Alimentación En Forma Cuerpo y Mente Salud Estética Sexualidad Emprendedores Suscríbase
+ CUERPO Y MENTE

 
 
La forma de sobrellevar la viudez depende del estilo de vida que se tuvo con la pareja

La vida después de la muerte

El fallecimiento de la pareja puede ser una experiencia muy dolorosa y difícil de sobrellevar. Por eso, los especialistas aconsejan pedir ayuda y no alejarse de las relaciones interpersonales, puesto que en ocasiones, rehacer la vida se hace aún más difícil a causa de la culpa y el miedo.
 
Carla González C.

No es posible generalizar el cómo se vive la viudez diciendo que todos aquellos que perdieron a sus cónyuges quedan devastados y sumidos en estados depresivos. Sin embargo, si pensamos en que la relación matrimonial se vivió desde el amor y la complicidad, lo más probable – independiente de la edad en que se viva este proceso – es que la tristeza embargue a quien queda “solo”, impidiéndole en muchos casos salir adelante y rehacer su vida.

Es así como el duelo debe ser vivido y no reprimido, respetando cada una de sus etapas de manera consciente y teniendo siempre en consideración a la persona fallecida. Olvidarla o hacer como que nunca existió no es lo más adecuado para lograr aprender de la pérdida. Por otro lado, mantenerse aferrado a quien murió, puede ser causa de patologías tanto mentales como emocionales y físicas.

Para la directora del Centro Eira, la psicóloga clínica especialista en psicoterapia de pareja, Viviana de la Cruz (www.eira.cl), “los duelos siempre conllevan una crisis o una readecuación de la vida que se llevaba donde la situación de viudez como tal, dependerá mucho del estilo de persona que se ha sido y de las vivencias que se tuvieron con la pareja”.
 
La codependencia emocional es quizás el factor que más le impide a una persona desvincularse de manera sana del cónyuge fallecido.

De esta manera, menciona que en los casos de parejas muy ligadas entre sí y donde uno de los dos depende mucho del otro (económica, emocionalmente, etcétera), “se vive un duelo más traumático”, donde luego de la muerte del cónyuge se ven desprovistos de herramientas a veces básicas para sortear necesidades cotidianas.

Por otro lado, indica que el proceso de viudez se vive de manera distinta en hombres y mujeres, que por cierto son muchas más que los viudos y esto es según los estudios a consecuencia de la mayor esperanza de vida que hay en ellas y por la tendencia a casarse con varones de más edad.

En ese contexto, la psicóloga afirma que “los hombres al perder a sus señoras quedan más desvinculados de su entorno, incluso de sus propios hijos, y eso provoca que el duelo sea aún más difícil. Viven más en soledad”, sostiene.

Por esta razón es que los viudos son quienes tienen más tendencia a caer en estados depresivos y trastornos mentales e incluso se estima que hay mayor número de muertes y suicidios en este género. Las viudas en cambio poseen mayor capacidad de resiliencia y se muestran más capacitadas para vivir la ausencia del marido.

De la negación a la aceptación

Tal como sucede con la muerte de todo ser querido, al momento de fallecer el marido o la mujer de una persona comienza la etapa del duelo, la que según Viviana de la Cruz, debe intentar iniciarse lo antes posible, pues hay quienes reprimen sus sentimientos a tal punto que el proceso se puede llegar a retrasar años, provocando una merma en la calidad de vida de la persona.

En ese sentido, la terapeuta comenta que el duelo tiene varias etapas que hay que vivir profundamente para así poder lograr la aceptación de lo que ocurre de la manera más sana posible.

Estas etapas son la negación del momento que se está viviendo, luego viene la tristeza y después de ella, la ira. Pasando esos periodos, la psicóloga indica que hay una etapa transitoria donde la persona comienza a resignarse con la idea de la pérdida para posteriormente vivir la aceptación como última fase del duelo.
 
 
“Existen personas a las que aparentemente les gusta la soledad, a las que no les importa demasiado pasar una temporada lejos de sus seres queridos, personas que hasta buscan aislarse de los demás (…) a veces nos cuesta trabajo entenderlas, aunque a veces nos gustaría ser como ellas y tener la misma capacidad de disfrutar de la soledad” (Lara Durand, psicóloga miembro de la Sociedad Psicoanalítica de México).
 
La culpa impide avanzar

Si bien los viudos y viudas más jóvenes – por tener entre otras cosas, hijos pequeños, trabajos, actividades y relaciones interpersonales más estables - tienen mayor capacidad de adaptación que los ancianos, quienes se caracterizan por ser más rígidos. En ambos casos, existen algunas trabas que impiden a estas personas salir adelante y por ejemplo, volver a tener una pareja.

Al respecto, Viviana de la Cruz afirma que la culpa y los miedos (sumadas al dolor) son algunas de ellas, además del entorno más cercano que a veces puede juzgar las decisiones que toma el o la viuda. “En familias más sanas entienden mejor la situación e incluso alientan a la persona a salir adelante”, comenta.
 
La capacidad de una persona de sobreponerse a la viudez y construir una nueva relación de pareja según la psicóloga de Eira, “depende de la situación en la que se encontró al momento de llegar a ese estado. Hay personas jóvenes que tienen tremendamente idealizada a su pareja y en ellos es sumamente difícil poder iniciar una nueva relación”, comenta.

Por otro lado, dice que frente al miedo que puede ocasionar el querer conformar una nueva pareja y al mismo tiempo no herir a la familia y el entorno del cónyuge fallecido, juega un papel fundamental “la seguridad y los valores”. En este caso menciona que “si se es tradicionalista, costará más hacer este proceso que si se es más independiente y empoderado”.

En esta misma línea, indica que “en las personas más flexibles es mucho más fácil adaptarse y avanzar. Aquí la rigidez va en contra de las ganas de retomar una nueva vida y eso inevitablemente incidirá en otros aspectos. Generalmente se trata de personas miedosas en su entorno laboral, en el familiar, etcétera”, comenta la psicóloga.
 
Consejos para una viudez sana

Viviana de la Cruz afirma que la viudez, cuando se acepta, puede ser una etapa de la vida como cualquier otra, incluso si no se está con el ser amado.

En ese sentido, entre algunos consejos para trabajar en un proceso sano reafirma que se debe tomar en cuenta aceptar y pedir ayuda, algo que a los viudos muchas veces se les hace muy difícil. Otros son:

  • La persona debe ser recordada. Es común ver a los viudos conservar la ropa y todas las cosas de sus cónyuges, sin deshacerse de nada por la tristeza de perder además los bienes materiales de su marido o esposa. La terapeuta dice al respecto que es aconsejable tomar “objetos que sean significativos y que recuerden a esa persona que en definitiva siempre será parte de su vida”, pero no guardarlo todo.
  • Conectarse con las emociones. La psicóloga afirma que no es saludable reprimir las emociones, pues éstas encontrarán el momento para salir a flote de alguna manera u otra. “Enojarse con la relación, permitirse llorar, recordar lo bueno y lo malo de esa persona y aprender de la pérdida” es fundamental para salir adelante.
  • Expresar el duelo rápido, buscar momentos para vincularse con otras personas y aprender a pedir ayuda a la familia y a los especialistas es fundamental. En ese sentido, la psicoterapia entrega herramientas que le permitirán a la persona desarrollar competencias para continuar con su vida de manera sana y equilibrada.
  • Tener creencias, pues tal como dice Viviana de la Cruz, creer en algo o alguien y fortalecer valores de vida positivos ayudan mucho. “A través de estudios se ha comprobado que la gente que tiene ciertos valores y creencias en un ser superior, pasan mejor los duelos que las que no. Si no se tiene ninguna fe en especial, es importante que desde pequeño se tenga la creencia en una vida positiva, teniendo la convicción de que se debe construir en este mundo”, concluye.
 
 
Punto Vital Enero 2012 ©
 
Artículos Relacionados
Para un viaje sin temor