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A través de algunas herramientas, las personas pueden despertar su conciencia
 
Para un corazón inteligente
Muchas personas – quizás la mayoría – se mueven por el mundo sin tener la menor idea de por qué, cómo y con qué objetivos están dando sus pasos. Vivir en piloto automático es una característica de este siglo y volver a la conexión consigo mismo y con el mundo, una de las necesidades que sin duda urge encontrar.
 
Carla González C.
 

Mientras usted lee estas líneas, vaya pensando en cómo ha sido su vida. A modo de diagnóstico, dese cuenta cómo es su relación con los demás y qué ha sido de usted desde la infancia hasta ahora. ¿Se siente feliz y satisfecho?

Ahora pregúntese si siente que ha disfrutado de sus hijos, si cree que su trabajo satisface todo lo que soñó durante la juventud y si sería capaz de afirmar que se conoce a sí mismo, tanto, que podría desprenderse de todo lo negativo para sentirse pleno dentro de este ajetreado mundo.

Lo más probable es que pocos podrán gozar de respuestas positivas y no los culpamos, pues al fin y al cabo somos todos hijos de esta era en la que el movimiento constante, la rapidez y la poca conexión con el mundo y con el propio interior parecieran ser más normales – e incluso importantes - que el autoconocimiento, la plenitud y realización personal.

“Estamos dando palos de ciego”, menciona Victoria Marincovic, psicoterapeuta y gestora junto al psicólogo Rodrigo Soto de Sankalpa, proyecto que se desprende de la misión de la Oneness University (escuela  india creada por Sri Bhagavan y que se establece como un lugar para aprender a vivir) y que hoy está presente tanto en Chile como en otros países de Sudamérica con el objetivo de “trabajar para liberar al ser humano del sufrimiento”.

Su aseveración anterior es muy decidora al tratar de graficar la manera en cómo la mayoría de las personas vive hoy. Según sus palabras, tenemos actualmente muchas estructuras mentales metidas en la cabeza, las que nos impiden funcionar de manera libre y de acuerdo a nuestra propia naturaleza.

 
Para Victoria, todos tenemos demasiadas estructuras con las cuales funcionamos y que nos impiden ser libres. Estas disposiciones mentales son para ella provenientes de la educación, la familia, la cultura, traumas traídos desde la infancia, etcétera.
 

Estas estructuras, dice, “lo único que provocan es sufrimiento, porque no se está abierto a aprender o dejarse afectar por la vida mediante una verdad propia”. Entonces, el no tener un sentido concreto y consciente de la existencia será una de las carencias quizás más grandes que la mayoría de la gente necesita remediar.

 
Una buena intención
 

Sankalpa es una palabra en sánscrito que significa “intención”, pero Victoria va más allá y explica que ésta no tiene que ver sólo con querer lograr alguna meta, sino más bien con una carga un poco mayor a lo que estamos acostumbrados.

“Aquí se trata de un deseo con pasión, algo que te apasiona, te moviliza. Es una intención profunda, algo que mueve al ser humano hacia un objetivo, pero sin olvidar nunca el medio y la forma de conseguirlo. No podemos tener objetivos que sean destructivos, sino que contribuyan al resto de la humanidad”, detalla.

Siguiendo con esta idea, la psicoterapeuta afirma que todo el sufrimiento en el que las personas se ven envueltas durante la mayor parte de su vida no son nada menos que a causa de ellas mismas.

Al respecto, menciona que según las enseñanzas de la Oneness University, “el ser humano sufre porque se resiste a experimentar la vida” y es por eso que se requiere de la enseñanza de la unidad, es decir, de la unificación cuerpo y mente y el descubrimiento de lo que se es en realidad para desde ahí aceptarse y continuar.

 
Las herramientas
 

Victoria Marincovic comenta que Sankalpa posee varias herramientas con las cuales pretende afectar tanto el cuerpo como la mente de quienes se sometan a esta experiencia, la que en este caso se divide en niveles. El primero y disponible en Chile se llama “Curso de unidad”.

Algunos de esos instrumentos son ya conocidos por todos y de a poco se han ido insertando en nuestra sociedad como una forma de aquietar la mente y dar paso a la tranquilidad, el autoconocimiento y la plenitud libre y desligada de las cargas que muchas veces nos impiden alcanzar estos objetivos.

De esta manera, la instructora menciona que a las enseñanzas védicas y algunas sugerencias basadas en el Ayurveda, el yoga y la meditación son claves para despertar la conciencia. “La enseñanza de yoga es importante porque la posición del cuerpo también afecta tu percepción de la realidad”, manifiesta.

 
     

En el caso de la meditación, dice que el trabajo es fundamental para lograr el despertar de muchos aspectos en la persona. “Hay diferentes formas de meditar; hay algunos métodos para observar la mente, otros para trabajar con la respiración, otras en las que se utilizan mantras y que afectan ciertos espacios de la conciencia”, entre otros.

Otra de las herramientas que se utilizan es el Deeksha, “energía que afecta la percepción y ayuda a poder comenzar a tomar contacto más profundo con quien uno es y tener así lo que se llama la realización de uno mismo, que es el primer paso a la experiencia de unidad”, sentencia.

Esta realización, en palabras de Victoria, “va más allá del autoconocimiento, porque se trata de una realización interna, la que conlleva un despertar de la conciencia, lo que significa percibir la realidad desde un lugar en donde la vida se transforma en una experiencia más completa en sí misma en cada momento, en el ahora”.

De esta manera, la entrega del Deeksha se puede hacer a través de la imposición de manos sobre la cabeza de la persona o por intención mediante elementos como una fotografía. Según el método Sankalpa, esta energía “afecta un cambio neuro-biológico”, donde “resulta en la activación de ciertos centros y la desactivación de otros, lo que da como resultado un cambio en la percepción y la experiencia de vida”.

 
Una conciencia despierta
 

Para Marincovic, es totalmente posible conseguir el tan anhelado despertar de la conciencia, pero esto sólo se logrará teniendo la intención de hacerlo. “Nosotros no somos capaces de disfrutar la vida en plenitud. Siempre estamos tratando de ser algo diferente a lo que somos”, comenta.

Lo anterior nada tiene que ver con la realización de la persona hacia el exterior. Para la psicoterapeuta esto es algo que sí debemos llevar a cabo. “Una persona con la conciencia despierta tiene que ser próspera, conseguir lo que quiere y luchar por eso. No se trata de pasar el día inactivo, sentado o meditando. La vida en sí es un proceso de crecimiento permanente”, añade.

En este contexto, la psicoterapeuta – quien afirma que según las enseñanzas del proyecto Sankalpa el mundo externo es un reflejo del estado interno de la conciencia - “una persona con la conciencia despierta es próspera, consigue de manera natural lo que quiere y se esfuerza por conseguirlo. No se trata de pasar el día inactivo, sentado o meditando. La vida en sí es un proceso de crecimiento permanente”, añade.

Es por esta razón que la primera etapa de Sankalpa es psicológica, conociendo las actividades de la mente para llegar a una suerte de vaciamiento, de desintoxicación tanto interna como externa que en este caso es apoyada con el Deeksha y a la vez con terapia de regresión.

“Luego que la persona se va dando cuenta de que su mente ha estado condicionada y deja caer esas estructuras que lo mantienen apretado, podrá florecer, relajarse, expandirse y tener mayor libertad para poder construir la vida desde donde ella la desea construir”, asevera.

Es así como plantea que cuando el ser humano comienza a ponerse en contacto con todo lo anterior y además con su propia naturaleza y con su corazón – entendido “no como un órgano lleno de bondad, sino como un corazón humano que está conectado además con la inteligencia” – podrá ser realmente dueño de una conciencia despierta, en una relación sana consigo mismo y con los demás.

“Esto es un proceso de sanación del ser humano. Necesitamos llegar pronto a grandes niveles de gente despierta para que se pueda producir este cambio social, porque en el fondo toda esta violencia interna que tenemos, es la que se manifiesta en nuestro mundo”, concluye.

 
Punto Vital Marzo 2010 ©
 
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