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Una tendencia que invita a sacarse las zapatillas
 
Barefoot Runner, el goce de correr descalzos
Hoy, ser un runner está de moda y por ende el mercado del calzado deportivo sorprende cada día con nuevos modelos y sorprendente tecnología. Por eso, pensar en correr por las calles sin zapatillas parece una locura, que hasta ahora sólo unos pocos están dispuestos a adoptar como un estilo de vida.
 
Carla González C.

“Porque fortalece los músculos de los pies, se es libre de lesiones gracias a la adecuada mecánica que adopta el cuerpo, porque aumenta la percepción sensorial (además, correr es un placer) y porque se puede correr más fácil y rápido y permanecer libre de lesiones de por vida”.

Así responde a la pregunta “¿Por qué correr o caminar descalzo?” Barefoot Runner, uno de los sitios web que instruye a quienes se interesan por esta verdadera tendencia que cada día gana más adeptos, al menos en Estados Unidos y Europa.

Llamados los “herejes del running”, quienes practican el Barefoot Runner, se caracterizan por trotar y correr por las calles u otras superficies ya sea con sus pies desnudos como con un calzado minimalista (vibram fivefingers o zero drop), algo así como un guante que sólo cumpliría con la función de proteger al corredor de cortes o heridas a causa de piedras u otros elementos y no – tal como lo hacen las zapatillas convencionales – intentar cambiar su pisada.
 
“Born to Run” es un texto escrito por Chris MacDougall, también conocido como “el profeta” del Barefoot Runner. El libro es un verdadero manifiesto acerca de cómo cambió la vida de este hombre al comenzar a correr descalzo. “Adjudicar la epidemia de lesiones a unas grandes y malas zapatillas parece muy fácil, pero está bien, porque hay mucho de qué culparlas”, dice el autor.

El licenciado en ciencias de la actividad física, mención saludy personal trainer de MEDS, Daniel Casanova, cuenta que el Barefoot Runner nació hace aproximadamente 30 años atrás, convirtiéndose “en una tendencia que se practica bastante a pesar de lo poco que se conoce”.

A pesar de considerarse una práctica extraña, poco convencional e incluso algo hippie, el entrenador cuenta que quienes se adhieren a este verdadero estilo de vida “no corren por cualquier lugar, sino que eligen bien la superficie por donde hacerlo y su preferencia es el asfalto por sobre por ejemplo, la arena, donde hay una mayor sobrecarga”.
 
Descalzo se corre mejor

Entre los principales beneficios que se observan al correr sin calzado alguno están desde una mejor pisada hasta el desvanecimiento de toda lesión característica en los runners, es decir, problemas como la periostitis, la fascitis plantar, la tendinopatía aquiliana y los dolores en la espalda, articulaciones, caderas, aductores, etcétera.

Para Daniel Casanova esto es cierto y reconoce que entre las mayores virtudes del Barefoot Runner están, en el aspecto mecánico, “el fortalecimiento del arco plantar y reducción en el impacto en las articulaciones, generalmente en el tendón aquiliano, rodillas y caderas, esto porque la pisada se genera mucho más cerca del centro de gravedad, en este caso, el suelo”.
 

Entonces, agrega, “la superficie del metatarso más una mayor frecuencia hacen que disminuya las lesiones”, al contrario de lo que piensan aquellos que se manifiestan detractores de esta práctica, quienes aseguran que además de las heridas o cortes que pueden producirse por correr descalzo, pueden haber muchos más problemas que usando zapatillas.

En cuanto a la forma de correr, el profesional de MEDS dice que no se trata de “lanzarse a correr”, sino que hay toda una técnica para hacerlo. “Aquí los pasos son más cortos, más cerca del cuerpo y cuando el pie aborda la superficie lo hace con el metatarso y no con el talón, como se hace tradicionalmente. Esto permite entre otras cosas, un menor gasto muscular”, menciona.

Además del aspecto deportivo, el Barefoot Runner también posee una filosofía que lo acerca bastante hacia lo ecológico y el contacto con nuestro entorno, entonces tiene que ver mucho con la conexión entre la persona y la naturaleza, es decir, con el sentirse parte de todo lo que nos rodea.

Tal como expresa Daniel, “el ser humano está diseñado para correr y desde tiempos inmemorables que el hombre lo ha hecho (antes por supervivencia, ahora por deporte) y por eso pensar en continuar corriendo descalzos, no es ninguna una locura”.

Los que están en contra

A comienzos de los ’70, el entrenador neozelandés y responsable de la masificación del running, Arthut Lydiard, “regresó a su país inspirado para experimentar con el sartén de su casa y crear la primera zapatilla de trote de Nike. Lydiard se aterraba de sólo pensarlo: pensaba que una zapatilla como esa sólo iba a provocar lesiones y una mala técnica”.

Para Daniel Casanova, el más grande detractor del Barefoot Runner no es ni más ni menos que el negocio de las zapatillas. Según cuenta, “para los que recomiendan el running tradicional y con todos los implementos tecnológicos que esto implica, los que corren sin zapatillas son un grupo aparte e incluso mal visto por lo raro que resulta verlos corriendo descalzos por la ciudad”.

Por otro lado, cuenta que los corredores descalzos hacen una fuerte crítica hacia los fabricantes de calzado deportivo, pues dicen que este tipo de zapato – al igual que muchos otros – “inhiben los receptores naturales de los pies” y han ido de a poco dañando esta parte del cuerpo, y en el caso de los runners, estaría afectando de manera importante no sólo la forma de desplazarse, sino que también la salud.

Al respecto, Daniel menciona que esto “tiene que ver con todo el mecanismo sensorial de adaptación de la pisada, la que se ha ido anulando a medida que va surgiendo la tecnología para el confort de la persona”.

Entonces, agrega, “está la disyuntiva entre quienes dicen que mientras mejor es la zapatilla, mejor será el trote y quienes dicen todo lo contrario. La evidencia al respecto aún no está clara a pesar de que actualmente, la Universidad de Harvard tiene una unidad especializada en el barefoot, sin duda una institución prestigiosa a cargo de este tema”.

Las investigaciones que está realizando esta casa de estudios, cuenta el entrenador, “se basan en análisis cinemáticos del correr, en este caso, en keniatas”, deportistas más habituados a esta tendencia al igual que otros africanos. El único caso que en este sentido se ha registrado a nivel profesional es el de Abebe Bikila, etíope que ganó la maratón en las Olimpíadas de Roma 1960, corriendo totalmente descalzo.
 
Punto Vital Agosto 2012 ©
 
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