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Una terapia que invita a conocerse más a sí mismo
 

La importancia del renacimiento

Ser concebido y luego nacer no sólo es un acontecimiento de proporciones para la guagua y sus padres. El proceso que nos lleva a aterrizar en este mundo también puede ser traumático y eso de seguro repercute en nuestra vida adulta. Es por eso que renacer es una opción para reencontrarnos; es una especie de segunda oportunidad.
 
Carla González C.
 

¿Durante su concepción, sus padres tuvieron un momento placentero o fue más bien algo tortuoso o una experiencia totalmente desagradable?, ¿fue usted un hijo deseado?, durante el embarazo, ¿su mamá disfrutó los 9 meses o lo pasó pésimo?, en su infancia, ¿sus papás lo tomaban en cuenta o vivió una infancia solitaria y sin amor?

Puede que estas preguntas sean muy personales o de las que ni siquiera se tenga una respuesta, puesto que difícil debe ser recordar por ejemplo, cómo fue la vida dentro del vientre materno o imposible saber detalles del encuentro sexual entre nuestros progenitores.

A pesar de aquello, información como ésta es muy importante a la hora de descubrir el por qué hay muchas cosas que nos causan, por ejemplo, más dolor que a otras personas o poca tolerancia a la frustración, temor al futuro o debilidad en la salud, alergias, depresión, angustia, ansiedad, entre otros.

Esta suerte de introspección y posterior limpieza puede hacerse a través de una técnica llamada renacimiento o rebirthing, método que algunos encasillan dentro de la psicoterapia alternativa (psicología transpersonal) y otros dentro de las terapias complementarias y que en este caso es utilizada para conseguir un mejor desarrollo personal y el término de algunos padecimientos emocionales y sus consecuencias físicas.
 
La terapia de renacimiento fue creada por Leonard Orr durante la década del sesenta y entre sus objetivos principales está el de sanar “el trauma del nacimiento” mediante el uso de la respiración consciente y conectada (también llamada respiración circular) en donde no hay interrupción entre la inhalación y la exhalación.
 

En un comienzo realizada bajo el agua, la terapia de renacimiento actualmente se realiza “en seco”, es decir, sobre una camilla donde el paciente se recuesta y realiza ejercicios de respiración guiados y de manera ininterrumpida, con el fin de llevar a la persona hacia “un despertar profundamente positivo y detallado de su propia mente, cuerpo y emociones”.

Lo anterior es descrito por Fernando Palacios, terapeuta holístico y facilitador de rebirthing (o renacedor), quien menciona que con esta técnica es posible “revivir cosas”, asegurando que es gracias a la respiración donde se puede ir escarbando más a fondo para así desarrollar todo un trabajo de limpieza interna.

Se trata de una inhalación y exhalación continuas, fuertes, rápidas y hechas de manera abdominal. A este proceso se le llama respiración circular, instancia que permite lograr una buena oxigenación y por ende una eliminación de muchas toxinas. “La respiración es vida y no podemos prescindir de ella, tampoco en estos casos en donde se usa de manera terapéutica”, asevera.
 
El trauma se cuela por los poros
 

Según la Real Academia Española, un trauma es una “emoción o impresión negativa, fuerte y duradera” o también un “choque emocional que produce un daño duradero en el inconsciente”.

Con estas definiciones, está claro que muchos traumas ocurridos en la infancia – e incluso durante la vida prenatal – pueden ser llevados por muchos años a cuestas, impidiendo que la energía viaje de manera fluida y por lo tanto ocasionando daños quizás imperceptibles por la persona.

Según los entendidos, el método de renacimiento en ese sentido puede resultar un gran aporte para quienes se enfrentan a estas situaciones, las que pueden incluso percibirse durante la terapia. Aquí, menciona Fernando Palacios, es posible ver que las personas a medida que va transcurriendo el proceso de respiración circular van manifestando la emoción a través de diversas maneras, el llanto y la contracción de los músculos son algunas de ellas.

 
 
Para el rebirthing, existen 7 causas de la negatividad – trauma natal, desaprobación parental (algunos incluyen además la escolar y la religiosa), negatividad específica, urgencia inconsciente de muerte y el karma de las vidas pasadas, los bloqueos de nuestra multi-dimensionalidad y la falta de misión y propósitos en la vida - cuyo origen se encuentra en la infancia e incluso más atrás de nuestra propia existencia.
 

Por otro lado, el renacedor cuenta que después de que la persona haya superado la dificultad que implica trabajar con la respiración consciente, se trabajan temas específicos, tales como el nacimiento (donde se indaga de qué manera fue la concepción y el parto), el auto reconocimiento y el perdón a los padres (esto se trabajan con afirmaciones, muy al estilo de la PNL), la mentira personal, entre otros.

La idea, dice, es que “con estos trabajos, la persona se conecte con la energía universal” y finalmente consigo misma, reconociendo sinceramente estos traumas, aceptándolos y revirtiéndolos a conciencia.

Según las palabras de Fernando Palacios, la terapia de renacimiento puede ser aplicada en todas las personas que puedan respirar por sí mismas (es la base de la técnica) y que no necesariamente estén enfermas. “Te ayuda a buscar (y encontrar) la felicidad y la alegría de vivir y si la persona va sin ninguna intención en particular, igual irán aflorando cosas que le entreguen la oportunidad de sanar”, afirma.
 
Una verdadera desintoxicación
 

Respirar de manera consciente y con un ritmo determinado no es algo que hagamos todos los días y por eso el rebirthing  implica un trabajo a veces arduo que nada tiene que ver con una terapia de relajación.

En ese sentido, aquellos que conocen de cerca esta técnica, mencionan que posee fundamentos determinados, situándose entre ellos la capacidad de purificación, la que se realiza en los tres niveles del ser humano, es decir, en los planos físico, mental y emocional.

Es por eso que sitios como Saludterapia mencionan que mientras que en el cuerpo es posible observar una limpieza relacionada con las toxinas que se acumulan – cabe recordar que “la respiración excreta el 70% de toxinas; el 30% restante se hace a través del sudor, las heces y la orina” – en el plano mental, esta terapia permite que el individuo tome “conciencia de creencias y hábitos de pensamiento que nos han venido resultando negativos y perjudiciales, restándonos vitalidad”.

Por último, el mismo sitio afirma que en lo emocional “se integran (gracias a la comprensión y aceptación) las emociones contenidas o reprimidas, lo cual nos deja una cada vez más amplia libertad emocional para tomar decisiones más acertadas”.

Con todo esto, se puede concluir que la terapia de renacimiento está llena de simbolismos, donde ninguno de ellos puede dejarse de lado, pues tal como lo asegura Fernando Palacios, desde la concepción hasta el nacimiento “todo dato es importante”, desde cómo fue la experiencia sexual de nuestros progenitores, hasta la manera en que ocurrió nuestro alumbramiento.

“Al conocer y enfrentarnos a nuestra verdad, podemos cambiar el switch”, comenta el renacedor. Tanta sería la ayuda y guía prestadas por esta técnica, que asegura que la persona “llega a ser feliz”, esto pues “logra encontrarse consigo mismo y se armoniza, lo que tiene relación directa con la energía universal que es la misma que respiramos todos y es llamada aire, prana, ki, chi, etcétera”, manifiesta.

 

Un documental que aborda muchos temas, entre ellos cómo vivir a conciencia es “¿Y tú qué sabes? Dentro de la madriguera”, una cinta que puede ayudarnos a encontrar respuestas y decidirnos a renacer.

 
 
Punto Vital Abril 2011 ©
 
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