¿Por qué cuando se pasa por estados de nerviosismo existe el dolor de estómago, de cabeza o el insomnio y la inapetencia? A las mujeres incluso se les puede llegar a desestructurar el período menstrual y a los hombres la caída del pelo puede hacérseles presente antes de tiempo.
La mayoría de las veces los temas relacionados con la mente y el cuerpo son parte de la conversación de aquellos entendidos en misticismo o prácticas esotéricas. Sin embargo, la medicina científica también tiene algo que decir con respecto a esta relación, la que tiene incidencia directa sobre las enfermedades que aquejan al ser humano.
Evidencias biológicas y médicas certifican que al menos las emociones de las personas tienen impacto sobre el cuerpo y por lo tanto, son índice de muchas patologías las que pueden comprobarse en cada uno de los casos según experiencias personales.
La salud es un estado de bienestar que es ampliamente definido en contradicción con las explicaciones sólo biológicas de la enfermedad y que actualmente, son las inquietudes económicas de algunos facultativos las que hacen que los pacientes se coloquen a merced de las medicinas y de la industria de los laboratorios.
En palabras del médico internista de la Universidad Católica (UC), Manuel Chacón Leocourt, quien además se basa fundamentalmente en la teoría neurobiológica de Francisco Varela, “nosotros no tenemos problemas de salud”, y explica que el concepto debiera ser reemplazado por los problemas de las enfermedades que son las que en el fondo aquejan al ser humano. “El sano no tiene problemas” enfatiza.
Para explicar la unificación entre mente y cuerpo, el médico internista de la UC explica que “hay evidencia científica” e incluso existe una rama del estudio llamada neuroinmunoendocrinología que estudia la relación entre las emociones y ciertos sistemas del organismo como el sistema inmune, el nervioso y el endocrino.
Comenta también de una imagen oriental que habla acerca de ver a la biología como una danza, “un movimiento perpetuo desde las moléculas hasta las células. Todo el tiempo nuestro organismo está moviéndose, incluso cuando estamos dormidos”, comenta.
Complementando su argumento, Manuel Chacón manifiesta que frente al constante cambio al que se ve envuelto el organismo, hay quienes podrían preguntar: si hay siempre modificaciones, ¿por qué sigo enfermo? A esta interrogante, el médico recalca que lo más difícil de cambiar son los patrones mentales, por lo tanto, las alteraciones del ánimo tienen un efecto directo sobre los malestares físicos
y, de esta manera, toda dolencia puede ser psicosomática. |