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No existen las mamás perfectas
 
El mundo de las madres culposas
La presión por ganar terreno en lo laboral y además cumplir a la perfección con el rol materno son algunos de los obstáculos con los que se encuentra la mujer en la actualidad. En algunas la presión es tal, que la culpa se apodera de ellas, logrando incluso que desistan de la idea de tener hijos.
 
Carla González C.

Concebir a una mujer casi como sinónimo de la maternidad es una idea que hoy está siendo cada vez más desechada. Sin embargo, aún hay quienes ponen a la par los roles de mujer y madre, dando por sentado que tener un hijo es el fin último de todo el género femenino.

Ideas similares son planteadas por Élisabeth Badinter, filósofa y feminista francesa que siempre ha provocado revuelo con sus pensamientos y más aún con sus libros, los que refuerzan ideas como la inexistencia del instinto maternal, la lactancia como etapa fundamental en el niño y por supuesto, la maternidad como la “idea única acerca de la mujer”.

Para la intelectual – quien habla acerca de este tema en su libro “El conflicto: la mujer y la madre” - las mujeres al convertirse en mamás caen en una suerte de victimización frente al mundo, sosteniendo que “el mejor aliado del dominio masculino” sería el propio bebé, criatura con la cual la mujer incurriría en una especie de simbiosis, entregándose por entero y olvidándose incluso de sus propios deseos y necesidades.

“Quizás, la primera cosa para hacer sea decirse que tener un hijo no es una obligación. Que cuando uno decide tener un hijo tiene que reflexionar. Es por eso que yo les reconozco a las mujeres que deciden no tener hijos, el coraje de haber hecho por lo menos el cálculo de placeres e inconvenientes de la maternidad”, afirma Élisabeth Badinter.

La psicóloga Ángela Yáñez se muestra de acuerdo con algunos de los planteamientos de Badinter, pero al mismo tiempo confiesa que estas ideas pueden llegar a ser muy fatalistas, pues siente que hay una esperanza con respecto a cómo las mujeres se deben plantar frente a la sociedad y sobre todo frente a lo laboral, esfera que sin duda es la que hoy más conflicto significa para el mundo femenino.

Según sus palabras, todo este tema es parte del “conflicto de este siglo y de este tiempo. La mujer ha tenido que cambiar sus roles, pero seguir cumpliendo los que tenía antes; es como si se les hubiesen sumado más tareas y por eso se ha tenido que volver un poco multifacética”, dice.

Por otro lado, comenta que lo más probable es que la autora francesa esté basándose en el tema que tiene que ver con la inserción de las mujeres en el mundo competitivo laboral y “obviamente que desde ese punto de vista, tener una casa, hijos y dedicarse a una crianza es difícil”, menciona.

Por su parte, la psicóloga clínica especialista en adolescentes y adultos, Viviana Sosman (www.vivianasosman.cl), asevera que las madres actuales son mujeres “con vida propia, autónomas y eficientes” y por lo tanto, el hecho de criar a un hijo sería “uno más de sus múltiples aspectos”.

Es precisamente por esta multiplicidad de roles, que la especialista dice que es necesario tener presente por ejemplo, el hecho de que “la madre perfecta no existe” y por lo tanto se debe ser conscientes de su “condición humana, limitada e imperfecta. Si seguimos aspirando a la excelencia estamos fritas”, dice.

Idea similar a la que presenta la filósofa francesa, quien sostiene que una mamá que pretende ser perfecta, también intenta entregarse por entero a su hijo y como no puede, entonces la invadirá la culpa por no cumplir a cabalidad lo que se espera de ella.

En las mamás chilenas la culpa está arraigada

Para Ángela Yáñez, el tema de la culpa en las madres chilenas está muy instaurado. Según sus palabras, “la culpa viene de nuestra idiosincrasia, está instalada en nuestra sociedad y no sólo en las mamás. Tenemos en general muy arraigado el concepto de bien y mal y por lo tanto si hacemos algo incorrecto debemos sentir culpa”, manifiesta.

Por otro lado, afirma que al menos en nuestro país, “no son muchos los años que llevamos en esta dinámica, así es que la mayoría ha tenido que dejar su rol de mamá y eso tiene un costo súper alto”, mencionando entre esas consecuencias la soledad que sienten muchos niños que no cuentan con la presencia materna y por lo tanto son criados por las nanas o las abuelas, en estos tiempos dos figuras que viajan a la par con la de la madre.

 
     
Viviana Sosman por su parte, plantea que la idea es “no acabar con la culpa, sino transformarla en una posibilidad de acción y reparación”, debido a que juzgarse sintiendo que todo se ha hecho mal es un error. Pensando lo contrario, dice, “voy a poder ver que mis hijos están bastante bien dentro del tiempo que tengo” para entregarles.
 

“Algunas madres, padres e hijos se sienten muy culpables por no estar cumpliendo con los ideales sociales de sus respectivos roles. Creen que tienen que cumplir con patrones de excelencia y eso genera mucha frustración y angustia”, afirma Viviana Sosman.

Ángela Yáñez en tanto afirma que la mujer/madre al adoptar un rol más bien masculino, donde es ella también – por ejemplo - quien llega tarde sólo a dar las buenas noches, generará de todas formas el sentimiento de culpa, sobre todo pensando en que es la mujer quien debe estar más con los hijos. “Parte de la culpa es por esta herencia que se refiere a la madre como una mujer que está al cuidado de los hijos y de la familia”, agrega.

A otras mujeres a quienes las ataca la culpa son aquellas que deciden no tener hijos, pero no por una cuestión relacionada con su proyecto de vida, sino por el miedo que sienten con tan sólo pensar en que no harán bien de mamás.

Por otro lado, uno de los episodios que puede resultar muy fuerte para las mujeres es precisamente la decisión de no tener hijos. Al respecto dice que a diferencia de tiempos anteriores donde “los niños llegaban a la familia que estaba construida para recibirlos”, hoy además de haber cambiado el concepto de familia, decidir no dar a luz, “sigue generando culpa porque tenemos muy arraigado el rol que debemos cumplir como mujeres”.

En esta misma línea, dice que “hay muchas mamás que tienen miedo y la lucha de la mujer por posicionarse económicamente, se ve dificultada por los trabajos que hacen todo aún más difícil, donde se les castiga cuando van a tener hijos y eso es sumamente castrador”, indica.

Con esto, dice que hoy se está validando cada vez más la alternativa de no quedar embarazada por sobre la idea de tener una familia y no estar con ella a causa del trabajo. En ese sentido menciona que “la mujer que tiene que cumplir ese doble rol está pasándolo bastante mal y justamente la mayoría de las mamás que llevan a sus hijos al psicólogo son trabajadoras. Los niños no tienen ningún problema, solamente se sienten solos”.

Consecuencias de ser una madre culposa

Es la misma psicóloga quien dice que el hecho de que una madre esté desarrollando su rol con un muro lleno de culpas, pronto traerá consecuencias en ése u otro aspecto de su vida.

Es así como comenta que todas las exigencias que hoy tiene la mujer posiblemente la lleven a tener problemas. “La mujer que es trabajadora y es madre, probablemente va a fallar sexualmente con su marido”, además de tener mayores probabilidades de presentar cuadros de estrés, depresión, ansiedad, entre otros.

Por otra parte, indica que aquellas mamás que sienten culpa la mayor parte del tiempo inciden en el comportamiento de sus hijos, haciendo que estos por ejemplo, no tengan los límites claros con respecto a sus acciones o que esperen siempre una compensación material que oculte de alguna manera su ausencia.

 
     
“Es terrible tener una madre culposa, porque crea una dependencia bastante grande, además estas mamás no retan a sus hijos cuando se mandan una embarrada, porque se dicen a sí mismas cómo lo voy a castigar si no lo veo nunca”, cuenta.
 
Mamás con estilo propio

Para Ángela Yáñez, todas las mujeres de alguna u otra forma tienen “el ideal de mamá” inserto en sus cabezas, pero es relevante mencionar que ese ideal se encuentra al exterior, en el imaginario de cada persona y no dentro de ellas. Por eso dice  que “aprender qué es lo que significa ser mamá para cada una y no regirse por el ideal que impone la sociedad tiene que ver con la aceptación de sí misma”.

Para la psicóloga, la concepción occidental del “deber ser” incide mucho en la vida de las madres y en general de todo ser humano. Entonces, al momento de no poder cumplir con la expectativa que se plantea desde el exterior, la culpa termina por invadir la conciencia.

Similar es la idea de Viviana Sosman quien plantea que al no existir “la madre perfecta”, entonces hay que apelar a “ser madre con estilo propio”. Al respecto, menciona que si bien esta idea es “un gran reto”, representa por otro lado “un gran triunfo, porque implica encontrar un camino de mayor autonomía y libertad”.

Ángela Yáñez en tanto, enfatiza en la lactancia como una etapa muy importante y que va más allá de dar leche, pues cobijar al niño y tener contacto directo con él es el primer paso a cómo será esa persona en su adultez.

Esta acción también es tomada por Élisabeth Badinter quien la pone en tela de juicio no por estar en contra de ella, sino por plantear que “la madre que no da lo mejor a su hijo (es decir no amamanta sino que da mamadera o relleno) se siente inevitablemente culpable, por lo que esas recomendaciones son una forma de represión y no permiten que la mujer elija con libertad”.

Punto Vital Marzo 2013 ©
 
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