llevamos sobre todo en ciudades como Santiago, esta práctica requiere que en un inicio se incluyan movimientos que permitan aquietar el cuerpo y por ende, también la mente y las emociones.

Así, explica que “hay que preparar el camino” y eso significa, el desarrollo físico a través de una etapa llamada “apertura del cuerpo” que consiste en permitir a través de movimientos corporales (no posturas) divididos en series, que éste fluya y deje fluir y para eso, es necesario destrabar para permitir la mayor movilidad del chi (energía vital),  cambio que en una segunda etapa se hará más profundamente a nivel de órganos y respiración.

Así, dice Vilma, se va consiguiendo la quietud a nivel físico al contrario de lo que sucede por dentro, donde asegura, se logra una naturalidad y un flujo energético mayor.

“Los movimientos del cuerpo apuntan a objetivos específicos, por ejemplo abrir las articulaciones, trabajar sobre los órganos internos, la apertura de los canales mayores, los meridianos, entre otros”, dice.

Con esto, la instructora comenta que “el cuerpo comienza a respirar, a soltarse y la persona empieza a estar más serena y por ende, se logra mayor flexibilidad”. Lo anterior, subraya, no es parecido a lo que hacen otras técnicas como el yoga o el pilates, sino más bien trabaja sobre “la apertura, la que se logra conservando la energía y no expandiéndola, entonces puedo lograr más movimiento en mis articulaciones y lograr soltar más mi cuerpo, pero sin perder nunca mi energía”, explica.

En esta misma línea, dice que “cada vez se va sintiendo que se tiene más energía, se está más tranquilo y uno se siente más cómodo en uno mismo. Es como un volver a amigarse con el cuerpo y ya no entenderlo como una máquina con la cual trabajo”, sostiene.

Un estilo de vida

Miguel Sabaj asegura que el Dao Yin está diseñado de tal forma, que puede ser practicado por todas las personas. Al respecto cuenta que es una disciplina muy sencilla donde no se requieren de grandes habilidades corporales y por lo tanto dice que la única traba que pudiera interponerse entre esta técnica y la persona es la que pone cada uno con el exceso de ansiedad.

De esta manera, afirma que estos movimientos vienen de alguna manera a poner a prueba la persistencia de los practicantes, quienes no sólo deben quedarse con lo que aprenden a través de un instructor, sino que hacer de todos los ejercicios, un estilo de vida que de a poco – asegura – se irá irradiando naturalmente hacia otros aspectos de la vida, como la alimentación, la calidad del sueño y los hábitos cotidianos.

Algunos maestros practicando el Dao Yin

 
Punto Vital Marzo 2012 ©
 
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