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Renunciar a un tratamiento médico es válido
 

El paciente con cancer tiene derecho a elegir

Así como hay personas que al ser diagnosticadas con enfermedades como el cáncer no dudan ni un segundo en someterse a todo procedimiento médico disponible, hay un número importante de pacientes que renuncian a lo tradicional para volcarse hacia las terapias complementarias y tratamientos paliativos.
 
Carla González C.

Para María Eugenia Darrigrande (57) todo comenzó con el diagnóstico de cáncer de colon en noviembre de 2005. Se trataba de un tumor pequeño, por lo que operarla quirúrgicamente parecía la mejor opción para poder sanar.

Dos años después, cuenta, “me encontraron metástasis en los pulmones y ese año me hicieron quimioterapia y se supone que nuevamente había quedado bien”. Sin embargo, el tratamiento no dio resultado y en 2009 nuevamente los médicos encontraron metástasis, esta vez en pulmones y en las glándulas suprarrenales.

Luego de ese diagnóstico, María Eugenia volvió a la quimioterapia, pero no completó las ocho sesiones que tenían contempladas, pues los efectos secundarios hicieron que desertara de esta posibilidad. “Ya no tenían nada más que ofrecerme”, dice.

Para ella, la opción de la quimioterapia fue la única que en ese tiempo tuvo a mano porque no conocía ningún otro tratamiento que pudiera ayudarla a superar el cáncer. Luego de los resultados y principalmente de los efectos secundarios asegura que nunca hubiese pensado en someterse a ella, aunque confiesa “que cuando a uno le dicen que está enferma, sólo se deja llevar”.

Luego de esta negativa experiencia, tomó la decisión de dejar atrás la quimioterapia para tratarse con medicina biológica, la que según comenta le ha traído muy buenos resultados, pasando de una suerte de invalidez debido a los malestares provocados por la “quimio” a la independencia y a la rutina diaria, realizada sin ningún tipo de problema.

Lo mejor es pensar con la cabeza fría

Ignacia del Río, psicóloga de la Unidad de Cuidados Paliativos de Red Salud UC, menciona que al momento de que una persona es diagnosticada con cáncer “aparecen de golpe un sinnúmero de temores y preocupaciones relacionadas con la enfermedad y las consecuencias de la misma”.

En ese sentido afirma que “la persona se pregunta acerca de la posibilidad de la curación o la muerte, se inquieta frente a la perspectiva de una enfermedad que generalmente es vivenciada como impactante y dolorosa, se cuestiona acerca de la carga y sufrimiento que pueda suponer para su red de apoyo, surge el miedo a perder la capacidad para continuar realizando las actividades cotidianas, a tener que depender de otros, a los costos económicos, a la pérdida de control, al dolor y otros síntomas, entre otros”.

Pese a lo anterior, hay muchos quienes se rehúsan a estos tratamientos prefiriendo los cuidados básicos para no sentir dolor y continuar con sus actividades y con la mejor calidad de vida posible.

 

En ese sentido, dice que existen algunos factores que inciden en la decisión de no tomar un tratamiento, entre ellos “el miedo a los efectos secundarios, la falta de recursos económicos, la presencia de dudas acerca del beneficio real que ellos podrían aportar en relación a sus expectativas, percepción que ha llegado la hora de morir y asociar el tratamiento a una prolongación innecesaria de la vida, las propuestas que ofrece la medicina alternativa, creencias religiosas”, entre otros.

Existe un grupo de personas que rechaza la quimioterapia aun cuando ésta puede serle de gran ayuda. La psicóloga de Red Salud UC dice que “la falta de información acerca del tratamiento o de la enfermedad, falta de comprensión por no poseer las capacidades cognitivas para entender y asimilar la información, presencia de coacción por parte de los familiares, presencia de estados emocionales alterados y una concepción distinta a la tradicional acerca de la vida, salud y enfermedad”, son algunas de las causas de esta objeción.

Para la terapeuta, “el impacto de un diagnóstico de cáncer puede conducir a elevados niveles de ansiedad y depresión”, estados emocionales que según sus palabras “pueden dificultar la comprensión de la información” acerca de la enfermedad.

En esta misma línea agrega que “una persona podría rechazar una quimioterapia con altas probabilidades de curación debido a que se encuentra en un momento emocional complicado” y por ende, afirma que “es probable que tienda a albergar ideas catastróficas e irracionales acerca de la información que logra captar, focalizando su atención en los numerosos mitos y fantasías que existen en relación a la quimioterapia. Otra posibilidad de rechazo puede estar relacionada con otro tipo de convicciones”, menciona.

Con respecto al tratamiento de aquellos pacientes que toman la decisión de rechazar tratamientos como éste, menciona que “la toma de decisiones médicas más que un único momento es un proceso que debe ser acompañado por el médico tratante y su familia. Si una persona rechaza en un primer momento la quimioterapia, será importante que el médico deje la puerta abierta para volver a evaluar la situación cuando el paciente se encuentre más preparado para discutirlo”.

Además, dice que cuando una persona opta por iniciar en forma exclusiva tratamientos alternativos “debiera tener claridad acerca de los beneficios reales que estos tratamientos pueden aportarle de manera que no se generen falsas expectativas”.

Medicina mapuche: ¿cuál es tu propósito en la vida?

La terapeuta especialista en medicina mapuche, Gloria Troncoso, afirma que según esta cosmovisión “el ser humano tiene en su interior una memoria celular guía, la que le indica cuál es el mejor camino a tomar en las situaciones más inverosímiles que se encuentre”.

Por lo tanto, menciona que “cada individuo tiene libre albedrío para escoger qué es lo mejor para él en relación al propósito por el cual está en esta vida. Esto puede verse, por ejemplo a través de dejar que el cuerpo siga con el curso normal de cierta enfermedad”, dice.

Para Gloria, “a veces se pierde el sentido por el cual se vive y en ese aspecto, las emociones gatillan lo que debemos modificar, después de todo uno elige cómo quiere vivir su vida. No olvidemos que nada es al azar”, manifiesta.

 
Punto Vital Diciembre 2013 ©
 
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