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Un filme capaz de unir dos polos
 

Un Buda: “no todo tiene que ver con la mente”

La ópera prima del argentino Diego Rafecas – Un Buda – es una de esas películas difíciles de olvidar. Estrenada en 2005, esta cinta retrata la búsqueda de un joven, quien se desmarca de todo lo material para realizar uno de los trabajos más difíciles: conocerse a sí mismo.
 
Carla González C.
 

“Es imposible meter el mar en tu cabeza, que es un balde”, es sin duda una de las frases destacadas de esta película, un verdadera “road movie interior” que a través de sus imágenes, va más allá del típico cliché que se suele mostrar cuando se habla de espiritualidad.

La historia cuenta de dos hermanos – Rafael y Tomás -  y de cómo su presente está claramente marcado por su niñez y el angustioso recuerdo del secuestro y muerte de sus padres a manos de los militares protagonistas de la dictadura argentina.

Así, mientras Rafael se convierte en un escéptico profesor de filosofía en una universidad, Tomás se vuelca a la meditación, tal como su padre, budista que le transmitió quizás en forma inconsciente todo lo que hoy este joven intenta replicar para sí y que claramente lo logra, siendo visto por algunos – Laura, su novia, una de ellos – como un verdadero “santo”.

Es justamente esta búsqueda la que choca con la realidad o al menos con la que experimentamos la mayoría, ésa que en muchas ocasiones nos impide ver más allá del bosque. En la película lo anterior es claramente retratado por Rafael, quien de alguna forma también emprende el mismo viaje que Tomás, en su caso para salir de la racionalidad que subraya su vida desde la niñez.
 
El director de “Un Buda” – Diego Rafecas – está muy ligado a la filosofía zen, de hecho es “budista y monje zen ordenado”. En la cinta es él mismo quien da vida a Rafael, el hermano mayor que encuentra, gracias a su hermano, su propio significado de espiritualidad.
 

En la búsqueda del conocimiento de sí mismo, Tomás decide ingresar a un monasterio de Córdoba. Es allí donde puede contemplar la forma de vida que mantienen los monjes y de cómo quizás sus ideales con respecto a la vida zen son un poco más quiméricos de lo real.

Sin lugar a dudas, “Un Buda” es un filme que para algunos puede resultar en ocasiones muy repetitivo. No obstante, es esa misma reiteración de ideas la que finalmente a mi juicio, permite a Rafecas insertar en el espectador conceptos como el de meditación, el silencio y el auto encuentro.
 
Vea aquí el trailer de esta película
 
 
Punto Vital Febrero 2011 ©
 
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