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Los cambios en la mujer comienzan muchos años antes de la menopausia

Vivir sin reglas

No sólo el cuerpo femenino siente la llegada del climaterio y aún más el de la menopausia. La mente de la mujer y también sus emociones se ven afectadas y pese a que estos cambios se viven a nivel individual, lo cierto es que en ocasiones, los síntomas son vistos generalmente como algo incómodo y desagradable.
 
Carla González C.

Desde la baja de estrógenos hasta las bromas y el calificativo de “menopáusica”. Todo afecta a la mujer y no porque una sensibilidad exagerada se apodere de ella, sino porque se trata de un periodo especial, una nueva experiencia donde toda ella intenta hacer propios estos cambios, los que consigue a veces con buenos resultados y otras con resignación y un poco de nostalgia.

Chile está en la mitad del proceso del censo, proceso cuyo resultado indicará entre otras cosas, cómo se ha ido distribuyendo la población en el país, cifras que según el Instituto Nacional de Estadísticas (INE) han demostrado un alza importante, pero no precisamente por los nacimientos, sino más bien por el aumento en la esperanza de vida de los chilenos.

Según INE mundo, esta estimación tabulada por géneros – pero deteniéndonos específicamente en la mujer - indica que la esperanza de vida del género femenino (en promedio) aumentaría desde los 71 años en 1988 a los 83 durante el año 2020, un alza importante si pensamos que las políticas públicas hacia este segmento no han sido muchas a pesar de avances como los relacionados con las pensiones y la atención en la salud pública.
 
Tanto en Chile como en otros países (algunos de ellos España y México) han instaurado el concepto de “feminización de la vejez” para englobar lo que significa el aumento sostenido de mujeres en el grupo de los adultos mayores. El último censo realizado en Chile en 2002 indicó que “el 26% de la población femenina – más de 2 millones de mujeres – se encuentran entre los 40 y los 64 años”.

Es por eso que urge una mayor preocupación por temas como el climaterio y la menopausia, esto porque a pesar de que se trata de una fase que la mujer debe vivir y que ha vivido desde el principio de los tiempos, son muchas las que no tienen acceso a la información e incluso no saben cómo afrontar los diversos cambios que percibe su cuerpo.

Al respecto, el médico gineco-obstetra y homotoxicólogo, doctor Gastón Orellana menciona que el fundamento fisiológico de la menopausia es la insuficiencia ovárica, la que “comienza muchos años antes de la última menstruación” y no un poco antes de la llegada de la última regla como suele creerse.

En ese sentido cuenta que “los receptores hormonales a nivel de ovarios empiezan a disminuir antes de los 40 años, entonces la mujer puede experimentar – y aquí están las diferencias individuales – molestias mucho antes de la menopausia, así como hay otras que maravillosamente no experimentan ninguna molestia durante todo el proceso”, cuenta.

Abochornadas, sudorosas y de mal humor

Entre las molestias más características del climaterio, el doctor Orellana asegura que una de las más consultadas son los bochornos, “muy molestos según las pacientes y que afectan el tercio superior del tórax, cuello y cara; es súbito y por lo tanto es impredecible y las toma de sorpresa”, cuenta.

En esta misma línea dice que los bochornos son quizás las molestias que más preocupan y no sólo por la incomodidad que causan, sino porque “la mujer tiene la sensación de que los demás perciben también su problema y eso las hace sentirse más abochornadas aún”.

Por otro lado están la sudoración intensa, particularmente nocturna y la falta de lubricación vaginal, esta última a juicio del gineco-obstetra, el síntoma más importante, pues coarta de cierta manera el normal desarrollo de la relación sexual que se mantiene con la pareja.
 
     
Según cuenta el doctor Gastón Orellana, teóricamente se dice que los síntomas del climaterio “acompañan a la mujer por 3 años. Eso es absolutamente falso, pues según mi experiencia, suelen acompañarla por mucho tiempo más, unos 8 o 10 años después de la menopausia”, manifiesta.

Para el especialista, este último punto es sumamente importante, ya que a diferencia de décadas anteriores donde las expectativas de vida eran evidentemente más bajas, ahora la mujer vive la menopausia en una edad en la que aún se encuentra activa – entre los 50 y 54 años – y por lo tanto “le queda un tercio de vida por delante y muchísimas de ellas con pareja, por lo que la falta de lubricación vaginal en ese sentido se transforma en todo un impedimento”, asegura.

Los cambios de humor también son clasificados como una de las molestias por las que tiene que pasar una mujer menopáusica. Al respecto, el médico afirma que durante este periodo “y antes de la menopausia, la paciente se torna más irritable, cosa que es reconocida también por sus más cercanos”.

A ellos se suman además las modificaciones del sueño, donde pueden verse casos de mujeres a quienes comienza a costarles más quedarse dormidas y otras que despiertan durante la madrugada sin poder volver a sentir somnolencia; ambos, problemas que finalmente provocan un cansancio que las acompaña durante todo el día.
 
La menopausia no distingue entre mujeres y madres

Pareciera que la menopausia y la maternidad no fueran palabras que puedan a ir en la misma frase. Sin embargo, con el paso del tiempo y la postergación del embarazo al que se han sometido cada vez más mujeres, ambas experiencias pueden perfectamente ir juntas, teniendo cada vez más casos de madres de cincuenta o más años con hijos aún pequeños a quienes recién están criando.

En ese sentido, el gineco-obstetra dice que “la mujer nace con una cantidad de células gonadales limitado y éstas se empiezan a perder con el correr de los años, a partir de la menarquia (primera menstruación). Cuando se posterga el embarazo, tendrá menos óvulos para fecundar (sobre todo a partir de los 35 años); puede lograrlo con ayuda, pero eso no significa que podrá postergar también la menopausia ni sus síntomas”, explica.

Lo mismo ocurre con las mujeres que tomaron la decisión de no ser madres. Con respecto a este tema, el médico dice que es falso pensar que en ellas la menopausia llegará antes o después que en aquellas que tuvieron hijos. La disminución de la capacidad ovárica es igual en todas, teniendo el mayor número de óvulos cuando está siendo gestada por su madre y reduciéndolos ya al momento de nacer.

“Lo que la mujer haga de su vida no va a alterar la cantidad de estas células que se han ido perdiendo desde que estaba en el vientre de su madre”, indica.

En el caso de aquellas pacientes que se han debido someter a intervenciones quirúrgicas como la histerectomía, el doctor Orellana afirma que “la menopausia les llegará igual”, esto pues conservan sus ovarios, los que a pesar de no contar con el útero, continúan funcionando.

En ese sentido, dice que en estos casos “la menopausia quirúrgica es muy intensa en sus síntomas y se presenta a los días siguientes de haberse realizado la cirugía”, presentándose luego (años después si la operación fue a una edad temprana), toda la sintomatología descrita anteriormente.

Mujeres sin reglas

Otro tema que cabe destacar es el cambio que ocurre en las mujeres, consciente o inconscientemente, al momento de percatarse de que nunca más tendrá un periodo menstrual.

Muchas de ellas – afirma el doctor Orellana – “resienten su condición de mujer sin regla”. Pese a eso hace hincapié en que este pensamiento se da mucho más en aquellas a quienes se les suspendió la menstruación por razones médicas y no tanto en aquellas que dejaron de menstruar naturalmente.

“La mujer que deja de menstruar porque llegó la menopausia, habitualmente es alguien que fue paulatinamente acercándose a ese fenómeno y fue adaptándose a esa condición y por eso no lo resiente tanto. La naturaleza tiene una sabiduría implícita, cuando las cosas ocurren cuando corresponden, generalmente no da lugar a trastornos”, sostiene.
 
 
Punto Vital Mayo 2012 ©
 
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