Ir acorde a la vanguardia y tener a la mano la última tecnología es un sueño que quizás todo empresario quisiera hacer realidad. Sin embargo, hay quienes no tienen entre sus anhelos obtener este tipo de adelantos, sino más bien prefieren ir por la vía de la conexión entre las personas, donde el trabajo vaya más allá del que se realiza en la superficie – en este caso – de la piel.
Una de esas personas es Miriam Orellana, cosmetóloga profesional quien entrega sus conocimientos hace ya una década y quien asegura que es mucho mejor – y de hecho lo considera como su apuesta – trabajar con la cosmetología en forma tradicional, a pesar claro que cuenta también con aparatos nuevos, en los cuáles sólo se invierte si han dado buenos resultados. “Nosotros trabajamos desde la salud”, asegura Miriam, quien además afirma que tanto las máquinas que utilizan como los profesionales que trabajan en el centro no sólo se desempeñan sabiendo que crean un impacto en la superficie del cuerpo, “eso es hacer mal el trabajo”, dice, sino que además realizan una labor en el aspecto interno del cliente, donde incluso es tocada la fibra de la emoción. |