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A muchos les molesta, inquieta e incomoda el consumismo que se vive en esta época
 

Usted, ¿cómo vive la navidad?

Volverse loco al parecer es normal en navidad. Correr de un lado para otro consiguiendo regalos y tener el mínimo de conciencia con respecto a lo que significa esta fecha son sólo algunas de las características que empañan la posibilidad de hacer cosas distintas y con aún mayor significado.
 
Carla González C.
 

Comprar cientos de regalos sin tomarse ni un segundo en pensar para quienes están dirigidos, estresarse buscando las mejores ofertas, gastarse y hasta endeudarse por conseguir un presente que los deje “como rey” e incluso mandar a comprar a la secretaria o a otra persona obsequios para los hijos y la pareja no son cosas aisladas, sino más bien conductas típicas de nuestra sociedad.

Y es que la navidad poco a poco ha ido perdiendo el sentido para pasar de una fiesta netamente religiosa a un festival del consumo, donde muchos incluso se sienten obligados a entregar regalos cuando realmente quisieran celebrarlo (o no) de cualquier otra forma.

El psicólogo, psicoterapeuta y fundador del Centro de Psicólogos y Psicoterapeutas de Santiago, Patricio Venegas Marín, menciona que hoy a pesar de esta vorágine navideña, “cada año hay más gente que dice estar molesta, incómoda e inquieta con esta cosa tan comercial de la pascua” y cuenta que este fastidio es incluso expresado en diversas instancias, incluso en terapia, donde llegan muchos estresados a causa de este motivo.

“Me sorprende la cantidad de gente que se atreve a decir que esto es mucho e incluso también hay gente que lo expresa de igual forma con respecto a las fiestas patrias. Esto de ver a todo el mundo ebrio, mucha farándula y saber qué se comió y cuánto se tomó los está aburriendo. Ahora hay muchas personas y sobre todo jóvenes que cada vez pescan menos la navidad”, manifiesta.

 
Para el psicólogo Patricio Venegas, instancias masivas como la celebración de la navidad “son difíciles que se calmen, pero creo que cada vez hay más gente que está cuestionando lo que hace la masa”.
 

Por otro lado, el psicoterapeuta menciona que el hecho de que una persona no quiera inmiscuirse en el consumo y decida celebrar la navidad de manera diferente o simplemente pasarla en soledad sin que por esto se le tache como ermitaño, tiene su base en algo social y cultural.

En relación a aquello, dice que “las fiestas son cada vez más para pasarlo bien y no para sufrir, entonces con el paso del tiempo la gente está prefiriendo aquello de la calidad por sobre la cantidad” y por ende está intentando dejar de lado el estrés que significa el hacer lo imposible por llegar con tal y cual regalo.

Lo individual también tiene que ver con este tema y al respecto, Patricio Venegas afirma que hay algunas personalidades a las cuales “se les hace más fácil estar sola y es precisamente esa gente la que empieza con los cambios culturales”, agregando que los chilenos en ese sentido estamos “un poco atrasados, porque en Europa hay muchísima gente que lo pasa sola y no hace nada para la navidad”.

 
Algo pasa entre pascua y año nuevo
 

Otro fenómeno que puede observarse durante la navidad tiene relación a la pausa que muchos colocan a enojos, resentimientos y peleas con amigos y familiares para dar paso a un espacio donde el perdón e incluso las acciones humanitarias salen a la superficie.

De esta manera son muchos quienes se reconcilian y hacen el esfuerzo que no se hizo durante el año por reconciliarse con todos aquellos con quienes sostuvo algún tipo de rencilla. Lo lamentable es que para algunos esta burbuja se rompe nuevamente con el paso de los días.

Para el psicoterapeuta esto es sin duda algo muy interesante y lo califica como “una especie de tregua” que puede durar incluso una semana, es decir entre navidad y año nuevo. Según sus palabras, esto tendría que ver con vivir estas fechas como algo más cultural que en relación al sentimiento.

 
 
Para Patricio Venegas un aspecto importante de recordar es que la navidad es una fiesta religiosa. Al respecto dice que “hay mucha gente que es creyente y ese día no reza ni deja cinco minutos para acordarse de que ese día nació un emblemático señor llamado Jesucristo”, menciona.
 

En este contexto, enfatiza en la “fuerza del ambiente”, el que se caracteriza en esta fecha por estar ciento por ciento relacionado con conceptos como la paz y el amor. Por esa razón, dice, “mucha gente hace un paréntesis entre pascua y año nuevo” y se impregna del llamado “espíritu navideño”, donde según sus palabras hay de todo, o sea, personas que bajo la hipocresía luego vuelven a la realidad y otras – para él la minoría – que durante esta fecha realmente generan cambios.

“Hay mucha gente que se cuestiona un poco el tema de la navidad y si uno conversa con ellos en profundidad acerca del tema se da cuenta que esto es algo absolutamente importado desde los Estados Unidos y de Europa. Entonces, tenemos a un viejo con un traje rojo (diseñado por la Coca Cola en la década de los 50) y caluroso, con renos que se usan para transportarse en la nieve, pero poca gente sabe de dónde proviene realmente esa tradición”.

Para el profesional “así de primitivos y bestias somos; celebramos una cuestión que se ha ido modificando con los años. Es un conjunto de sinsentidos”, manifiesta.

 
Espacios para la diferencia
 

Para algunos, celebrar la navidad de manera “diferente” es todo un problema, esto pues las exigencias de quienes siguen lo tradicional y el mismo ajetreo que se vive durante esta fecha muchas veces termina por torcerle la mano a la idea de ser innovadores o simplemente de alejarse del estrés y pasar un tiempo de reflexión.

A pesar de lo anterior, hay quienes de igual forma celebran la navidad de maneras que para otros hasta podrían ser “extrañas” o “fuera de lo común”, pero si se piensa bien, quizás son estas experiencias las más acordes al verdadero espíritu navideño, muy diferente al que se promociona cada año.

Uno de los programas que se realizan en esta fecha es la “Navidad en la calle” (www.vpu.cl), proyecto que tiene más de 25 años de vida y que cada año reúne a un grupo importante de personas quienes celebran la noche buena junto a los más necesitados.

 
     

La asistente social y coordinadora de este programa, Carolina Urrejola, cuenta que ésta es “una actividad que nació desde la Vicaría de la Pastoral Universitaria y desde los mismos jóvenes que estaban haciendo voluntariado. Iban a visitar a la gente del sector de la Vega que vivía en la calle”.

Con el paso del tiempo, se fueron uniendo a este proyecto otras personas e incluso muchos de los familiares de los voluntarios se hicieron parte, primero para acompañar a quienes ese día se encuentran solos y segundo para vivir la experiencia junto a los jóvenes.

 
Hoy, “Navidad en la calle” reúne a muchas personas – han llegado incluso a congregar a 500 voluntarios – que salen a recorrer plazas, hospitales, hospederías, hogares y fundaciones de Santiago Centro acompañando a personas que en navidad (y quizás hace mucho tiempo) no tienen con quien compartir.
 

Con respecto a la motivación que lleva a estas personas a querer despegarse de lo material y darle otro sentido a su navidad, Carolina dice que “es vivir una experiencia que tiene que ver con ayudar al prójimo y además con sentirse bien. Es darse cuenta de que uno puede hacer más cosas y vivir algo distinto que no tenga que ver con la navidad comercial, con regalarle a todo el mundo y con estar con la familia cenando. Aquí se dejan muchas cosas de lado”, confiesa.

Para ella, “Navidad en la calle” resulta una experiencia sumamente gratificante, pero a la vez “muy fuerte” que si bien dice que no cambia la vida de una persona, sí “se te devuelve algo mucho más grande de lo que estás dando, porque uno no espera que el que salga feliz y satisfecho sea uno”.

En este contexto dice que “uno deja cosas que quizás siempre ha tenido, estar con la familia, recibir y dar regalos para entregarse a esta causa y a otra persona que no conocemos y que tiene una realidad completamente distinta a la mía”, manifiesta.

Según las palabras de la asistente social, este tipo de vivencias son necesarias y siente que a medida que pasa el tiempo, “las personas están volviendo más a su centro, a su origen y a sus valores” y por lo tanto hoy hay más conciencia acerca de que la navidad es una fiesta familiar y no sólo un traspaso de regalos.

En cuanto a “Navidad en la calle”, asegura que “no es una actividad solamente para gente católica” agregando que “viene también mucha gente movida por el tema social” a quienes más que seguir la religión, se sienten motivados por dejar el egoísmo de lado y entregar parte de su tiempo a los demás.

Otra experiencia que destaca por reunir a quienes desean hacer de su navidad algo con un real sentido y sin importar si se sigue alguna religión o no es la Comunidad San Egidio (San Egidio Santiago Chile en Facebook), agrupación que se reúne todo el año, pero en forma especial lo hace todos los 25 de diciembre para festejar la navidad con las personas en situación de calle, todo en torno a un gran almuerzo, el que este año se realizará en el convento Santo Domingo.

El encargado de esta comunidad, Juan Carlos Astudillo, cuenta que el proyecto lleva concretándose hace una década y explica que no se trata de un comedor en donde se le reparte comida a la gente, sino más bien se trata de compartir todos juntos – voluntarios y alrededor de 400 “amigos de la calle” – un plato de comida.

El caso de este grupo no dista mucho del anterior, pues según indica, el sentimiento que los mueve durante esta fecha es la amistad con los pobres. “Para nosotros esta amistad es fundamental porque a través de esa relación nos encontramos con una fe que se vive y pone en práctica”, dice.

 
Para Juan Carlos Astudillo, vivir la navidad con otras personas y no con los más cercanos no es fácil y de hecho lo plantea como un proceso, el que se va viviendo paso a paso. “No puedes de un día para otro desaparecer de la casa un 25 de diciembre y dedicarte a esta experiencia de las 8 de la mañana a las 8 de la tarde cuando se supone que ese día es familiar. La idea es ir de a poco adquiriendo la conciencia. En todo caso, a pesar de cualquier problema nadie se arrepiente de hacerlo”, afirma.
 

A diferencia de lo expresado por Carolina Urrejola, el encargado de la Comunidad San Egidio dice que experiencias como ésta “te cambian la vida” porque a medida que la persona se va comprometiendo, se va dando cuenta de que “te vuelves amigo de gente que antes rechazaste, así de claro”, manifiesta.

Por otro lado, afirma que lo importante de vivir una navidad “diferente” como la que viven en esta comunidad es aprender a conocer al otro. En ese sentido dice, “que lo importante no está en dar o no, sino en conocer a las personas. Eso te lleva a entregar con libertad”, concluye.

 
Punto Vital Noviembre 2010 ©
 
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