Para el profesional la crisis provocada a causa de la infidelidad es totalmente recuperable y afirma que la angustia, los reproches y la decepción que en un principio se manifiestan como sentimientos en “el engañado” versus la “victimización” del infiel, pueden transformarse para dar paso a una nueva relación.
De esta manera, comenta que la terapia se basa en primer lugar en “concentrarse en el dolor de la persona a la que se ha traicionado”, entregando apoyo y contención con el fin de lograr la sanación de esa persona que la gran mayoría de las veces – incluso por ese motivo decide pedir ayuda – se encuentra en estado depresivo. Al infiel en tanto, se le pide paciencia.
Lo importante, subraya Patricio es entender que la infidelidad – tal como en un tsunami – devasta la relación y a pesar de que es totalmente posible reconstruir, la idea es “no hacerlo de la misma manera o en el mismo lugar”.
Por eso, asegura que “no debe haber perdón, porque cuando lo hay el que perdona se coloca por sobre el otro”. Lo que debe haber, recalca, es un entendimiento acerca de qué es lo que pasó. “Tampoco debe haber olvido, además ¡quién va a olvidarse de una cosa así!”, enfatiza.
Según cuenta el psicoterapeuta, el tema es complejo y al respecto afirma que hay tan poca conexión en algunas parejas que recién después de una infidelidad (y de haberla superado), “conversan acerca de ellos, se dan cuenta de que se aman, algunas mujeres por primera vez sienten un orgasmo y en algunos hombres despierta el deseo sexual por su esposa”. |