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Mayor respeto y mejor infraestructura vial son peticiones que hoy hacen los ciclistas
 
Tu salud y la chancha
La instauración de organizaciones ciudadanas, creación de ciclovías y de algunas normas que rigen a quienes andan sobre dos ruedas, son algunos de los puntos que indican el aumento en el interés de los santiaguinos por ocupar la bicicleta como un medio de transporte.
 
Carla González C.
 

Todos los días podemos ver a muchas personas transportándose en bicicleta. Desde muy temprano, hombres de traje y corbata y, en menor medida, algunas mujeres de falda y maquillaje, pedalean raudos hacia sus trabajos sorteando muchas veces a automovilistas con el ceño fruncido que esperan impacientes a que el semáforo dé la anhelada luz verde.

Mientras en algunos países de Europa y Asia, el uso de la bici ya ni siquiera es tema porque se trata de una realidad cotidiana y hasta respetada, en Chile se hacen esfuerzos permanentes para que los ciclistas tengan un lugar dentro del parque automotriz, el que al parecer, es el que recibe más atención actualmente.

Algunos logros como la creación de ciclovías y los circuitos que por ahora unen algunas comunas de la capital parecen no ser suficientes en una verdadera selva de cemento, donde los accidentes y los improperios llueven en todas las estaciones del año. Hoy, los ciclistas urbanos – quienes también hacen un mea culpa de algunas falencias – tienen en este caso el manubrio en sus manos y están decididos a manifestar sus derechos en la vía.

Punto Vital conversó con Claudio Olivares Medina, periodista y vocero de uno de los movimientos ciudadanos con mayor presencia en la capital en el tema del uso de la bicicleta. Arriba’e la Chancha nació en 2001 con el objetivo de “fomentar y orientar a las personas en el uso de la bicicleta como medio de transporte en la ciudad” (www.arribaelachancha.cl).

La falta de experiencia de los nuevos ciclistas y la ‘mala relación’ entre estos y los dueños de autos y locomoción colectiva son una de las mayores preocupaciones de las organizaciones, quienes ven en la chancha una solución a muchos problemas que van desde el cuidado del medio ambiente hasta el combate al sedentarismo y la mala calidad de vida.

¿Cómo ves la evolución de este tipo de movimientos?
Agrupando todas las organizaciones de ciclismo urbano que existen en Santiago y en contraste a 2001, año en que nacimos como Arriba’e la Chancha, efectivamente hay muchos más grupos organizados, hay más gente que tomó la responsabilidad y se ha unido para lograr mejores condiciones de circulación y de seguridad para la gente que se moviliza en bicicleta. El Estado en ese sentido, debería garantizar la seguridad de toda la gente que se mueve en la calle y hoy lo hace pensando en el automóvil.

¿Existen cambios positivos con respecto a la creación de ciclovías?
A nivel político y de la infraestructura que se entrega hoy, consideramos que es tremendamente deficiente. Por un lado se privilegia mucho el uso del automóvil particular, de hecho, en 2002 se aprobó la iniciativa de aumentar las velocidades máximas lo que en ciudades es un tema, ya que se desconocieron las advertencias que hizo Conaset (Comisión Nacional de Seguridad de Tránsito) con respecto a esta ley.

La creación de las ciclovías son un caso patético en cuanto a la infraestructura, son completamente segregadas donde el ciclista va por la vereda oculto entre los árboles y los jardines y así el viaje se vuelve ingrato. Si quieren promover realmente el uso de la bicicleta, este tipo de medidas no lo está haciendo.

 

¿Cómo tendría que ser entonces una ciclovía decente?
Como organización trabajamos sobre dos líneas. Por un lado, planteamos que las vías efectivamente sean para todos y eso significa tomar medidas de calmado de tráfico, es decir, de disminución en las velocidades máximas. Además queremos que se contemple al ciclista en las pistas y que tenga mayor protección de la ley.

Necesitamos que se haga una segregación, o sea, que se le quite un poco de espacio a las pistas y que quede visualmente demarcado el paso para las bicicletas.

Así, los ciclistas irán en la calle como vehículo y no arriba de la vereda y escondidos entre los matorrales. Con esto el automovilista nos verá y sabrá que vamos con ellos participando juntos. Esto nos permitirá adelantar acciones y por lo tanto tomaremos medidas que impidan algún tipo de accidente.

 
     

Para Olivares, la ciclovía mejor implementada actualmente es la de Isabel La Católica que comprende desde la continuación de Pocuro (después de Tobalaba) hasta Américo Vespucio. Si bien esta vía está segregada con bloques de goma, utiliza la calzada para su funcionamiento. “Lo principal de esta ciclovía es que además de ser segregada está pintada de otro color, tiene semáforos especiales para las bicicletas y son aproximadamente doce cuadras en las que vamos junto a los autos. Es impecable.”, agrega el periodista.

¿Y la peor implementada?
La de Ñuñoa: Pedro de Valdivia, Dublé Almeyda, Simón Bolívar, Doctor Johow. Son un desastre, hay árboles y postes en medio del camino, hay momentos en que la ciclovía desparece y luego vuelve a aparecer. Lo peor de todo es que cuando hay ciclovías así, los automovilistas – que ya se sienten con todo el derecho de usar la calle – lo menos que hacen es gritarte y hasta pueden tirarte el auto encima.

 
La Bici: prevención natural
 

Un reencuentro casi romántico surgió entre muchos capitalinos y sus bicicletas luego de la puesta en marcha del Transantiago. Sacarla de su adelantada jubilación en los hogares para hacerla partícipe del diario vivir hizo que muchos decidieran adoptarla como su medio de transporte, una necesidad casi imperiosa en la que el cuerpo sin duda es el más agradecido.

Según el último informe nacional de la Comisión Nacional de Seguridad de Tránsito durante el año 2006, 4.362 bicicletas estuvieron involucradas en accidentes de tránsito, de los cuales se registraron (en forma estimativa) 154 fallecidos y 4.510 lesionados de diversa consideración.

 
     

A pesar de esto, la Conaset llama de todas formas a promover el uso de este medio de transporte y entre los motivos principales de este llamado está la mejoría de las condiciones medioambientales, reducir la tasa de accidentabilidad y la mejora en la salud de los usuarios, ésta última es avalada por cifras alarmantes como el 90% de sedentarismo que sufre actualmente la población.

Si bien los miembros de Arriba’e la Chancha no poseen un anexo dedicado al ámbito de la salud y los beneficios que trae el uso de la bici, comentan en forma periódica en el sitio web habilitado por este movimiento acerca de todas las consecuencias positivas de transportarse como ciclista.

“Los beneficios están orientados al desarrollo en la producción de endorfinas, libera tensiones y estrés, aumenta la capacidad cardiovascular y respiratoria y por lo tanto baja el riesgo de sufrir de algún infarto. Además se ha comprobado que el rendimiento en el trabajo es mucho mayor y en Estados Unidos el hecho de que una persona mencione en su currículum que hace deporte es súper bien valorado al momento de contratar”, afirma Olivares.

Y claro, hay muchos informes creados por especialistas que se refieren a lo positivo de estos velocípedos en cuanto a la salud se refiere. En España, por ejemplo, se realizó el estudio “Salud y Bicicleta”, el que pretende dar a conocer en diversos artículos los efectos positivos que trae la chancha a nuestro organismo.

El primero de ellos habla de lo beneficioso que es para nuestras articulaciones. La ventaja la entrega el sillín, pues es entre el setenta u ochenta por ciento del total del peso del cuerpo, amortiguado por esta estructura. “Quienes protegen sus articulaciones montando en bicicleta regularmente, previenen con ello el riesgo de enfermar de artrosis y también se aseguran de que andar y correr no suponga un problema con el paso del tiempo”, menciona el estudio.

Otro favor que nos hace la bici es la prevención del dolor de espalda. Aquella postura inclinada hacia delante hace que el torso se estabilice y los movimientos de piernas fortalezcan la zona lumbar, previniendo la aparición de hernia discal.

Por último se hace referencia a la práctica del ciclismo como un favor a nuestro sistema inmunológico. Ya lo decía Olivares, al pedalear y hacer con esto un ejercicio físico, el cuerpo aumenta la secreción de endorfinas y por lo tanto, se crea una situación de bienestar.

 
 
Punto Vital Febrero 2008 ©
 
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