De esta manera, el protagonista del filme inicia un decidido viaje hacia la eutanasia, el que lo lleva a tribunales solicitando el suicidio asistido, el que le fue negado. Sin embargo, la idea de morir es tan fuerte en este personaje que finalmente ninguna idea – como la que le presenta su amiga Rosa acerca de que vivir vale la pena – lo hace cambiar de opinión.
Finalmente y gracias a la ayuda de manos anónimas, las cuales cumplen cada una función determinada y que por sí solas no tienen relevancia alguna, Ramón cumple su cometido, dejando con esto abierta la discusión acerca de la eutanasia y lo que podría llamarse “el derecho a morir”.
Aquí la discusión. ¿Puede alguien decidir cuándo morir o simplemente debe aceptar su destino? Después de todo, fue él quien tomó la decisión de lanzarse un clavado al mar. Y por otro lado, la idea de Ramón Sampedro toma fuerza con la frase “considero que vivir es un derecho, no una obligación”. Dejamos abierto el debate.
Posdata: Atentos al número 4, que dentro del filme tiene una relevancia importante si lo vemos desde lo que puede significar, en este caso el encierro. |