Al parecer, el ajetreo diario hace que construyamos una pared que nos separa del resto e incluso de nosotros mismos. Poco tiempo para compartir, indiferencia ante cualquier acontecimiento y cada vez menos empatía, son algunas de las características que se están apoderando del ser humano con mayor fuerza en el presente.
No obstante, aún quedan salidas a las cuales podemos recurrir y que tienen que ver justamente con disciplinas abordadas hace miles de años, pero que sorprendentemente se dejan ver hasta hoy con similar resultado.
La filosofía zen nace a partir de una mezcla de doctrinas provenientes de las culturas hindú y china – quienes le dieron el nombre de Ch’an, traducido como ‘meditación’ – y posteriormente la japonesa, que en el año 1.200 le colocó el nombre con la que la conocemos en la actualidad, convirtiéndose así en una tradición viva hasta hoy.
Víctor León es ingeniero comercial y Menkyo de Shinto Ryu (cuarto grado en la esgrima japonesa). Conocedor de la filosofía zen, comenta que esta doctrina se sustenta en el principio que representa la búsqueda de la liberación, “alcanzar la iluminación al igual que el señor Sidharta Gautama. Su doctrina se sustenta en la búsqueda de las grandes repuestas ante el nacimiento, la enfermedad, la vejez y la muerte”, afirma.
Para este pensamiento, el incluir además el tránsito por la vía del dolor nos traería experiencia y crecimiento, “Buda nos enseñó que la vía del dolor nos traería grandes respuestas. Desde ya los budistas nos hablan de que el dolor no es sufrimiento, sino un vehiculo de conciencia”, enfatiza León.
De esta forma, a través del conocimiento de ésta y otras ‘verdades’ de las cuales Buda habla (la existencia del dolor, su causa, cesación y el noble óctuple sendero, éste último es el que lleva a la extinción del sufrimiento), todos quienes quieran acercarse a la meditación reconocerán la forma recta de acceder a ella.
Según Víctor León, los practicantes del zen buscan, a través del silencio o meditación, el encuentro con su alma. Al reconocerla, podrán encontrar el satori o iluminación, objetivo principal de esta filosofía. “Ahora el zen es un paso más en la búsqueda del silencio, en el ahí y en el ahora. De ahí que su filosofía sea altamente práctica, sin dejar de lado su raíz espiritual”, sentencia. |