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Para algunos, el tarot puede ser una beneficiosa herramienta terapéutica

Pedir consejos es un acto de humildad

Ayudar a salir de una dificultad, trabajar en el desarrollo personal o simplemente buscar una guía para resolver un problema. Estos son algunos de los beneficios que algunos tarotistas identifican en el “uso terapéutico” de un mazo de cartas de tarot.

 
Carla González C.

Aunque muchos consideran la lectura del tarot como una práctica esotérica y muchas veces relacionada con personas que embaucan a quienes creen que mediante una consulta pueden recibir respuestas a sus inquietudes, lo cierto es que aquellos que trabajan seriamente con este conocimiento aseguran que es una herramienta muy beneficiosa, tanto que puede devolver la energía del consultante a su equilibrio natural.

Para la terapeuta floral, numeróloga y tarotista, Mariel Werner Squella, el tarot es “una herramienta más de conocimiento, tanto personal como del otro. Nos ayuda a ver lo implícito o a conocer a la otra persona incluso sin que ella mencione alguna idea”, asegura.

En este mismo contexto, dice que “el tarot utilizado como terapia permite ahondar más en la psiquis del individuo – también en su vida – para ir identificando traumas u otros problemas”.

En tanto, para el abogado, académico, astrólogo, tarotista y creador de la Academia de Estudios Holísticos Syncronía (www.syncronia.cl), Jaime Hales Dib, el tarot “es un libro de sabiduría que lo que persigue es ayudar al ser humano en su propio desarrollo, es decir, sanar los problemas y por ende, construir armonía”.

Lo importante en ese sentido, dice, es que “para construir ese equilibrio, primero hay que pavimentar un camino, uno largo y difícil que implica conocer nuestros propios recursos, limitaciones y tareas y claro, asumir toda la historia personal, incluyendo vidas pasadas y todas las circunstancias que nos llevan a ser lo que estamos siendo y de ahí comenzar a sanar para progresar”.

“Podemos hablar del futuro en la medida en que conozcamos el presente y el pasado. El futuro se construye y esta construcción es una opción personal. Una persona no puede acudir al tarot para que le adivine el futuro porque cuando consulte, se encontrará con que hay todo un proceso reflexivo detrás”, menciona Jaime Hales con respecto a la labor que cumple el tarot como herramienta terapéutica.

Frente a la inquietud acerca de cómo es que un mazo de cartas puede ser capaz de “ver” lo que sucede con una persona, Mariel Werner explica que “los tarotistas son traductores de energía que se plasma en las cartas y que luego uno hace física a través del lenguaje o de acciones”.

Para Jaime Hales en tanto, esta “visión” se logra porque “el tarot es un libro, entonces cuando se eligen las cartas y éstas van apareciendo, van hilando una historia que hay que leer” y para lograr aquella lectura, añade, “el tarotista trabaja con dos elementos: el conocimiento de las cartas, que tienen muchos significados y con la intuición, que ayuda a elegir el significado adecuado. El aporte del consultante es la energía que coloca al realizar la pregunta”.

No es bueno depender

“Nunca es bueno depender de nada”, afirma Jaime Hales con respecto a aquellas personas que – quizás por inseguridad o escaso autoconocimiento – necesitan consultar al tarot cada vez que se enfrentan a tomar decisiones.

Pese a eso, dice que “conviene aprender a pedir consejos, porque ése es un acto de humildad y en ese sentido, las cartas nos dan respuestas y nosotros nos beneficiamos con ellas. Eso nos hace ser más agradecidos”, añade.

Mariel Werner en tanto, menciona que “ponerse en las manos” del tarot no es recomendable. “Hacer consultas todos los meses no se aconseja porque las cosas en ese tiempo no cambian mucho y la energía de la persona sigue siendo la misma. El futuro no existe, sino que es uno el que lo va construyendo. Entonces, si la persona no cambia su forma de actuar, las respuestas que busca tampoco lo harán”, asegura.

 

Para Jaime Hales, el rol del tarotista es el de “orientar” al consultante para que éste tome decisiones correctas. “La orientación nos permite la expansión de la potencia divina que llevamos dentro”, afirma.

En este mismo contexto, la terapeuta dice que en la sesión lo que se intenta es “ordenar la energía que se encuentra en desequilibrio para que luego sea la persona quien haga algo con ello. Las pociones mágicas no existen y la idea es aclarar un poco el panorama frente a un caos mental”, asevera.

Lo más importante: saber qué hacer con la información

Jaime Hales cuenta que una de las cosas más importantes del tarot es la información que se desprende de la lectura de las cartas, la que muchas veces – dice – tiene mayor relevancia que el dato preciso que la persona quiere saber.

De esta manera, aclara que una de las cosas que el consultante debe tener claro es  “qué está dispuesto a hacer con esa información”, esto pues según comenta “vivimos en automático, en velocidad neutra y dejándonos llevar por la inercia porque, primero, es más cómodo y claro, si nunca tomamos decisiones, nunca nos vamos a equivocar y segundo, porque no nos conocemos lo suficiente y por lo tanto, no sabemos para dónde avanzar”.

Entonces, prosigue, “lo primero que hará el tarot es revelar los miedos que tiene la persona”, para luego convertir ese temor en expectativas y posibles soluciones que pueden o no ser tomadas por el consultante.

En ese sentido, asegura que la decisión de tomar o no la guía que indique el tarot es ciento por ciento tarea del consultante. “Todos nosotros tenemos derecho a ser felices, pero no estamos obligados a serlo”.

Lo anterior lo explica diciendo que “si me dicen que suba el cerro San Cristóbal porque ahí está la felicidad, yo puedo o no hacerlo. Es una decisión personal”, asevera.

Para el terapeuta “una consulta de tarot no es una terapia, pero sí una experiencia terapéutica”, porque hacer terapia – cuenta – significa incorporar muchos otros elementos que pueden ir desde las terapias complementarias hasta la psicoterapia u otras disciplinas.

Punto Vital Octubre 2012 ©
 
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