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El reencuentro con la femineidad es una de las cualidades de este baile
 
Danza árabe: expresión femenina
Mover las caderas al ritmo de las melodías del Medio Oriente es sin duda muy atractivo. La llamada “danza del vientre” no sólo permite desarrollar capacidades artísticas y físicas, sino también – y quizás en mayor medida – contribuye en el reencuentro de la mujer con una femineidad muchas veces opacada por el día a día.
 
Carla González C.
 

Danza del vientre, bellydance y danza de los siete velos, son algunos de los nombres con los cuales se conoce a la danza árabe, baile venido desde el Medio Oriente y que cada día cautiva a más chilenas, quienes por diversos motivos se acercan a ella para practicarla y empaparse de todos sus beneficios.

Desde muy pequeñas – a partir de los siete años aproximadamente – las niñas ya están ingresando a las clases que se imparten a lo largo del país y con los años, pueden ir perfeccionándose hasta incluso llegar a ser profesoras de esta danza, forma ciento por ciento femenina de expresión.

De esta manera, la sensualidad, la autoestima, capacidades motrices y emocionales salen a flote entre velos música e historia, ésa que trajeron las familias de inmigrantes que llegaron a Chile hace ya muchísimos años atrás.

Así lo cuenta Nur (Taryn Coopman), profesora de classic bellydance, quien menciona que la llegada de la danza árabe, primero, se forjó desde la forma de expresión femenina que se desarrolla dentro de los núcleos familiares, instancias que hasta nuestros días se cultiva como una tradición.

Incluso la bailarina hace memoria y recuerda a quien se le considera como pionera de este baile en nuestro país. “La primera bailarina de danza árabe en Chile es Teresa Saba (chilena descendiente de palestinos). Ella fue quien partió aquí con una escuela y un estilo propio”, todo esto ya hace unos treinta años atrás, cuenta.

Para Nur, la principal característica de la danza del vientre tiene relación principalmente con los movimientos de cadera, los que si bien ahora tienen toda una técnica detrás, en un comienzo carecían tanto de ella como de una coreografía que los sustentara. “Eran movimientos libres de mujeres que quieren expresar su femineidad y sensualidad”, acota.

 

Si bien la danza árabe “nace” para las mujeres, los hombres también pueden incorporarse en algunas coreografías, las que tienen la mayoría de las veces, relación con los bailes del folclore del Medio Oriente. Hoy, aquellos varones que practican lo hacen para ser maestros y enseñar la técnica.

 

Desde la antigüedad hasta hoy, las bailarinas de esta danza del Medio Oriente no sólo utilizan su cuerpo para dar forma a las coreografías, sino que además se acompañan de algunos accesorios. Algunos de ellos en palabras de la bailarina son los velos, crótalos (especie de pequeñas castañuelas de bronce), sables (que al ser llevados sobre la cabeza ayudan a potenciar el equilibrio), candelabros, bastones, entre otros.

En palabras de la bailarina, el tiempo ha permitido que la danza árabe se vaya puliendo cada vez más, profesionalizándose y dándose a conocer como una disciplina seria que podría ser incluso incorporada dentro del concepto “danza” junto a otras como el baile clásico. “Tenemos técnica, estudios, nos perfeccionamos con connotados bailarines extranjeros. Hay mucha vida cultural en esta danza”, explica.

 
Beneficios en cuerpo y emoción
 

No sólo el cuerpo se ve beneficiado con los movimientos que trae consigo la danza árabe. La mente y las emociones también pueden verse afectadas de manera positiva con este baile y de hecho se menciona que quienes se acercan a practicarlo lo hacen justamente para lograr lo segundo por sobre lo primero.

Es lo que de alguna manera expresa Seyyal (Karina Maulén), bailarina profesional de bellydance quien afirma que a corto plazo, la danza árabe ya puede ser percibida por quienes la practican como un cúmulo de buenos resultados, los que por supuesto serán consecuencia de un trabajo consciente, disciplinado y constante.

 
     

Como docente de esta danza, Seyyal menciona que algunas de las ganancias que se obtienen de este baile – practicado al menos dos o tres veces por semana – son la corrección de la postura, fortalecimiento del vientre y la cintura, endurecimiento de caderas y glúteos, tonificación y desarrollo de las piernas, trabajo de la disociación del cuerpo, potenciación de la coordinación motora, el ritmo y el equilibrio; permite un mejor conocimiento del propio cuerpo, libera de tensiones, ayuda a mejorar la memoria, entre muchos otros.

 

Para Seyyal, las mujeres que recién se inician en la danza árabe lo hacen por entretención, para aliviarse del estrés y para perder peso. Por otro lado, cuenta que hay otras que quieren profesionalizarse y dedicarse por completo a esta sensual danza.

 

“Es un gran mundo”, menciona la bailarina quien también asegura que las mujeres se ven favorecidas además en el tema de la vergüenza que muchas sienten por su cuerpo. “Esta danza hace que te mires al espejo sin complejos y empieces a mover en forma elegante aquellas partes que, por decirlo de alguna forma, sólo mueves en la intimidad”, menciona.

Por otro lado asegura que ésta es una disciplina que genera alegría y bienestar; “está hecha primero para las mujeres, para agradarnos a nosotras mismas”. Además, recalca que los cambios importantes del cuerpo pueden apreciarse al año de práctica, es ahí donde “dominas y controlas tu cuerpo, entiendes académicamente cada paso que das y ya eres una bailarina”, manifiesta.

Uno de los temas importantes es saber que aunque la danza del vientre no es una actividad netamente aeróbica, sí puede lograrse una disminución en el peso corporal. “Ya al mes puedes ver cambios en ese sentido, pues estás moviendo partes de tu cuerpo que nunca mueves”, sentencia y agrega que la baja de peso tiene que ver más con la disminución de grasa, ya que aquí se trabaja muscularmente.

Nur en tanto agrega que otras de las actividades que se suman en esta práctica son el precalentamiento, el que evitará lesiones sobre todo en el área de la espalda. La idea es elongar cinco minutos antes de comenzar a bailar y al finalizar la clase, realizar durante otros cinco minutos, por ejemplo, abdominales.

Como se trata de una actividad física, las profesoras recomiendan que antes de practicarla se consulte a un médico, esto por posibles padecimientos que se contrapongan a un desarrollo normal de este atractivo baile.

 
 
Punto Vital Diciembre 2009 ©
 
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